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Un paso adelante del movimiento real

Viento Sur Josep Maria Antentas, Josu Egireun, Miguel Romero

Martes 12 de octubre de 2004, por ediciones simbioticas

Josep Maria Antentas, Josu Egireun, Miguel Romero

Desde Seattle a Génova, los encuentros y foros que han servido de punto de referencia al "movimiento anti-globalización" /1 han obtenido, en general, una valoración positiva de todos los sectores del movimiento. En cambio, el Foro Social Mundial, que ha celebrado su segunda edición en Porto Alegre el pasado mes de enero, ha levantado una fuerte polémica, en la que se han expresado puntos de vista muy diferentes sobre su significado y sobre su futuro: así, hemos leído estos días, desde la descalificación global del ex-secretario general de la CGT, José María Olaizola, y de militantes de la CNT, hasta balances muy positivos de gentes tan distintas como Rafael Alegría, secretario general de Vía Campesina, Christophe Aguiton o Susan George, de ATTAC, Michel Albert, de la red Znet, o José Vidal Beneyto, pasando por quienes, reconociendo aspectos importantes positivos, prevén, y simpatizan, con una ruptura entre el sector "reformista" y el sector "radical", como James Petras... /2. Más aún, al regreso de Porto Alegre nos hemos encontrado a muchos colegas del movimiento, muy escépticos y distantes del Foro Social Mundial, considerando que era ya, o estaba condenado a ser, una plataforma cooptada por la socialdemocracia.

Estos debates van a estar presentes en el desarrollo del Foro Social Mundial, incluyendo el Foro Social Europea (FSE), que tendrá lugar en Italia a finales de año /3, en cuya preparación ya estamos inmersos. Pensando en este proceso, con el que nos sentimos muy comprometidos, hemos escrito estas notas, no como una crónica, sino como un documento de trabajo, seleccionando algunos puntos que pueden tener mayor interés para las próximas actividades y debates. 1. La Carta de Principios. Unos meses después del I Foro Social Mundial, que se realizó en Porto Alegre en enero del 2001, el Consejo Internacional adoptó una Carta de Principios que es su única definición política. Es un texto de carácter muy general, pero bastante claro en algunas ideas centrales. Por ejemplo: "El Foro Social Mundial es un espacio abierto de encuentro para ahondar la reflexión, para un debate democrático de ideas, elaboración de propuestas, libre intercambio de experiencias y articulación de acciones eficaces por parte de entidades y movimientos de la sociedad civil que se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y que se empeñen en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de estos con la Tierra. (...) Las alternativas propuestas por el Foro Social Mundial se contraponen al proceso de globalización comandado por grandes corporaciones multinacionales y por los gobiernos e instituciones que sirven a sus intereses, con la complicidad de los gobiernos nacionales. (...) como espacio de debates, es un movimiento de ideas que estimula una reflexión y una divulgación transparente de los resultados de la reflexión sobre los mecanismos e instrumentos de dominio del capital y sobre los medios y las acciones de resistencia y de superación de ese dominio (...)".

El texto admite lecturas "moderadas", "reformistas" o "radicales". Pero hace falta un notorio cinismo para, por ejemplo, apoyar la política "antiterrorista" de la Admnistración Bush en cualquiera de sus aspectos y, a la vez, manifestarse de acuerdo con el FSM. La participación en Porto Alegre II de diputados de orientación socialdemócrata que habían votado en sus Parlamentos a favor de la guerra en Afganistán provocó una justificada y extensa indignación, que expresó la delegación del movimiento italiano en una censura pública contra los diputados de Demócratas de Izquierda presentes en el Foro Parlamentario. A partir de aquí, se abre un debate interesante sobre la Carta de Principios. ¿Habría que modificarla para introducir posiciones claras y contundentes sobre temas tan decisivos como la guerra? El problema transciende al texto de la Carta como tal y se refiere, en realidad, a las características del Foro como espacio unitario. El FSM debe tener límites visibles con su antagonista, representado simbólicamente por el Foro Económico Mundial de Davos, (que este año se celebró en Nueva York). Intentar establecer "pasarelas", invitaciones mutuas u otras instancias de "reflexión común", como recomiendan diversos promotores de la "globalización de rostro humano", debilitaría gravemente el carácter alternativo del FSM y abriría, sin duda, una brecha interna de difícil sutura. Pero hasta el momento, esta delimitación funciona, como han comprobado un representante del Banco Mundial y el primer ministro belga que vieron rechazadas su solicitud de acreditación.

Garantizado esto, es positivo que el Foro defina un campo político muy amplio, como el que establece la Carta de Principios, aunque sea utilizado por gente con poca vergüenza. Lo importante es que personas y organizaciones que rechazan seriamente el neoliberalismo, aunque sean políticamente "moderadas", puedan estar dentro de la "alianza amplia" que es necesario crear. Porque Porto Alegre, tanto I como II, han mostrado que, en este marco, el "sector militante" del Foro (término que preferimos a otros, como "radical", "alternativo" o "los movimientos sociales", por razones que se explicarán más adelante) puede trabajar muy bien, tomar posiciones claras sobre los acontecimientos de la actualidad y extender su influencia, lo cual es un objetivo de primer orden.

Ante temas de máxima importancia y actualidad, como la guerra, lo que faltó en Porto Alegre II no fue, pensamos, la reapertura un debate "constituyente" sobre la Carta de Principios, que hubiera consumido mucha energía, sin garantizar frutos positivos, sino la introducción formal de este tema en las Conferencias del Foro, con una discusión abierta entre las diferentes opiniones presentes que pudiera mostrar a plena luz el juego de quienes hablan en Porto Alegre de que "otro mundo es posible", mientras apoyan en sus países al "viejo mundo". 2. Los otros Foros. "En el contexto" del Foro Social Mundial, pero con autonomía respecto a él se realizan otras actividades, entre las que destacan un Foro Parlamentario y un Foro de Autoridades Locales. Está claro que se trata de actividades de "acompañamiento" que no deberían interferir, ni competir con el FSM, el cual asume el protagonismo total de la iniciativa de Porto Alegre. Así lo entienden, por otra parte, muchos de los que participan en estos foros con el objetivo de extender la lucha que representa el FSM, constituyendo redes de parlamentarios, y autoridades locales, comprometidas en la práctica con los principios de Porto Alegre.

Pero en realidad, las relaciones entre los tres foros no marchan bien. En Porto Alegre II, el Foro de Autoridades Locales se realizó antes del FSM; tuvo un desarrollo muy discreto, apenas se notó la presencia de sus participantes en el FSM y sólo se dio a conocer por una resolución final poco interesante y de tono muy moderado ("Intervenir en el escenario internacional por otra globalización, que supere el actual dominio financiero, acepte las instancias democráticas internacionales, sea coherente con las decisiones democráticas locales, nacionales y regionales, y asegure el desarrollo sustentable. (...) Deciden participar en el programa propuesto por el Secretario General de las Naciones Unidas para acompañar el proceso de paz en el mundo y se comprometen en desarrollar la cultura de la paz en las políticas públicas por la inclusión social, realizando una diplomacia de gobiernos locales y de sociedad civil para que las ciudades y sus instituciones cumplan un papel activo por la paz"); la decisión más interesante adoptada, si se llegara a concretar, sería la cooperación con ciudadades argentinas ("...ha sido lanzada en este Foro una iniciativa solidaria con las ciudades argentinas, con el objetivo de contribuir con el apoyo material al sistema de la salud local"). En cuanto al Foro Parlamentario tuvo como expresión más visible el desembarco de una nutrida delegación socialdemócrata, encabezada por el PS francés, a quien corresponde la responsabilidad de la absurda, pero significativa oposición a que se nombrara a "Afganistán" en una resolución... contra la guerra /4. Aprobó además una docena de resoluciones, unas mejores y otras peores, pero cuya escasa utilidad quedó disminuida por el descrédito general provocado por todos los incidentes a que nos hemos referido.

¿Tiene sentido mantener Foros paralelos "en el contexto" del FSM? La ventaja está en mantener el carácter exclusivamente "social" del FSM ("El Foro Social Mundial reúne y articula únicamente a entidades y movimientos de la sociedad civil en todos los países del mundo", dice la Carta de Principios). El inconveniente está en dar cauce a actividades que se legitiman por referencia al FSM, pero se sitúan de hecho al margen de sus actividades y, en el peor de los casos, pueden pretender hablar en su nombre, u otras formas de "cooptación". Además, existe un problema de "imagen" del FSM derivado de esta relación equívoca con los "foros paralelos". De cara afuera, las diferencias no quedan claras, y eso favorece las confusiones sobre el perfil real del Foro Social Mundial. Muchos de los partidarios de "globalización con rostro humano", cuya presencia en Porto Alegre fue aireada a bombo y platillo, sólo participaron en los "foros paralelos", tuvieron una relación marginal con el FSM, pero su proyección mediática le hacía aparecer como "portavoces".

El Foro Social Europeo ha decidido organizar un solo Foro con la idea de integrar todos los debates en él, y pensando que ésta es la mejor opción para evitar intentos de "cooptación" y maniobras similares; vamos a ver cómo marcha la experiencia. En todo caso, hay que intentar encontrar una solución a estos problemas. Entre las organizaciones sociales se percibe ampliamente una desconfianza hacia "las instituciones" /5 y hay motivos sobrados para ello. El empeño en afirmar la soberanía de las organizaciones sociales en todo lo que se refiere al FSM está justificado. Pero habría que hablar abiertamente sobre cuáles son los ámbitos y las condiciones para una colaboración útil con parlamentarios y parlamentarias y con las autoridades locales (se entiende, que con aquellos y aquellas con los que esta colaboración tiene sentido para el movimiento). Hasta el momento, los "foros paralelos" no están funcionando bien. 3. Las estructuras organizativas. El Consejo Internacional (CI) dirige el FSM y tiene muy amplias atribuciones: " El CI será una instancia permanente que asegurará la continuidad del FSM (tendrá un papel protagonista en la orientación de las directrices políticas y en la definición de las líneas estratégicas del FSM. (...) El CI deberá existir como un espacio que se articula de forma permanente y abierta con otros movimientos y luchas sociales. El CI no será una instancia de poder y no tendrá mecanismos de luchas de representación, ni de votos. El CI debe contemplar en su composición un equilibrio en relación a la diversidad regional y de sectores de la sociedad y no será una estructura burocrática que pretenda representar a la sociedad civil. La representatividad del CI resultará de sus aciertos, o sea, de su capacidad de mundializar, enraizar, dar organicidad y continuidad al FSM" /6.La composición del CI se estableció por cooptación a partir del núcleo inicial del que surgió la idea (básicamente, Le Monde Diplomatique y las organizaciones sociales brasileñas que conformaron el primer Comité Organizador, particularmente la CUT y el MST, con el apoyo de las autoridades de Porto Alegre y Río Grande del Sur /7). Como las reuniones son abiertas y no ha estado clara la distinción entre "miembros" y "observadores", el CI se ha convertido en una estructura amplísima (ONGs de diverso tipo, sindicatos, redes de comunicación, centros de estudios, organizaciones solidaridad religiosas de diferentes confesiones, organizaciones de mujeres, de pueblos indígenas, campañas internacionales, redes del movimiento antiglobalización, pequeños grupos locales...) de composición difusa, pero con una capacidad de decisión determinante, por ejemplo, sobre todo el programa de actos del FSM. El dispositivo transmite una imagen opaca, a la vez abierta e inaccesible ( que recuerda a la "tiranía de las estructuras informales").

Probablemente, una cierta "informalidad" fue inevitable, e incluso positiva en un primer momento. Pero a medida que las tareas se diversifican y se hacen más complejas, y el Foro adquiere mayor peso internacional y por tanto una más fuerte capacidad de atracción, esta nebulosa organizativa es una fuente potencial de conflictos. El problema no está en funcionar por consenso, lo cual es lógico en un proceso tan amplio como el FSM, sino en quienes son las organizaciones y personas que establecen los consensos, cómo lo hacen, qué información dan de sus acuerdos y que mecanismos de posible participación tienen, incluyendo la posibilidad de manifestar desacuerdos y hacer contrapropuestas, para quienes no forman parte de los organismos decisorios. Más que un amplio catálogo de normas, lo que hacen falta son buenas prácticas y buena información. El camino más sencillo para afrontar estos problemas es de abajo a arriba y de las partes hacia el conjunto. Por eso, el Foro Social Europeo debe ser una experiencia importante, así como la que lleve adelante el secretariado de los movimientos sociales que se ha encargado a la Vía Campesina- MST y a la CUT. En la primera reunión internacional de preparación del FSE, celebrada en Bruselas el pasado 9 de marzo, se decidió optar por un esquema organizativo y un proceso de preparación más abierto y claro que el del propio FSM: inexistencia de un "Consejo Europeo" del FSE; creación de grupos temáticos de trabajo y de reuniones periódicas de coordinación abiertas a todos aquellos movimientos que quieran participar en el proceso, etc. Es un paso en la buena dirección, aunque hará falta saber materializarlo. 4. El desafío del 2º Foro. En vísperas de Porto Alegre II, el FSM tenía que responder a un desafío: verificar si el movimiento anti-globalización se había recuperado del impacto político, muy negativo, del 11 de septiembre. Sobre todo, se trataba de calibrar el ánimo de la gente, la determinación a continuar la lucha, la capacidad del FSM para servir de referente a las organizaciones y movimientos contrarios a la globalización neoliberal, su utilidad para articular luchas contra el neoliberalismo y la guerra... En los cuatros meses transcurridos, los datos que llegaban del movimiento internacional eran contradictorios: desarrollo desigual del movimiento contra la guerra; reacciones muy débiles frente a la Asamblea de la OMC en Dohá; enfin, estaban por ver las consecuencias de dos hechos recientes: el caso Enron y los acontecimientos en Argentina, las "otras dos torres gemelas" , según la expresión de Walden Bello. La propia capacidad de convocatoria del II FSM fue un primer dato concluyente y positivo: en Porto Alegre se reunió una muestra amplia y representativa del movimiento, aunque con desequilibrios y ausencias que veremos más adelante. Además, el clima generalizado de esperanza y de entusiasmo no fue simplemente el efecto de síndrome del "territorio liberado", de la posibilidad de convivir durante unos días compartiendo objetivos y proyectos con miles de personas de todo el mundo: expresó además, al menos para una parte muy considerable de los y las participantes, el compromiso de continuar la lucha "contra el neoliberalismo, el militarismo y la guerra", según el título de la Declaración de los Movimientos Sociales.

Pero mas allá de esta valoración general, hay que considerar que persisten dificultades considerables. Por ejemplo, la vinculación entre lucha contra el neoliberalismo y lucha contra la guerra ha tenido una respuesta muy positiva en Italia y también en Gran Bretaña, pero éstas son más bien las excepciones. La situación en los EE UU es un caso extremo en sentido contrario: allí el 11-S significó una ruptura entre los sindicatos de la AFL-CIO, que pasaron a apoyar a Bush, y las organizaciones que tuvieron la valentía de denunciar a su propio gobierno. Hubo algunos signos de cambios positivos en Porto Alegre: en primer lugar, la presencia de más de 400 personas de organizaciones estadounidenses, incluyendo algunas de las que habían sucumbido a la presión patriotera unos meses antes. Incluso, el dirigente de la AFL-CIO John Sweeny participó en la manifestación de protesta frente al hotel en que se reunía el Foro Económico Mundial, trasladado de Davos a Nueva York y desde allí envió un saludo cordial, aunque ambiguo, al Foro de Porto Alegre. Algo se mueve, pero muy lentamente: ni siquiera las organizaciones vinculadas al movimiento sindical y situadas más a la izquierda, como Jobs with justice, se atreven aún a convocar las acciones de protestas contra la Asamblea del FMI y el BM los días 17 y 18 de abril y se limitan a anunciar que sus militantes asistirán "individualmente".

Éstas son expresiones de un problema más general: la ofensiva global neoimperialista posterior al 11 de septiembre exige al movimiento vincular su lucha general "anti-globalización" con los conflictos, crisis y brechas concretas que se suceden en la situación internacional: desde Argentina a Palestina, desde el caso Enron al Plan Colombia, desde la nueva edición de la Ronda del Milenio de la OMC lanzada oficialmente el 1 de febrero hasta el ALCA (Tratado de Libre Comercio de las Américas), que amenaza instaurarse a ritmos acelerados en el futuro inmediato. ¿Cómo mantener en estas condiciones, un marco unitario amplio en el FSM y la necesaria articulación de luchas, en las que hay que afrontar conflictos directos con instituciones internacionales y gobiernos, hay que mostrar la coherencia entre la Declaración firmada en Porto Alegre y las acciones y acuerdos prácticos en cada país? Ésta es la tarea más compleja que ha quedado pendiente tras el II FSM. 5. "Reformistas" y "radicales". "En realidad, el Foro se dividió entre reformistas y radicales. (...) En la discusión de ’alternativas’, los organizadores oficiales enfatizaron el imperialismo ’reformado’ y el capitalismo ’regulado’, mientras que los movimientos sociales radicales abrieron un debate y pusieron sobre la mesa la discusión acerca del socialismo. La Declaración final de los movimientos sociales reflejó un compromiso entre los reformistas y los radicales. Por un lado, hubo un diagnóstico radical de los problemas del mundo y un calendario repleto de movilizaciones para todo el 2002, y por otro lado, las demandas finales reflejaron en su mayoría la inclinación de los reformistas por los intercambios de migajas, dejando de lado cualquier demanda estratégica por un socialismo participativo y la derrota del imperialismo. (...)". Este juicio de James Petras es representativo de algunas de las críticas que ha recibido Porto Alegre II. No entraremos a evaluar la Declaración, que reproducimos más adelante; cada cual se puede formar su propia opinión. En cambio, sí nos interesa discutir sobre el análisis de las diferencias políticas que existen en el FSM en términos de bloques ideológicos: reformistas y radicales, porque no nos parece un buen enfoque.

Está claro que hay "reformistas" en el FSM. Incluso hay quienes, como Susan George, lo manifiestan abiertamente, lo que es de agradecer, para la claridad de los debates: "Resulta extremadamente preocupante que la confianza en la política convencional se esté desgastando con tanta rapidez. Por eso espero haber conseguido transmitir al menos una parte de la urgencia de tratar los problemas que el movimiento de los ciudadanos ha presentado: si no se resuelven, y pronto, seremos testigos de una división social aún más pronunciada, de una mayor aversión a las instituciones nominalmente democráticas, de un endurecimiento de las posiciones, de la confrontación y de una escalada de violencia, sobre todo estatal. Y entonces se demostrará que quienes sostienen que el actual sistema mundial es incapaz de autorregularse y reformarse están en lo correcto. La gente que, como yo, está luchando por evitar el camino de la represión, la revuelta, la violencia y el caos y está proponiendo soluciones prácticas, la gente que espera no una forma indefinible de ’revolución’ mundial, sino una especie de Estado Benefactor Universal -una meta perfectamente viable en términos materiales-, quedará marginada o se radicalizará" /8.Estaría muy bien que estas ideas se expresaran no sólo en artículos sino en debates dentro del FSM y hubiera la posibilidad de confrontarlas con ideas revolucionarias explicadas por quienes las defienden, y por tanto sin el halo apocalíptico que les impone Susan George. Pero no creemos que sean estos los debates prioritarios en el FSM y en estos tiempos, ni que las discrepancias más significativas se expresen así. Si de lo que se trata es de "articular luchas", entonces los debates que deben priorizarse son los que afectan directamente a las luchas, tanto en los objetivos y contenidos de las mismas, como en la forma de concebirlas e impulsarlas. Y aquí el problema es más complejo. Por ejemplo, podemos considerar a Ricardo Petrella un "reformista" en sus posiciones generales; pero en la lucha contra lo que él mismo llama la "oligarquía global" que está apoderándose del agua potable y a favor de desmercantilizar este "bien común" que debería pertenecer a toda la humanidad, Petrella es "radical".

Otro ejemplo: en la lucha por acabar con la deuda externa, hay "reformistas" que apoyan a fondo el objetivo de la condonación; en cambio, otros sectores, vinculados a la campaña Jubileo 2000 en los países del Norte, están proponiendo "Tribunales Internacionales Independientes" que dicten "laudos" obligatorios para acreedores y deudores. Incluso sin considerar algunos de los propuestos como posibles presidentes de este proyecto de Tribunal (¡¡¡Camdessus!!!), esta idea que se defiende como "realista" y "viable" frente a las propuestas "irrealizables" de condonación de deuda, tienden a desorientar y dividir al movimiento y responden a la misma lógica de otras iniciativas de "alivio de la deuda" que han proliferado estos últimos años (sin demostrar, por cierto, su "viabilidad" para lograr mejoras reales significativas en la situación de los países endeudados).

Aquí sí hay una delimitación importante sobre la elección de los objetivos de acción, o según el criterio, pretendido, de "viabilidad", o según el criterio del fortalecimiento de los movimientos sociales (un último ejemplo: el objetivo de la "soberanía alimentaria" es fundamental para el desarrollo del movimiento, aunque no sea "viable" en las actuales relaciones de fuerzas). 6. El papel de los movimientos sociales. Precisamente porque el FSM es un espacio muy amplio y plural en el que coinciden (por el momento, es muy exagerado hablar de "alianza" si se le da al término algún sentido práctico) organizaciones y corrientes muy diversas, es imprescindible crear focos de agrupamiento que, respetando el marco unitario, se caractericen por su vinculación a las luchas sociales y su compromiso por articularlas. En Porto Alegre II, la justificada preocupación por el desembarco de la socialdemocracia y los intentos de "cooptación" del FSM crearon una presión suplementaria, en este sentido, muy visible desde el primer día.

Vía Campesina, con la colaboración destacada de Focus on Global South, la CUT, el movimiento italiano, ATTAC-Francia..., asumió un papel dinamizador con mucha habilidad e inteligencia, orientando la energía de las organizaciones convocadas en el sentido de dar una impronta radical y movilizadora al conjunto del FSM y procurando perder el menor tiempo y trabajo posibles en batallas "de poder". Así puede decirse que la Declaración de los Movimientos Sociales que es el documento más representativo del FSM, cuenta incluso con un apoyo serio por parte de organizaciones no particularmente "radicales" o "alternativas" pero que se consideran comprometidas, "militantes", con el proceso que allí se define. Pero, dicho esto, hay que reconocer que queda mucho por hacer.

El propio proceso de elaboración de la Declaración, aunque se hizo en reuniones abiertas, con mucha voluntad de consenso y condujo a un buen resultado, no puede sustituir al "intercambio de ideas y experiencias" que es imprescindible para consolidar la red. Ha habido muy poco tiempo y espacio en la agenda oficial del FSM para estas tareas, lo cual ya es en sí un problema, porque hay mucho que hablar y discutir entre las propias organizaciones del movimiento.

Vale la pena recordar que al margen de las grandes Conferencias, el FSM fue escenario de una multitud de reuniones, encuentros talleres, y actos variopintos por las tardes, organizados por los diferentes movimientos y grupos presentes. Fue en ellos donde se produjeron algunos de los debates e intercambios más interesantes. Naomi Klein y Lucca Casarini llaman a estos espacios las "costuras" del Foro. La fórmula es buena y estos espacios son, sin duda, muy importantes. Pero hay que entrarle también al "tejido" como tal.

Porque hay ya problemas identificados que precisan una reflexión general. Por ejemplo, esos desconocimientos mutuos que señala Michel Albert: "(La izquierda) de los EE UU está horriblemente aislada del resto de movimientos y proyectos del mundo. No es sólo que nuestro conocimiento del resto del mundo sea deficiente. Es que los demás tienen alianzas y afiliaciones que trascienden fronteras y nosotros no estamos en ellas, nos quedamos encerrados en nuestras fronteras. Sean cuales sean las causas, éste es un problema que requiere una atención urgente. Los EE UU son el monstruo, los activistas de aquí estamos en el corazón de la bestia. Y ni los que estamos aquí dentro del monstruo, ni los que desde fuera sufren la violencia del monstruo pueden conseguir lo que hay que conseguir por separado. (...) así como la izquierda en los EE UU está aislada de mucho de lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, los movimientos de fuera no sólo están aislados de lo que ocurre en los EE UU, sino que ignoran en muchos sentidos cuál es nuestra situación." /9 Y, también, los problemas, más graves, de "invisibilidad" que pone de relieve Pierre Rousset: "Pero la ’visibilidad’ de los más explotados y necesitados sigue siendo demasiado desigual. Por ejemplo, la organización francesa DAL (Droit au logement, Derecho a la vivienda), firma la Declaración de los Movimientos Sociales, pero señala como los ’sin’ (sin papeles, sin vivienda...) han sido poco visibles en su redacción. Hay en esto un serio problema de "imagen" (algunos de los participantes en el FSM se alojan en los mejores hoteles de la ciudad) y un problema de fondo. Cuanta mayor sea la fusión realizada por el movimiento de las identidades sociales específicas en la expresión solidaria de una ’comunidad humana’, mayores serán los riesgos de que monopolicen la palabra los sectores que poseen naturalmente las herramientas de comunicación. Sin una política voluntarista, los(as) más explotados(as) y más necesitados(as) pagarán por la unidad el precio de la invisibilidad. Y sus reivindicaciones específicas se disolverán en un discurso generalista y unanimista."

También en este sentido hay de hacer notar las dificultades de la juventud para tener un papel protagonista y activo en el conjunto del Foro. Es verdad que ha habido un progreso notable entre el primero y el segundo FSM en lo que se refiere a la participación y presencia de la juventud en el mismo. En esta segunda edición, fueron más de 15.000 los jóvenes presentes en el Campo de la Juventud. Sin embargo, a pesar de este progreso cuantitativo, el papel en el Foro de esta nueva generación militante, que hemos visto aparecer en Seattle o en Génova, es sensiblemente inferior a su peso real en el conjunto del movimiento. Muchos de los debates, discusiones e inquietudes que se han desarrollado entre las redes y movimientos animados por jóvenes, tuvieron una escasa presencia en el Foro. En este terreno hay que destacar al Laboratorio para la Resistencia Global, organizado por algunas redes en el Campo de la Juventud, en el marco del cual se discutió de estrategias de acción directa no violenta, de las distintas formas de acción y de la "diversidad de tácticas", de campañas contra multinacionales, del resurgimiento de las luchas estudiantiles en algunos países, de software libre.... El contraste con el enfoque general de las conferencias del Foro es notable. En fin, el dirigente del MST Joao Pedro Stédile señaló su preocupación porque estábamos construyendo un movimiento "occidental y cristiano"; es verdad que el Foro tuvo una composición esencialmente latinoamericana y europea, con una presencia aceptable de los movimientos de América del Norte, y una muy escasa presencia de los movimientos asiáticos y africanos. Y hay más fronteras que deberemos atravesar para conseguir una mayor participación de ecologistas, feministas, sindicalistas, comunidades indígenas...

No será fácil, pero creemos que se va por buen camino. Marcos (al que echamos de menos desde hace varios meses) lo explicó muy bien hace algún tiempo: "No, no queremos ser vanguardia. Las cosas se producen mejor y se desarrollan mejor si la misma gente que participa va haciendo su propia aportación histórica y no si se crea una nueva arquitectura teórica que se opondría a neoliberalismo y se presenta al zapatismo como nuevo dogmatismo mundial. Aún nos hace falta aprender, escuchar, observar. Creemos redes de comunicación y encontrémonos, eso es todo." /10 7. Un símbolo que necesitamos. La iniciativa de Porto Alegre es un diamante en bruto, al que apenas se le empiezan a tallar facetas. Varias a la vez, con distintas orientaciones, unas más próximas que otras: referente simbólico; intercambio de experiencias y articulación de luchas; espacio de "contaminación" mutua, como dicen los colegas italianos; debate de "alternativas" al neoliberalismo; constitución de un "movimiento de movimientos sociales" o una "nueva Internacional"... Hay que considerarlas todas en sí mismas y en sus relaciones y contradicciones para hacernos una composición del lugar y de sus posibilidades. Veamos para finalizar, la faceta "simbólica". En enero del 2001, el Foro Social Mundial nació como una alternativa a un símbolo del neoliberalismo: el Foro Económico Mundial de Davos: reunión de líderes políticos, dirigentes del Banco Mundial, del FMI y de la OMC y la flor y nata de las grandes transnacionales frente a reunión de organizaciones y movimientos sociales; apología neoliberal frente a rechazo del "neoliberalismo y el dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo"; un elitista refugio en los Alpes suizos, lleno de dinero y muerto, frente a una ciudad del Sur abierta y llena de vida, dirigida por el PT, una de las poquísimas organizaciones de la izquierda política que sobrevive al desprestigio y al declive generalizado de la última década, creadora además de una herramienta de gobierno municipal y participación social, el "presupuesto participativo", que se presenta como un ejemplo de las "alternativas posibles" a las reglas universales impuestas por el neoliberalismo.

Un año después, la nueva situación internacional creada tras el 11 de septiembre, sometió a prueba la capacidad del FSM para ser efectivamente el símbolo de la resistencia internacional frente a la ofensiva dirigida por la Administración norteamericana.

Se puede medir el resultado de la prueba desde muchos puntos de vista. El más visible, aunque no el más importante, es el impacto en los medios de comunicación. La primera impresión fue buena: se hablaba mucho de Porto Alegre; incluso, medios de comunicación muy influyentes daban una importancia similar a las informaciones del Foro Económico Mundial que se desarrollaba en Nueva York y a las de Porto Alegre. Pero los grandes medios seleccionaron los portavoces "correctos" del Foro Social Mundial: en su mayor parte, personalidades políticas o intelectuales con un discurso tipo "otra globalización es posible". El problema se agravó porque, aunque se habló mucho en el Foro sobre la "contra-información", en la práctica no funcionó bien la información alternativa. El tema merece una reflexión con calma porque está claro que es vital para el futuro del movimiento. Es importante llegar a los grandes medios, pero con nuestra propia voz y en los momentos adecuados. Y siempre hay que tener garantizada una red alternativa. En Porto Alegre no faltaron las posibilidades técnicas: incluso se montó una web, con el apoyo entre otros de Le Monde Diplomatique, (www.portoalegre2002.org ) y hasta una red llamada Ciranda que aspiraba a ser el referente de la "información alternativa". Resultaron productos artificiales, sirvieron para muy poco y desaparecieron, sin pena ni gloria, poco después de la clausura del Foro. Esta vez, se echó en falta la presencia activa de los colegas de Indymedia, habitual en el trabajo de contra-información en todas movilizaciones internacionales... Por otra parte, muchos de los participantes enviaron crónicas a diversos medios, fueron entrevistados, etc. Pero organizar la contra-información requiere una coordinación de esfuerzos, que no se limite a confiar en la convergencia espontánea simbolizada en la célebre imagen de la "nube de mosquitos". A fin de cuentas, mucha gente del movimiento terminó mirando a Porto Alegre a través de las gafas de los grandes medios. Tenemos que intentar evitar que esta situación se repita o, al menos, aminorar sus efectos.

En cualquier caso, el Foro Social Mundial es hoy la única instancia internacional con reconocimiento mediático y un apoyo social y político amplio, no subordinada a los EE UU.

En términos de relaciones de fuerzas, por supuesto, no hay comparación posible; en cambio, en términos simbólicos, es importantísimo /11. Un movimiento social internacional en esta época necesita referentes simbólicos que representen el rechazo del orden existente y la voluntad de construir "un sistema alternativo". Un símbolo así no ahorra la tarea de formular objetivos, articular luchas, ampliar la influencia las ideas y las propuestas alternativas o radicales, afrontar los conflictos internos sobre la orientación del movimiento, etc. Pero crea las mejores condiciones posibles para que esas ideas y propuestas se desarrollen dentro de una alianza amplia capaz de acoger las voluntades que van despertando los estragos del neoimperialismo. "Una Internacional sin dueño", como ha definido al FSM el revolucionario peruano Hugo Blanco. "Sin Dios, ni dueño", decían los viejos anarquistas. Para que pueda ser de todas y de todos. 8. El paso adelante. Más allá de la cantidad y la calidad de los debates, de las ideas y las propuestas. Más allá de las relaciones creadas o fortalecidas entre las organizaciones y movimientos. Más allá del calendario de movilizaciones acordado. Más allá incluso de la moral, la energía y la voluntad de lucha que se ha renovado en Porto Alegre. Lo que de verdad importa es algo que parece mucho más modesto: el paso adelante del movimiento real.

Una de las frases más citadas de Marx dice: "Cada paso del movimiento real vale más que una docena de programas". No se trata de devaluar a los "programas" /12, pero sí de reconocer dónde está el punto de referencia y la prueba de la verdad de todo lo que hacemos o nos proponemos hacer.

No sólo ha habido en Porto Alegre II más gente: hay ahora "más movimiento", aunque no "todo el movimiento"; más proyectos de extenderlo; más conciencia de los problemas que tenemos por delante; compromisos más ambiciosos (como realizar y apoyar internacionalmente la campaña de los colegas latinoamericanos contra el ALCA); mejores herramientas para seguir trabajando, como el Foro Social Europeo; más posibilidades de incorporar a corrientes, sectores y países, que, por unas u otras razones, no están participando en el proceso. Hemos dado un paso adelante. Podemos estar satisfechos. Pero sólo servirá si ahora somos capaces de dar el paso siguiente. Como en Barcelona. 1/ Utilizamos este nombre, que no gusta ya a casi nadie, a falta de otro que obtenga suficiente adhesión -lo que hasta ahora no ocurre, por ejemplo, con "movimiento por la justicia global" -y evite ambigüedades indeseables- como, por ejemplo, "movimiento por otra globalización". 2/ Estos textos han circulado ampliamente por la red. Pueden encontrarse en: www.rebelion.org www.sodepaz.org www.acsur.org www.zmag.org y en las entrevistas que publicamos en estas mismas páginas. 3/ Ver más adelante la nota informativa sobre la preparación del FSE. 4/ Puede encontrarse información amplia sobre este asunto en la entrevista que publicamos más adelante con Pierre Rousset. 5/ Que incluye, también, la precaución ante posibles interferencias de las instituciones de la ciudad de Porto Alegre y del Estado de Río Grande del Sur gobernadas por el PT, aunque lo que predomina en este caso es una buena colaboración. 6/ La composición del CI y su estatuto se encuentran en la web del Foro www.forumsocialmundial.org. 7/ En la web de Foro hay una crónica detallada del proceso que dio origen al FSM escrita por Francisco Whitaker. 8/ Susan George. "El movimiento global de ciudadanos". Foreign Affairs, Primavera 2002. 9/ Michel Albert http://www.zmag.org/Spanish/0402alb... 10/ Le Monde Diplomatique. Edición española. Nº 45-46. Julio-Agosto 1999. Pág. 5. 11/ En realidad, los intentos de "cooptación" del Foro parten de aquí: la socialdemocracia, y quienes la acompañan en la maniobra, quiere apoderarse del "símbolo" para darse un lifting que tape la legitimidad perdida. 12/ La frase se encuentra en una carta de introducción a uno de los textos programáticos fundamentales del marxismo (Critica del Programa de Gotha, 1875) en el cual Marx no deja pasar, no ya una palabra, ni una coma, que pueda desvirtuar, desviar o confundir las ideas y los objetivos revolucionarios.

•Josu Egireun es del Hemem eta mundua ["Aquí y en el mundo"] (P. Basco) •Josep Maria Antentas es del Movimiento de Resistencia Global (Catalunya) • Miguel Romero es de la Revista Viento Sur (Madrid)

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