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Un nuevo modo de concebir la transformación

Isabel Rauber en Rebelión

Lunes 6 de diciembre de 2004, por ediciones simbioticas


Pensar las alternativas es tarea y responsabilidad que trasciende con creces el plano de lo económico; va mucho más allá de las búsquedas de propuestas que intentan racionalizar el capitalismo. La magnitud del problema planteado la resume claramente la contradicción principal de nuestros días: vida-muerte, y enfrentarla no es una cuestión técnica, ni mucho menos una problemática cuya solución pudiera depender de técnicos o especialistas. Estamos ante un problema que reclama una solución revolucionaria (radical), pues ha sido engendrado y reproducido ampliada y crecientemente por el propio funcionamiento del capital, en su lógica incontrolable (irracional) y crecientemente destructiva que, para ser superada, debe ser erradicada de raíz. Para lograr tal objetivo es necesaria la acción consciente y organizada de los pueblos [auto]constituidos en sujetos, quienes -en calidad de tales-, resultan también responsables de pensar y definir las alternativas y los caminos a seguir para lograrlas. Nada de ello se logrará mágicamente ni de la noche a la mañana. Es necesario construirlo pacientemente -aunque sin descanso-, y todo ello indica la necesidad -en lo inmediato- de pensar los actuales procesos de resistencia-transformación-construcción, como parte de una larga transición que nace y se desarrolla en el seno del sistema del capital, y que podrá ser realmente tal transición si se transforma y construye desde abajo, es decir, radicalmente orientada al socialismo y al comunismo.

Es necesario traspasar desde la raíz los límites impuestos por la irracionalidad orgánica del funcionamiento del capital para poder construir lo nuevo sobre nuevas bases, fuera de su tramposa lógica.Dentro de los límites del funcionamiento de la lógica del sistema del capital es imposible construir la nueva sociedad socialista; estaría atrapada y sin salida en la telaraña de su destructiva lógica omnipresente y envolvente. Ir más allá del capital -como demuestra Mészáros- resulta vital, pues en caso contrario su cadena verticalista, subordinante, autoritaria, de organización y control del metabolismo social quedará intacta, reproduciendo su lógica alienante en las nuevas formas y estructuras de las sociedades que “hereden” el capitalismo, como ocurrió con el socialismo del siglo XX.Para romper el círculo vicioso del sistema orgánico del capital y adentrarse en la aventura del proyecto socialista, la palanca estratégica fundamental que hay que sostener no es el poder represivo del estado -que puede ser derrocado bajo circunstancias favorables-, sino la superación de la postura defensiva del trabajo con respecto al capital. El capitalismo puede ser derrocado y, sin embargo, sobrevivir el orden metabólico del capital -como ocurrió con las experiencias revolucionarias del siglo XX. Para que el trabajo resulte hegemónico en relación con el régimen del capital tiene que erradicar completamente al capital del sistema metabólico social, y ello es, además y articuladamente, una tarea local y global.

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