La verdad es que he dudado y todavía dudo sobre la necesidad de colaborar en la distribución de esta barbaridad. Pero sigo creyendo que nuestra prudencia, nuestro "déjalo estar" siempre contribuye a que la única voz que se oiga sea la suya. Si me equivoco disculpas pero no se pueden aguantar semejantes barbaridades. Ojalá los cristianos, como digo siempre, leyeran su manual de instrucciones. Y ojalá nosotros empezaramos de una vez a ocupar de nuevo las calles.
simbióticas