El Vaticano desautoriza al Parlamento Europeo o cualquier otro parlamento democrático y no pasa nada, muy pocos gobiernos o reyes se atreven a responderle. La solución no es hacerse el sordo
El abandono masivo del 25% de los católicos cualificados (curas y monjas), con frecuencia comprometidos y emprendedores, coloca a la Iglesia Católica ante su mayor crisis desde el siglo XVI, que se ha intentado disimular con los viajes del Papa y con mucha liturgia.
Cuando dicen ahora que el Opus Dei, los catecumenales y otros movimientos suman cientos de miles de militantes aflora una contradicción súbita: ¿Cómo es que no generan sacerdotes o religiosas? Y si éstas son estructuras desfasadas, ¿por qué no lo dicen?.
El cuento ese de que Europa está en crisis religiosa (pero no el Tercer Mundo), ya nos lo sabemos. ¿Acaso el pujante catolicismo de Latinoamérica evitó las dictaduras, torturas corrupciones y guerras civiles? ¿Acaso el floreciente catolicismo de Africa evitó los genocidios de Ruanda y Burundi, dos ejemplos de abrumadora mayoría católica? ¿De qué crisis europea hablan? ¿O debemos los europeos volver al subdesarrollo para obedecer al Vaticano?
LA IGLESIA oficial bloqueó el desarrollo del Concilio Vaticano II y se enfrenta ahora a graves problemas que no quiere reconocer, por muchos globos y velas que saque en las concentraciones papales. Lo incómodo es que el resto de los ciudadanos no podemos engañarnos con la idea de que es "un problema eclesiástico interno". Eso sería muy liberador. Pero no es sólo interno, ya lo estamos viendo.
El Vaticano desautoriza en público al Parlamento Europeo o a cualquier parlamento democrático y "no pasa nada". La solución no es hacerse el sordo, sino responderle. Pero muy pocos gobiernos o reyes se atreven a responderle. Esto no es una cuestión de estrategia, sino de principios.
Lo primero que debe saber todo el mundo es que los cardenales y obispos sólo representan al Vaticano, no a los católicos: los católicos no votan. Ni los seglares votan a sus curas, ni los curas votan a sus obispos, ni los obispos votan a sus cardenales. Sólo han votado Papa 115 cardenales, todos varones, elegidos en secreto por un papa anterior con estatuto de monarquía absoluta. ¿Es éste el modelo Espíritu Santo ?
Qui omnibus praeest, ab omnibus eligatur (el que preside a todos, que sea elegido por todos) —enseñó para las iglesias de Occidente el papa León Magno (440-461). La práctica democrática dura hasta el papa Nicolás II, que en 1059 limitó el derecho de votación a los cardenales.
Todos los problemas dependen del primero, que es la democratización. Pero no tiene por qué copiarse el esquema de los partidos políticos, hay muchas maneras de que el pueblo participe, la democracia ya se inventó hace tiempo (y hasta hace poco, con la oposición del Vaticano). Hay un problema técnico previo, y es la lista de católicos.
Ni los cardenales ni los obispos desean tener esa lista. ¿Quiénes son los católicos? ¿Son todos los bautizados? ¿También los bebés? (los primeros cristianos sólo bautizaban a los adultos). ¿Los que se casan por la Iglesia, contribuyen en Hacienda y van a misa? De esta lista tendría que salir la de votantes . Ahora, los mil millones de bautizados son un club sin compromisos: por eso son mil millones.
¿QUE HACER con una iglesia anacrónica? A muchos políticos y famosos les chifla hacerse la foto con el Papa. Y a muchos alcaldes les eleva que los vean en la procesión. Así que la solución puede ir para largo. En mi reciente libro Educación global, ya , hago propuestas concretas para ir desmontando esta situación, con tolerancia y pedagogía (www.e-libro.net, Catálogo, Ensayo, Educación). Mal se puede negociar con una Conferencia Episcopal cuyos miembros son elegidos por un país extranjero, Santa Sede, un Estado europeo no democrático.
Por lo demás, sería un error dedicarse otra vez al rosario y a la cristiandad light. Vamos a esperar y a observar al nuevo papa, pero muchos nos preguntamos si, además de ceremonias, se puede esperar ya algo serio del Vaticano. ¿A dónde te diriges? Quo vadis, Roma?
*Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Licenciado en Teología. Profesor de instituto
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