Cuando yo empecé en esto de la enseñanza y por entonces, hace más de veinte años, con la introducción de las NTICs en el aula (que curioso, no existían ni las siglas), el tema central de las reflexiones del profesorado era el de como enseñar. Poco a poco vimos que para enseñar era importante tener en cuenta el como aprender. Fruto de ambos procesos encontramos herramientas metodológicas e ideológicas como el constructivismo, el aprendizaje significativo, la importancia de la personas en los procesos de aprendizaje, la educación en valores,... y a partir de ahí y de nuestro alumnado fuimos diseñando metodologías de trabajo, buscamos materiales adecuados a esos planteamientos y a nuestra realidad, y comenzamos a introducir nuevos recursos (diapositivas, vídeos, radio, ordenadores, cámaras digitales, internet,...) en nuestras aulas.
Hoy veo con pena que el mundo empresarial y nuestra administración educativa aragonesa están haciendo un tremendo esfuerzo para que esas ya no sean nuestras reflexiones y nuestras líneas de trabajo. Las jornadas, los cursos, los encuentros y los recursos que se envían a nuestra aulas, se dedican de forma prioritaria a los cachivaches impuestos directamente desde la administación y el mundo empresarial sin tenernos en cuenta a nosotras ni a nuestra realidad. Para ellas y ellos lo importante ya no es como se educa nuestro alumnado ni de que planteamientos pedagógicos partimos, sino que ordenador o que máquina se utiliza y con que empresa se realizan los contratos, ni tan siquiera les preocupa para qué va a servir o que efectos "secundarios" pueda tener. Están convirtiendo nuestras aulas en mero escaparate de los artilugios tecnológicos y despilfarrando los dineros públicos (22 millones de euros en Aragón para el programa "pizarra digital") sin ninguna evaluación seria ni reflexión conocida (salvo el trabajo todavía inacabado de Pere Marques y su equipo).
Y en este contexto no es de extrañar que surjan nuevas "religiones". Un ejemplo claro son las pizarras digitales: la combinación de tabletspc, windows, videoproyector y pantalla. Tienen sus predicadores (en casi todas las comunidades podemos encontrar con facilidad al o a la "pionera" en la utilización de las pizarras digitales en el mundo mundial, al que se reverencia como tal); sus iglesias en la red donde encontrar "fichas" (que gran avance) para que trabaje su alumnado; su dios-pizarra al que adorar (según sus creyentes ya no sirven para las escuelas simples ordenadores, ni siquiera portátiles, ni tabletas gráficas con reconocimiento de caracteres, ni los videoproyectores digitales por sí solos, ni otros sistemas operativos, ni el software libre,...); su percepción como la "fe" verdadera ante la que las personas que reflexionamos libremente en los procesos de enseñanza-aprendizaje y que llevamos toda la vida con las NTICs en el aula somos tildados como "el reducto reacio" a la introducción de las NTICs [1]; y ya ni siquiera le importa a la administración aragonesa abandonar a las escuelas unitarias a su suerte tecnológica: ni se renuevan sus obsoletos equipos, ni se plantea que necesidades tecnológicas tienen, ni se les incorpora a la nueva "religión" por tener menos de cinco alumnos por aula.
Y ante este panorama yo sigo pensando que:
Se debería contar con el profesorado y el alumnado en la introducción de las NTICs en el aula. Repito las NTICs, pues las pizarras digitales sólo son una de sus posibilidades, para mí la más costosa y la más innecesaria en nuestras aulas.
Se debería permitir y facilitar la investigación y la comunicación abierta del profesorado en los procesos de enseñana-aprendizaje y no encajonarles en operaciones empresariales de venta de cachivaches tecnológicos o de pelotazos económicos.
Se debería partir para la toma de decisiones de las personas y sus procesos de aprendizaje y no de las herramientas implicadas en esos procesos.
Porque lo importante para mí en todo ello, insisto una vez más, son las personas y el uso y las posibilidades de las "herramientas", no las "herramientas" en sí, aunque algunos "pioneros" de las pizarras digitales [2] lleguen a afirmar cosas como que "LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN NOS AYUDAN A EDUCAR MEJOR EN VALORES". Y yo que pensaba que la educación a través o con las tecnologías de la información y la comunicación dependía del uso que se hiciera de ellas, no de ellas mismas.
Está claro que algunas personas, cuando se les señala la luna, se quedan mirando y adorando la pizarra digital, la misma que nos vende la industria tecnológica, no las y los profesionales de la enseñanza, como la "escuela del futuro".
simbióticas