Redacción / @Contactar
ediciones simbióticas

"...las democracias formales han comprendido que existe un medio eficaz para impedir la comunicación y el lenguaje sin recurrir descaradamente a la censura: se trata de no valorar ningún lenguaje, valorándolos todos del mismo modo. A la familia muda y atenta a comer, la televisión le comunica las noticias más atroces de guerras y genocidios al lado (...) [ Sigue... > ]
Portada del sitio > DOCUMENTOS > Patrimonio y cibercultura: ¿Qué contenidos culturales para qué (...)

Patrimonio y cibercultura: ¿Qué contenidos culturales para qué cibercultura?

Isabelle Vinson en UNAM

Domingo 17 de abril de 2005, por ediciones simbioticas


La cultura de lo virtual La civilización del siglo XX se define hoy día como la "civilización de la información" (McLuhan, 1967). Esta nueva civilización, que sucede a la "civilización del libro", se apoya en la utilización masiva, para el conjunto de las actividades económicas, sociales y culturales, de una ciencia, la informática, de una tecnología, la de las redes de comunicación electrónica, y de un instrumento específico, el ordenador. No vamos a hablar mucho aquí de la cultura del ordenador, la cibercultura, sino de la presencia de la cultura en los nuevos medios de comunicación (sitios web y CD-ROM), es decir, de sus contenidos culturales y, en particular, del patrimonio cultural.

¿Por qué? Porque para los protagonistas presentes en el mundo de las redes, que de hecho son los teóricos, la aceptación de cibercultura es limitada, sujeta a la utilización de los propios medios, y lleva a pensar que solamente aquello que está disponible en las redes y que se ha creado para ellas, y en concreto la Web, constituye y representa la cibercultura. Esto nos lleva a definir la cibercultura como la cultura de lo virtual.

Pero ¿qué piensa el público en general, los ciudadanos, del fenómeno de las redes y de su utilización en las relaciones sociales? ¿Qué visión tiene de las posibilidades que ofrecen y de qué manera concibe su integración en su vida cotidiana?

Hay que reconocer, desde un primer momento, que la informática, sobre todo Internety, en aprticular, la Web, tienen capacidad para cambiar el mundo y las relaciones humanas, y que el ciberespacio, es decir, el espacio en el que se llevan a cabo estas relaciones, genera cambios en nuestra concepción de espacio-tiempo, en nuestras formas de representación y en nuestro lenguaje. Pero estableceremos como postulado para este capítulo que este espacio, a menudo llamado "segundo mundo", el de las redes y las tecnologías relacionadas (multimedia, imágenes en tres dimensiones, mundo virtual), no tiene todavía leyes propias, las de un mundo híbrido y complejo; y que, además, todavía no se ha establecido verdaderamente ningún uso social. La frenética teorización que se ha desatado sobre esto funciona "como una aspiración epistemológica" que en parte le priva de su reconocimiento social y, por tanto, de su aceptación y de su construcción colectiva. El "segundo mundo es, ante todo y por encima de todo, un medio nuevo y poderoso de comunicar, de entrar en contacto con la "alteridad", tal y como existe y se define por el mundo real. Por tanto, nos vamos a concentrar en los testimonios de las culturas y su transferencia por las redes, con el fin de comprender mejor los parámetros y las interioridades en el desarrollo de la dimensión cultural de las redes y las condiciones para su integración en nuestra sociedad.

Pero, además, hay una dificultad inherente al propio tema ante la perspectiva de "hacer un informe", pues el carácter relativamente reciente del fenómeno del uso público de las redes, el lugar ocupado por la política en el debate, el papel de los efectos de la especulación en la toma de posiciones, la amplitud de las consecuencias anunciadas para nuestro futuro, confieren a los escritos que se han ocupado de este tema un carácter pasional y dogmático, tanto para alabar como para criticar su utilización. La falta de perspectiva histórica influye en la naturaleza del discurso, que duda entre la estricta relación de proyectos y ejemplos y el análisis crítico. Y, finalmente, la mayor parte de los ejemplos citados aquí se refieren a actuaciones europeas, la mayor parte de ellas llevadas a cabo en Francia debido a lo característico de la posición francesa, a menudo estigmatizada como antinómica, en el campo cultural, de la de Estados Unidos, principal protagonista en el campo de las redes, así como en la documentación utilizada por la autora.

El papel del patrimonio cultural en los contenidos de las redes Las instituciones culturales, y especialmente los museos, se dieron cuenta muy pronto de las ventajas que ofrece la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación para facilitar su trabajo científico y para favorecer su contacto con el público. Hoy día se benefician de la "prima al primer ocupante" en los nichos culturales del cibermundo, prima muy apreciada por los economistas de las redes y que garantiza su presencia definitiva en éstas. Prueba de ello es el considerable volumen de documentos consagrados a los museos nacionales en la Web, incluso aunque muchos de ellos no dan más que informaciones sucintas sobre las condiciones de acceso a las colecciones. La auténtica capacidad de utilizar las redes como medio de difusión del conocimiento está ligado a dos premisas: la creación de fondos de imágenes digitalizadas y elaboración de bancos de datos de naturaleza científica.

La formación de la memoria digital: fondos de imágenes y bancos de datos científicos La digitalización de fondos de imágenes del patrimonio es, desde la generalización de la nuevas tecnologías de la comunicación, una de las preocupaciones de las instituciones culturales y de los grandes consorcios informáticos. En 1993, circularon rumores preocupantes para los responsables públicos, sobre la compra por Microsoft de los derechos digitales sobre las obras del Museo de l’Ermitage de San Petersburgo; después tuvo lugar el anuncio del fracaso de las negociaciones sobre los del patrimonio de los museos franceses. Finalmente en 1995, Corbis, sociedad creada por Microsoft, compró el más importante archivo fotográfico del mundo, la colección Bettman, con 16 millones de imágenes. Las alianzas entre las esferas pública y privada son inevitables debido al elevado coste de la digitalización de las obras del patrimonio, para poder dar acceso en línea a la memoria del mundo. Pero, al mismo tiempo, la digitalización representa, en su proyección, una fuente importante de ingresos debido a los derechos de reproducción. En la práctica, la digitalización de los fondos por quienes los poseen exige grandes inversiones que gravan sus presupuestos, en detrimento de su inversión en otras actividades. Estas grandes inversiones no permiten pensar, en un primer momento, en el acceso gratuito a los datos.

Sea como fuere, la digitalización de las imágenes, concebida como una primera etapa del conocimiento de los fondos, constituye hoy en día una de las prioridades de las grandes instituciones culturales, pero ¿qué ocurre con los pequeños museos o con las colecciones menores? Es un problema esencial, tanto para la representación de la diversidad de las culturas en las redes, como en cuanto a los esfuerzos de los países de menor renta para valorar su pasado y su memoria. La moneda de cambio de los países menos desarrollados para acceder a los equipamientos corre el riesgo de ser, en parte, su patrimonio cultural. Por otra parte, es indispensable que los recursos patrimoniales sean difundidos por servidores establecidos en los países creadores de éstos, tanto para garantizarles los beneficios generados por las industrias culturales como para preservar su significado esencial, al ser emitidos y modificados por y en el seno de la comunidad a cuya memoria histórica pertenecen. Lamentablemente, muchos sitios web, dedicados al patrimonio cultural, se limitan a ofrecer una sucesión de imágenes de mala calidad, sin ninguna, o con una mínima descripción para una serie de fotografías. Se corre el riesgo de desarrollar una visión no pluricultural sino turística del mundo, reduciendo la diversidad a lo pintoresco o anecdótico.

Por ello es fundamental que, junto con las imágenes, se faciliten en la red todas las informaciones científicas disponibles. Desde su apertura a finales de los años 80, y en la programación de sus actividades, el museo del siglo XIX francés (Museo de la Estación d’Orsay) acometió la informatización de sus colecciones y la elaboración de bases de datos destinadas al público y accesibles en las salas del museo. A comienzos de los años 90 se llevó a cabo una reorientación muy importante del programa y hoy día la base de datos principal, constituida por 60.000 de las 70.000 obras que constituyen la colección, es exclusivamente para uso científico e interno. El objetivo fundamental es la calidad científica de sus contenidos, y, en consecuencia, su control por los responsables científicos de las colecciones, por encima de su difusión en la línea al público general, una aspiración que se ha pospuesto hasta el nuevo milenio. Se cita este ejemplo, no para criticar una actitud francesa retrógrada con respecto a las redes, sino porque es ilustrativo de una actitud que puede considerarse mundial.

En efecto, es claro que el enriquecimiento cultural de las redes con la puesta a disposición de contenidos (imágenes y textos) de calidad, es algo complejo y depende enormemente de la antigüedad de las instituciones patrimoniales, de la naturaleza de sus colecciones y, en menor medida, de estar habituados a trabajar en colaboración con otras instituciones, tanto a nivel nacional como internacional. La naturaleza fundamentalmente etnográfica (o por lo menos históricamente de creación bastante reciente) y científica de las colecciones norteamericanas, unida al hecho de que las instituciones culturales están frecuentemente gestionadas por la iniciativa privada, facilita la difusión en línea de sus contenidos. El patrimonio europeo es esencialmente artístico y, por esta razón, el acceso a la obra y al conocimiento científico están más íntimamente ligados. Por ello, es lógico que las experiencias norteamericanas de difusión en línea de los contenidos museográficos estén mucho más avanzadas que en Europa. Esta ventaja debe aprovecharse en la formulación de políticas específicas relativas a la difusión del patrimonio a través de las redes.

Simulación y revolución del conocimiento En la actualidad existe la tendencia a excluir del debate sobre las redes y la Web a los nuevos soportes de difusión de los contenidos, que son, entre otros, el CD-ROMy muy pronto el DVD-ROM. Por tanto, y debido a la capacidad todavía relativamente baja de los equipos dirigidos al gran público, la verdadera revolución de los multimedia y de los hipermedia, es decir, de la prolongación cognoscitiva de las nuevas tecnologías de la comunicación, está teniendo lugar gracias a los productos culturales fuera de línea (off-line). Los museos han actuado como motor de la producción (creando en Francia una especificidad muy clara del mercado multimedia, donde los productos Arte y Cultura representan del 15 al 18% frente al 10% a nivel internacional) y han participado de forma no despreciable en el nacimiento de una nueva industria cultural, la industria del "edutainment" (education/entertainment, educación y ocio), muy valorada en los medios escolares, tanto en América del Norte como en Europa.

Este neologismo, edutainment ("eduocio"), es indicativo del cambio que está teniendo lugar en el campo del conocimiento gracias a la integración de lo lúdico con lo educativo. Podríamos citar aquí, para ilustrar la repercusión que lo ludoeducativo tiene sobre los productores de conocimiento, uno de los últimos CD-ROM producidos por la Agrupación de Museos Nacionales Franceses, que es una investigación policiaca que tiene por escenario el palacio de Versalles durante el reinado de Luis XIV. El decorado del palacio a fines del siglo XVII, enteramente reconstruido en imágenes de síntesis –creando un espacio en el que el lector se desplaza gracias a la tecnología de la realidad virtual en tiempo real- ha suscitado el siguiente comentario del conservador encargado de la supervisión científica del proyecto: "Es la primera vez que uno puede darse cuenta del funcionamiento de Versalles, verlo como no se había visto nunca. Va más allá de la imaginación. Después de veinte años de trabajo sobre Versalles, lo que veo en la pantalla es mucho más de lo que nunca pude imaginar. Es aún mucho más bello".

En el campo del patrimonio, más que las redes, son los soportes off-line los que han dado lugar a experiencias interesantes de interrelación ente distintos medios de comunicación y distintas disciplinas (música, pintura, literatura). Por el momento estos productos están mejor logrados y son más completos que los sitios de las redes. Contribuyen a eliminar las diferencias entre un pensamiento fundado en "lo analítico, lo lineal y la disciplina y un pensamiento fundado en la síntesis, la complementariedad y la multidisciplinaridad". Gracias a su gran capacidad para manejar datos, hacen posible combinar varias disciplinas, cruzar referencias y descompartimentar el conocimiento.La realidad virtual multimedia es un poderoso medio para hacer comprender fenómenos complejos en el campo de las ciencias, de las relaciones entre la geografía y la historia, y ofrecen una representación tangible de fenómenos abstractos. La modelización y la simulación ponen a disposición de todos, de una forma visual, los fenómenos más complejos de nuestros orígenes, de la evolución humana, y desmitifican a la vez la jerarquización del aprendizaje y la posesión del conocimiento. En este sentido, y desde la perspectiva de la puesta en línea de los contenidos de los CD-ROM, los productos culturales fuera de línea contribuyen a elaborar nuevas formas de transmitir, de compartir y de asimilar el conocimiento.

A comienzos del año 1997, la compañía Corbis publicó un CD-ROM cultural sobre Leonardo Da Vinci y el Codex Leicester. La personalidad de Leonardo da Vinci simboliza el encuentro, tan deseado hoy día, de la creatividad y la tecnología. Paralelamente a su comercialiazción, el distribuidor tuvo la feliz iniciativa de realizar un disquete de presentación del CD-ROM, explicando la utilización del sofware Codescope, o lupa virtual, creado especialmente para permitir la lectura del texto de izquierda a derecha (Leonardo da Vinci redactaba sus cuadernos de derecha a izquierda) y en la lengua del usuario. En esta ocasión el disquete se distribuyó gratuitamente a las escuelas, colegios liceos en Francia. Esta experiencia muestra las posibilidades de gran difusión de una parte limitada pero coherente del contenido, muy rico, de un producto comercializado.

La industria del edutainment, una de las vías más prometedoras para una verdadera democratización del conocimiento, debería desarrollar, a partir de productos de referencia comercializados y con el apoyo de instituciones culturales públicas, una multitud de subproductos destinados a su distribución en condiciones preferenciales, con el objetivo de crear hábitos de lectura, animar a la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación, alimentar la diversidad de contenidos culturales disponibles y contribuir a hacer que la revolución del conocimiento llegue a todos.

La creación de nuevos conocimientos El multimedia, como cualquier otro nuevo medio de expresión, ha suscitado pasiones, y utilizar medios que evolucionan continuamente y que, contrariamente al soporte papel, no se limitan al dominio del tema y a la calidad de la redacción: es necesario tener una sensibilidad especial para la construcción y la navegación multimedia, para orientarse en un sistema arborescente y para interrelacionar texto e imagen. Un CD-ROM francés destinado a los niños, El mundo de Lulú, fue concebido y desarrollado en su totalidad por el padre de una niña, para su educación, observando sus fases de desarrollo. Hoy es un superventas internacional de la edición multimedia. Un determinado tipo de creadores de multimedia, por interés en un tema y en la herramienta, integran en la realización de una obra la experiencia de toda una vida. Expresan en ella su talento, los infinitos recursos de la creatividad y una lectura personal de la historia de las civilizaciones, no estática, basada en la mecánica de la confrontación y la contextualización. Son capaces de concentrar toda su visión del mundo en una obra. Estas obras, de la misma forma que los catálogos preparados por la editoriales, no reflejan el trabajo paciente de un historiador o de un investigador, sino el de autodidactas que contribuyen a inventar una nueva forma de organizar el conocimiento y de abordar los temas habitualmente reservados a los científicos. Sin duda, se ha acabado la época del conocimiento estable, debido a la gran cantidad de elementos distintos, dejados a la interpretación personal, que vienen a unirse a la presentación de un tema. La heterogeneidad de los productores de multimedia en los campos de la educación y la cultura, y la juventud del mercado, son muy propicios a encuentros culturales. Es interesante que las mayores ventas del CD-ROM El mundo de Lulú se hayan realizado en Japón, a pesar de su grafismo y su espíritu narrativo poco familiares para el público japonés. Estos elementos animan a la diversificación de las prácticas pedagógicas, que deben responder a las nuevas condiciones socioculturales, especialmente las urbanas, de mestizaje de las culturas.

La posible transformación de las jerarquías La Web debería permitir a ciertos grupos de creación marginales una integración más fácil en la esfera artística. Los sitios sobre el arte del graffiti, por ejemplo, son muy numerosos en la Web.Ofrecen coherencia y fuerza a un arte ligado a un medio urbano, esencialmente el de las redes, que se beneficia poco o nada del reconocimiento de la crítica o de las instituciones: en la Web hay dos veces más documentos dedicados al arte del graffiti que a Jean-Michel Basquiat. Aunque la creación de un museo del graffiti es difícil, porque el medio urbano le confiere en gran parte su sentido, los sitios web permiten reunir obras de todo el mundo, hacer un corpus, difundirlas y realizar teóricamente las mismas funciones que un museo: entre otras, aunque criticada, la de "etiquetar" las creaciones artísticas.

Esto refleja un aspecto interesante del arte en las redes, que podrían tender a invertir la capacidad de presencia en función del reconocimiento social, en comparación con las publicaciones tradicionales. Los jóvenes artistas o los amantes de un movimiento artístico poco representado en los medios tradicionales, que se valen de la red para convertirla en su medio de difusión favorito, ocupan nichos de difusión que sólo pueden ofrecer las redes. La explicación y la validez de la hipótesis, basada en un análisis fino del perfil sociocultural de los creadores de los sitios, de los servidores que los acogen y de su capacidad de renovación de los contenidos y de las informaciones, signo de la vitalidad y de la utilización del sitio, está todavía por investigar, pero, a la larga, la utilización y frecuentación cotidiana de los movimientos artísticos marginales por las jóvenes generaciones de internautas pueden trastocar las reglas establecidas en las jerarquías artísticas y en los procesos de reconocimiento social, en beneficio de la pura utilización.

Algunos autores van aún más lejos en su reflexión al decir que las redes serán un nuevo "lugar del arte" en el que la relación con el público será diferente e influirá en las prácticas artísticas. La utilización de las tecnologías de las redes en los procesos de creación y para la difusión de obras contemporáneas abre el inmenso campo de "por qué y cómo" se hace el arte, algo que no es nuevo en la historia ni es exclusivo de la redes, sino que, en nuestra opinión, es más propio del cuestionamiento que el mundo occidental se hace de la imagen y de las diferentes formas de representación de la realidad a través del arte.

Quisiéramos decir aquí claramente que el reto artístico de las redes (en el sentido genérico del arte englobando el patrimonio) es el ser, sin duda y por encima de todo, un potente mediador cultural y para hacer inteligible, al mayor número de personas y en las mejores condiciones, los testimonios de la creatividad, gracias a un cuadro explicativo lo más claro y adaptado posible (y ello significa que las imágenes deben ir acompañadas de un discurso crítico y de un aparato científico que permitan una auténtica pedagogía del arte a través de las redes). Por ello no podemos aceptar, por una parte, separar el discurso científico e histórico de las imágenes, y, por otra, que las tecnologías se pongan al servicio de la deslocalización de las fuentes o que la aceleren. Éstas deben jugar a favor de la difusión y nunca para acentuar una descontextualización ya importante de los recursos del patrimonio.

¿Hacia un universo pluralista? Hoy día se observa la reconstrucción de un universo que engloba la multiplicidad de los medios, una universalización en la que la noción de cultura ha reemplazado a la de civilización. El cambio en las jerarquías culturales es ya, al menos conceptualmente, un hecho reconocido y en marcha. Gracias a las redes, la perspectiva de aceleración del cambio de las jerarquías y por tanto el cuadro general de referencias y valores, lleva consigo la promesa de enriquecimiento y ampliación de la representación de nuestras sociedades a través del patrimonio cultural. La amplia e integradora concepción antropológica del patrimonio que ha surgido en las últimas décadas se deberá acentuar gracias a las posibilidades que ofrecen las redes (poder de conexión, hipertexto, bajo coste, evolución continua) que favorecen la integración en el concepto de patrimonio cultural y en la concepción mental de representación del mundo, de campos relacionados, tales como las artes escénicas, las artes tradicionales, la artesanía, las tradiciones orales. "El patrimonio material no puede interpretarse más que a la luz de la riqueza inmaterial que lo sustenta": frase que constituirá el fundamento de una nueva relación de la sociedad del futuro con su patrimonio cultural. Las redes deben formar parte de los nuevos métodos que faciliten "el conocimiento de la diversidad y riqueza del conjunto del patrimonio que existe en todo el mundo", y esto si el conjunto de los actores afectados por la transferencia de los contenidos del patrimonio cultural se pone de acuerdo acerca del establecimiento de dos tipos de programas que nos parecen prioritarios: la transferencia de los patrimonios de las minorías materiales e inmateriales a las redes y la organización de los contenidos.

Patrimonio, identidad y mejor comprensión del presente A lo largo de los últimos decenio, ha cristalizado en torno al patrimonio cultural una parte importante del sentimiento de identidad, al que al mismo tiempo se ha atribuido, por motivos de política cultural, el papel de motor de la expresión cultural. Analizando desde el prisma convergente de las identidades, el patrimonio cultural es sinónimo del enraizamiento en un territorio, unas costumbres y unos usos.

La rapidez de reacción que permiten las redes debe aprovecharse para multiplicar las iniciativas en pro de una mejor comprensión del presente, y muy especialmente a la vista de los acontecimientos y dramas que están teniendo lugar en la actualidad. Los patrimonios de los países en guerra civil, diseminados en los museos y fundaciones de todo el mundo (como ha ocurrido con la ex Yugoslavia o con Afganistán), deben dar lugar a la creación inmediata de sitios, ligados a los dedicados a la defensa de los derechos humanos, con el fin de iluminar –en el sentido filosófico del siglo XVIII- el presente y servir de contrapeso de la razón y del sentido a su utilización puramente pasional y reivindicativa. Hoy en día, las redes no responden todavía a las expectativas que las posibilidades de la tecnología ofrecen de ligar las expresiones de identidad con el vasto trasfondo cultural en toda su amplitud, complejidad y riqueza.

Otro ejemplo que ilustra un aspecto de la estrategia específica de las redes es el del entusiasmo fulgurante del gran público occidental por la cantante de Cabo Verde Cesaria Evora, cuyos discos se han venido también a través de un sitio web. Cabo Verde es un país pluricultural, cruce de las culturas africana, portuguesa y brasileña, cuya historia, tradiciones musicales y lingüísticas eran y siguen siendo, a pesar de esta reciente ola de popularidad, muy poco conocidas. La rapidez y el coste casi nulo del desarrollo y de la transferencia de informaciones sobre las redes deberían haber permitido la presentación del conjunto del patrimonio cultural del país y de su historia por medio de un enlace con el sitio de venta de los discos. Ésta sería la única forma de que los fenómenos de moda puntuales, promovidos por las propias industrias culturales, contribuyeran a un mejor conocimiento de los contextos culturales, y que las expresiones culturales no estuvieran completamente desconectadas del medio que las ha creado. La defensa del pluralismo cultural sobre las redes debería hacerse mediante la elaboración de estrategias coordinadas con el conjunto de otras industrias culturales, y concretamente de aquellas dirigidas a las nuevas generaciones (las industrias discográfica, cinematográfica, de la danza), aunque ello no debería hacerse ampliando los aspectos comerciales, como ocurre actualmente en los sitios consagrados a la música. El consumo de productos culturales complementarios no pude, en ningún caso, convertirse en el objetivo de políticas culturales repensadas, en parte, en función de la explosión de las nuevas tecnologías y de la multiplicación de los medios de difusión. Su objetivo debe ser complementar la utilización de los medios de acuerdo con sus características, con el fin de conocer la historia y las formas tradicionales de acceso al conocimiento y a las expresiones culturales.

La organización de los contenidos y los círculos del conocimiento La lentitud con que se están organizando y reuniendo los contenidos relativos al patrimonio cultural en Europa, contrariamente a lo ocurrido en Norteamérica, dejan el campo libre a iniciativas individuales, a galerías de aficionados en línea con el museo imaginario de André Marraux, cuya única justificación es el deleite. Sin embargo, este espacio dejado a la esfera privada plantea la cuestión del fácil acceso, del uso de las redes con fines educativos, pero, sobre todo, la del sentido general de la utilización de los contenidos. La ausencia de organización de los contenidos culturales puede conducir, en la perspectiva de una utilización creciente de las redes tanto en la escuela como en el hogar, al debilitamiento de los lazos culturales debido a la multiplicación de formas de expresión cultural y, consecuentemente, de los lazos que unen a las comunidades sociales, en las que la cohesión es, a la vez que refugio, una necesidad para compensar el debilitamiento provocado por la apertura a la globalización, ya que "la apertura brutal de nuestras sociedades exige unas relaciones sociales más próximas".Además, si "la difusión a escala internacional de los procesos culturales es al menos tan importante como la de los procesos económicos", como señala Marshall Sahlins, deberemos favorecer al máximo y desarrollar su poder de cohesión mediante su difusión a través de las redes, en el contexto del nacimiento de una sociedad mundial. Es imposible descifrar el pasado sin establecer referencias, y actualmente las redes, y en particular la Web, aún proporcionan muy pocas. Para no estar completamente desconectados de su contexto social y deshumanizados, por utilizar una imagen fuerte, los contenidos culturales presentes en las redes deber estar fuerte y claramente organizados.

¿Qué entendemos por organización de los contenidos? Esencialmente, dos cosas: la claridad en la búsqueda y la rapidez de acceso a los recursos así como el desarrollo de nuevos modelos para compartir el conocimiento.

Los contenidos culturales deben ocupar un lugar en una estructura, una arquitectura jerarquizada de la información, que tenga en cuenta los distintos niveles, nacional, regional y local; que utilice servidores centrales, enormemente potentes, y esté soportada por los centros tradicionales de difusión del conocimiento: las bibliotecas, los archivos, los museos y las universidades, instituciones todas ellas que garantizan la calidad de los contenidos. Los museos americanos son los más avanzados en la estructuración de los contenidos del patrimonio cultural y han previsto sus consecuencias para entender y compartir el significado del patrimonio cultural. Eleanor E. Fink, Directora del Getty Information Institute, ha escrito: " Somos conscientes del valor de la arquitectura de la información en la integración efectiva de los recursos del patrimonio cultural. Por ‘arquitectura de la información’ entiendo la ciencia de organizar la información basada en los patrones inherentes a los datos. Hace posible estructuras o mapas de información que permiten a la gente encontrar vías personalizadas de acceso al conocimiento". Numerosas iniciativas sobre las nuevas formas de compartir el conocimiento surgen desde las instituciones tradicionales del conocimiento. En Filadelfia, el Franklin Institute Science Museum se ha asociado a un grupo de museos locales y a numerosas escuelas para construir una red de información sobre Internet bautizada como Red para Aprendizaje del Conocimiento. Esta red permite a las escuelas elementales acceder fácilmente a las fuentes de información científica de los diferentes museos y desarrollar programas de formación apoyándose en una gran variedad de fuentes de distinta calidad. Este contexto es necesario para el uso educativo y escolar de los contenidos culturales de las redes para que los niños puedan situarse y ubicar lo que se les explica en un contexto más amplio, de forma que sirva para enriquecer su experiencia de la vida.Lo mejor es que los lugares virtuales en los que se comparten los recursos sean los mismos que en la realidad, afirmando por tanto el carácter público de los recursos educativos y su libre accesibilidad a todos, y optimizando los hábitos educativos establecidos. Al mismo tiempo, deberán coordinarse las iniciativas públicas y privadas.

También es necesario desarrollar motores de búsqueda potentes, herramientas "inteligentes" orientadas a determinados contenidos prioritarios. Ésta debe ser una preocupación fundamental de las autoridades públicas, institutos de investigación y universidades, restringiéndose el papel de los grandes grupos informáticos. Para lograrlo, deberán facilitarse recursos públicos y gratuitos, es decir, desarrollados por institutos de investigación y universidades, que constituyen una especie de propiedad indivisible de la humanidad o de la comunidad, y deberán ser promocionados y difundidos al menos en la misma forma que por las entidades privadas.

El desarrollo de motores de búsqueda potentes, precisos y adaptados a las aplicaciones educativas de las redes, así como la puesta en marcha de sistemas de traducción automática multilingües, de los que ya existen experiencias desarrolladas por investigadores en informática, son sin duda el mayor desafío tecnológico del ciberespacio para los próximos años, al igual que el de la seguridad para su utilización comercial.

Otro aspecto, no menos importante, de la organización de los contenidos es la multiplicación de los niveles de acceso a la información, con el fin de favorecer un enfoque multicultural. El investigador indio Ranjit Makkuni está investigando el desarrollo de los modelos de aprendizaje que permitan el diálogo multicultural a través de la exploración de los procesos de creación. Para ello hace una lectura de los distintos significados contenidos en una obra, el Cita-Govinda, un poema indio del siglo XII, multiplica los niveles de acceso a la información y facilita de esta forma su relectura en función de las ya adquiridas. Ha identificado tres niveles de información, narrativo, interpretativo (texto, imagen, sonido y movimiento) y de reflexión, que se desarrollan con el fin de permitir el acceso personalizado al conocimiento. Estas investigaciones, orientadas al desarrollo de modelos para lograr nuevas formas de compartir el conocimiento, deberían ser la base del concepto de alfabetización que se desarrolla en el entorno de la redes. Con esta condición, las nuevas tecnologías permitirán "una mejor comprensión de la realidad".

Comunicar para compartir Debemos ser conscientes de que muchos de los análisis expuestos aquí son conceptos teóricos, dada la gran heterogeneidad de las experiencias existentes actualmente en las redes. Sin embargo, independientemente de las distintas modalidades que adquieran, el papel de los museos en la construcción de la cibercultura nos parece fundamental, por lo que supone de transmisión de contenidos culturales de calidad y de desarrollo de su utilización democrática. Ellos son los actores clave del mantenimiento y el enriquecimiento de la diversidad cultural en la nueva sociedad de la información; son sitios reales que deben albergarse en potentes servidores de cada país para difundir sus recursos culturales. Deberían estar en conexión continua con las universidades y hacer de nexo con las generaciones jóvenes, gracias a su papel de información y de difusión de los conocimientos adquiridos por la investigación y gracias a su función de servicio público. En un momento en que cualquiera puede producir y difundir información, los museos, los archivos y bibliotecas, y todas las instituciones culturales y patrimoniales de naturaleza pública y semipública, se convierten en la mejor garantía de la calidad de la información diseminada y la autoridad con mayor reconocimiento en un entorno cuyo objetivo fundamental es compartir el conocimiento.

La todavía poco definida naturaleza del ciberespacio es una oportunidad para nuestras sociedades futuras: nos brinda la oportunidad de construir nuevas relaciones, poniendo al servicio de la comprensión de la complejidad de nuestra época el superpoder de comunicación de una nueva herramienta. Sólo podemos desear que todos nos sintamos afectados y tomemos parte en el gran debate sobre el futuro de las relaciones humanas.

Comentar este artículo


moderado a priori

Este foro está moderado a priori: tu contribución no aparecerá hasta haber sido validada por la administración del sitio.

¿Quién eres? (opcional)
  • [Conectarse]
Texto
  • (Para crear párrafos, deja líneas vacías.)


Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Mapa del sitio | Espacio privado | SPIP | esqueleto | Esqueleto Adaptado de: Rouge sang