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Nada es tan desalentador como un esclavo satisfecho. Cartas desde la prisión. Ricardo Flores Magón
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Nubarrones sobre las buenas obras de la Fundación Gates

Robyn Dixon, Charles Piller y Edmund Sanders (Fragmentos)

Martes 13 de febrero de 2007, por ediciones simbioticas


Fundación Gates uno de los principales accionistas de las compañías propietarias de plantas contaminantes

La Fundación Gates es uno de los principales accionistas de las compañías propietarias de ambas plantas contaminantes. En septiembre poseía 295 millones de dólares en acciones de BP, copropietaria de Sapref. En 2005 poseía 35 millones de dólares en acciones de la Royal Dutch Shell, la otra propietaria de Sapref. La fundación tenía también 39 millones de dólares invertidos en la Anglo American, propietaria de la papelera Mondi.

Por lo menos desde 2002, la fundación ha efectuado grandes inversiones en las tres compañías. Desde entonces, el valor de las acciones de BP se ha disparado un 83%, las acciones de la Shell un 77% y la Anglo American un 225%. Los dividendos han incrementado los activos de la fundación en otros cuantos millones.

La fundación ha obtenido muchos más beneficios de sus inversiones en las empresas contaminadoras de lo que ha donado al estudio microbicida de Durban para combatir el SIDA.

Sapref dijo que desde 1997 había reducido en dos tercios las emisiones de dióxido de sulfuro y gastado más de 64 millones de dólares en iniciativas medioambientales a lo largo de 11 años. Dijo que desde hace un año han reducido el plomo de su gasolina y el sulfuro de su gasoil. Funcionarios de la planta dijeron que: "Sapref no admite ninguna responsabilidad por ninguna cuestión de salud en Durban del Sur."

Mondi dijo que su papelera de Merebank había reducido en 2005 la "demanda de oxígeno químico", un contaminante clave, y que estaba reduciendo sus emisiones de dióxido de sulfuro. Pero según sus propios cálculos, la papelera todavía suelta tres veces la cantidad conjunta de dióxido de sulfuro producido por las plantas Mondi en otros cinco países, y las otras plantas operan con una capacidad casi seis veces mayor. Merebank utiliza una planta alimentada con carbón, mientras que las otras queman combustible más limpio.

Igual que las inversiones de la Fundación Gates en Mondi, BP y Shell han sido muy rentables, también lo han sido sus activos en otros 100 contaminadores de EE.UU, según la Universidad de Massachussets, y en los 50 principales contaminadores de Canadá, según la publicación comercial Corporate Knihgts, que aplicó métodos basados en los desarrollados por la universidad.

Según las cifras de la fundación para 2005, poseía 1.400 millones en 69 de estas empresas. Incluían empresas tan sobresalientes como Chevron Corp. y Ford Motor Co., así como compañías menos conocidas como Lyondell Chemical Co. y Ameren Co. Sin compañías de doble contabilidad flanqueadas tanto por la Universidad de Massachussets como los servicios de tasación, el total combinado de inversiones asciende a unos 3.300 millones de dólares.

La Fundación Gates no respondió a preguntas presentadas por escrito sobre sus inversiones en compañías altamente contaminantes o poco preocupadas por el medio ambiente.

Medicamentos inasequibles

Casi todas las mañanas, un soldado retirado de 56 años llamado Félix recorre un corto trayecto desde su casa hasta una fábrica situada a las afueras de Lagos, Nigeria, para adquirir un bloque de hielo de 40 céntimos. Félix tiene una apremiante razón personal para adquirir el hielo: tiene que evitar que su medicina se funda. Hace dos años su mujer murió de SIDA y supo que él era seropositivo de VIH. Se lo contó a sus seis hijos, ahora entre los 16 y los 24 años de edad, pero a nadie más. Temía el estigma del VIH. Aceptó la entrevista si se le identificaba únicamente con su nombre. "Creí que el mundo se había acabado para mí", dijo Félix. "Todo el mundo cree que, una vez que lo coges, eres un fantasma viviente."

Tomó antirretrovirales y se sintió mejor. Pero tuvo que interrumpir frecuentemente su tratamiento por no poder sufragar el gasto: 62 dólares al mes. Su pensión de antiguo sargento era de 115 dólares mensuales y el dinero llegaba esporádicamente. Peor aún, su cuerpo dejó pronto de responder a los medicamentos. Sus riñones empezaron a fallar y su carga inmunológica para protegerse de las infecciones se vino abajo. En mayo, Félix empezó a tomar Kaletra, un medicamento de segunda línea para el SIDA, necesario cuando falla el primer tratamiento. Su salud rebrotó, pero con un coste muy alto. Las cápsulas de gel de Kaletra se funden en el sofocante clima de Nigeria, donde las temperaturas suelen alcanzar los 100 grados Fahrenheit. Félix guardaba su Kaletra en un cofrecito con hielo.

Cada día tenía que ir a por más hielo. Y cada día tenía que tomar Kaletra precisamente a las 10 de la mañana y a las 10 de la noche. Esto le planteaba dificultades para trabajar, incluso en trabajos esporádicos. La nueva versión de Kaletra no requiere refrigeración. Pero su médico, el Dr. T. M. Balogun, que colabora en el programa del SIDA del Hospital de la Universidad Estatal de Lagos le dijo que no desesperara.

El hospital recibe ayuda del gobierno nigeriano, que obtiene dinero del Fondo Global para la Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria. La Fundación Gates le ha asignado 651 millones de dólares. Pero el hospital no ofrece el nuevo Kaletra. Es demasiado caro.

"Apartheid farmacéutico"

En agosto, farmacéuticos privados dijeron que podían venderlo por 246 dólares al mes. Pero eso estaba muy lejos del alcance de Félix. Kaletra lo hacen los laboratorios Abbott. Desde este septiembre, la Fundación Gates poseía 169 millones de dólares en acciones de Abbott. En 2005 la fundación poseía casi 1.500 millones de dólares en compañías farmacéuticas cuyas prácticas han sido ampliamente criticadas por restringir el flujo de medicinas a los pobres en los países en desarrollo.

Por término medio, las acciones de estas compañías se han revalorizado en un 54% desde 2002. Las inversiones en Abbott y otros fabricantes de medicamentos le han reportado a la fundación cientos de millones de dólares de beneficios. Los fabricantes de medicamentos dicen que necesitan proteger los precios para la investigación y el desarrollo. "Nuestras necesidades y sistemas globales están en conflicto", escribió el año pasado Miles White, director ejecutivo de Abbott, en el Financial Times. "Esto amenaza a un objetivo, la innovación, en el nombre de otro, el acceso al medicamento."

Sin embargo, en 1994, los fabricantes de medicamentos junto con otros negocios de investigación intensiva, presionaron fuerte y con éxito a favor del Acuerdo Internacional sobre los aspectos comerciales de los derechos de propiedad intelectual, el cual dificultaba pasar de las marcas costosas a genéricos baratos. El acuerdo protegía los nuevos monopolios farmacéuticos durante 20 años o más. Esto significaba que no existirían genéricos baratos de Kaletra. El pacto concluyó que Abbot era el único proveedor y que Abbott establecía los precios para todo el mundo.

Ante la presión de los activistas, Abbott y otras compañías redujeron los precios de medicamentos clave contra el SIDA en los países pobres. En Guatemala y Tailandia el nuevo Kaletra cuesta 2.200 dólares por paciente al año, más impuestos y emolumentos, una fracción de los más de 8.500 que cuesta en EEUU. En la Nigeria más pobre el precio oficial es de 500 dólares al año. Pero esto todavía era demasiado caro para la mayoría de los pacientes, incluido Félix.

El enfoque de la industria "tiene el efecto de que los medicamentos sólo sean asequibles a un estrecho espectro de la elite rica en los países en desarrollo", dijo Brook Baker, experto en propiedad intelectual de la Universidad Northeastern. Lo denominó "apartheid farmacéutico"

Las farmacéuticas dicen que los críticos pasan por alto los miles de millones de dólares en medicamentos que donan a los países en desarrollo. Abbott dice que ha donado medicamentos del SIDA a 25.000 pacientes, junto con millones de botiquines de prueba y que ha suscrito un gran proyecto para mejorar los servicios de SIDA en Tanzania. En casos de emergencia, los críticos aceptan los medicamentos donados. El problema, dicen, es que las donaciones espantan a los proveedores de genéricos. Las donaciones, dice Ellen’t Hoen, que dirige un programa de acceso para Médicos sin Fronteras, "eliminan la perspectiva de cualquier abastecimiento estable.". Y cuando se acaban los medicamentos gratuitos, los pacientes mueren.

La mayoría de los medicamentos son muy rentables. En el último trimestre Abbott tuvo un margen de beneficio bruto del 59% de las ventas y recientemente pagó su 331 consecutivo dividendo trimestral. Un análisis del Congreso muestra que durante los primeros seis meses de 2006, las 10 principales farmacéuticas obtuvieron 39.800 millones de dólares de beneficios.

La principal prioridad de la Fundación Gates es frenar el SIDA, dijo Bill Gates en la Conferencia Internacional de agosto. Desde sus inicios, la fundación ha donado más de 2.000 millones para combatir la enfermedad. La fundación no respondió a las preguntas, presentadas por escrito, sobre los problemas de los pacientes que no pueden adquirir los medicamentos necesarios para el SIDA debido a la política de las compañías farmacéuticas.

Monopolios de Microsoft en los sistemas operativos de ordenador y el negocio de los programas

Mientras tanto, la fundación valora a los receptores de sus subvenciones muy por encima de las compañías de donde saca sus fondos. Su impreso de subvención dice que espera de sus receptores que "ejerzan sus derechos de propiedad intelectual de manera consecuente con los objetivos de la Bill & Melinda Gates Foundation a fin de "fomentar . la disponibilidad de los inventos para el beneficio a un coste razonable en los países en desarrollo."

Algunos críticos dicen que el fracaso de la fundación en utilizar sus propias inversiones en "fomentar . la disponibilidad de los inventos para el beneficio a un coste razonable en los países en desarrollo" puede remontarse a la fuente de la mayor parte de su dinero -Microsoft- cuya presidencia ostenta Bill Gates.

Los monopolios de Microsoft en los sistemas operativos de ordenador y el negocio de los programas dependen de los mismos enfoques de propiedad intelectual y ley comercial que defienden las farmacéuticas.

"La Fundación Gates está en condiciones de cambiar la dinámica, de garantizar que los medicamentos vayan primero a los lugares donde más se necesitan", dijo Daniel Berman, subdirector de Médicos sin Fronteras en África del Sur. "Pero eso entra en conflicto con los intereses de Microsoft."

En respuesta a las preguntas por escrito, Harrington, responsable política de la Fundación Gates, dijo que ésta intentaba garantizar que los descubrimientos hechos en asociación con las compañías lucrativas beneficiasen poco a poco a la gente de los países en desarrollo. "El objetivo de la fundación estriba en contribuir a asegurar que los nuevos conocimientos científicos se compartan ampliamente. y que los avances en el campo de la salud para salvar vidas se creen, pongan a disposición y sean asequibles para quienes más los necesitan", dijo. "También reconocemos que la industria privada necesita incentivos adecuados para desarrollar nuevos medicamentos."

Las inversiones de la fundación en compañías farmacéuticas, dijo Harrington, "están totalmente separadas de lo que se ha hecho en el aspecto programático para estimular el desarrollo y la distribución de medicamentos/vacunas."

Muestra de las prinipales inversiones de la Fundación Gates

Más de 1.500 millones de dólares Berkshire Hathaway Inc. Gobierno de Canadá Entre 1.000 y 1.500 millones de dólares Fannie Mae Gobierno alemán .

Entre 100 y 1.000 millones de dólares : Abbott Laboratories Archer Daniels Midland Co. BP (antes British Petroleum) Ferrocarilles de Canadá Exxon Mobil Corp. Freddie Mac Gobierno francés Gobierno japonés Serck & Co. Schering Plough Corp. Tyco International Ltd. Waste Management Inc. I

Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Beatriz Morales y Vicente Romano. Revisado por Caty R. Fuente: Los Angeles Times

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