Estos días leía la noticia de que en Aragón se va a poner en marcha el Tribunal de la competencia para prevenir y atajar situciones de monopolio que puedan darse en nuestra Comunidad.
La iniciativa, tal cual, me pareció importante, digna de aplauso y necesaria por los tiempos en que vivimos de dominio político, económico y cultural por parte de las multinacionales, las grandes empresas y los grupos de poder.
En principio me alegré, pero pensando en ella más detenidamente y en el contexto en el que surge me di cuenta de la esquizofrenia sociopolítica en la que viven nuest@s dirigentes.
Ocurre que la misma administración que se presenta ante la opinión pública poniendo en marcha tribunales para defendernos frente a los monopolios, es la que favorece e impone allá por donde pasa el monopolio de Microsoft en el ámbito tecnológico.
Cuando envía equipamiento a los centros educativos lo hace teniendo en cuenta solamente Windows, el Explorer y el Office de Microsoft (y en los próximos años los TabletsPC con Windows), no las necesidades de su profesorado y de su alumnado.
Cuando envía equipamiento a los telecentros sólo envía Windows, el Explorer y el Office de Microsoft como aplicaciones "serias" con el agravante de que, aduciendo falaces e interesados argumentos de seguridad (¿hay algo más inseguro y problemático en las nuevas tecnologías que Windows o el Explorer?), bloquea cualquier tipo de instalación personalizada de otros navegadores, clientes de correo, paquetes de oficina, sistemas operativos,... sin tener en cuenta a los usuarios finales.
Un amigo mío luchaba desesperado estos días en su oficina municipal por entrar en una serie de páginas necesarias para un informe que estaba preparando y no había manera de visualizarlas correctamente con el Explorer de Windows 98. Cuando lo comentamos y ante mi pregunta de por qué no instalaba un navegador de software libre y gratuito, ya no añadí lo de "decente", lo que debería ser absolutamente legal, como Firefox, o un programa de gestión de correo también libre y gratuito como Thunderbird, encontré la respuesta que ya imaginaba: no nos permiten instalar otras aplicaciones por "motivos de seguridad".
Y así van haciendo el negocio unos y otros: la administración vendiendo imagen de defensa de los consumidores y de ponerse al día tecnológicamente por un lado, mientras que por otro la empresa de Bill Gates se ve favorecida por el monopolio impuesto por esa misma administración, al menos en Aragón.
En estas circunstancias ya no pido que busquen alternativas más eficaces y menos costosas (por aquello de que el dinero es de todas y de todos), lo que para mí debería ser su obligación como hacen otras administraciones (Extremadura, Andalucía, Madrid, Cataluña,...), sólo que al menos den opción a que sus trabajadores y trabajadoras y a las personas que utilizamos esos servicios podamos trabajar con herramientas adecuadas a nuestro trabajo, que sean menos costosas para la administración (tanto a nivel económico como de "acuerdos" comerciales), y accesibles a toda la ciudadanía.
Y es que ha llegado ya a tal extremo el grado de surrealismo en la defensa de Microsoft por parte de nuestra administración que en estos momentos se tarda más tiempo en poner en marcha un ordenador de un telecentro que hace veinte años, de los de calendario, un Spectrum con una cinta de casete. Todo por aquello de la "seguridad". Incluso ya hay personas bromeando que por "motivos de seguridad" lo mejor será no enchufarlos.
Estas instituciones son las que, imagino que en un intento de lavar su conciencia, van a poner en marcha un tribunal antimonopolio. Como dicen en mi pueblo: ¡qué risión!, al menos habrá que agradecerles que nos hagan reír un poco, aunque sea a cargo de nuestros impuestos. Vivir para ver.
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