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La represión en Madrid llevó a las cárceles a miles de personas. Algunas desaparecieron para siempre y sólo quedó de ellos el recuerdo oculto que sus familiares guardaron entre el miedo y el dolor.
Sus historias fueron perdiéndose sin que hubiese llegado un tiempo mejor, sin que hasta la fecha haya sido posible rehabilitar sus nombres y su memoria.
Timidamente van saliendo a la luz, objetos, recuerdos, nombres.. Y hoy, seguimos perdiendo la ocasión de conocer nuestra historia, de regalar algo de justicia a quienes sufrieron por defender unos ideales nobles y proclamar la libertad.
Este museo es por todos ellos, porque no queremos olvidarles.
http://www.memoriaylibertad.org/
“ Las mujeres de los rojos ”
Quisiera escribir un himnoa un pobre racimo humanolas mujeres de los rojosque en España nos quedamos,para las que no hubo escape,para las que no hubo barco.Las que nos quedamos solascon sus hijos en los brazos,sin más sostén ni más fuerzaque el que daba el estrecharloscomo prendas de un amorcontra nuestros pechos flácidos.Todos perdimos la guerra,todos fuimos humillados,pero para las mujeresel trance fue aun más amargo.Largas colas en Porliercon nuestros pobres capachos.Caminatas bajo el solcon los pies semidescalzos.Caminatas sobre el hielotiritando en los harapos.Largas, duras caminatasen busca de algún trabajo.Cansancio y humillaciónsi lograbas encontrarloy si no lo conseguías,humillación y cansancio.Por el pan de nuestros hijos,siempre un combate diario.¡Esos días siempre solas,esos días largos, largos,que fueron semanas, meses,que fueron tanto, tanto que,entre dolor y entre lágrimas,se convirtieron en años!Nuestros hombres en la cárcel,nuestros hombres exiliados,nuestros hombres cada díacayendo como rebañosen manos de furia ciegade matarifes fanáticos.Y las mujeres seguimos,a nuestro modo luchandoy esa guerra, sólo nuestraesa guerra la ganamos.Los hijos de nuestros hombresquedaron en nuestras manosy supimos inculcarlesun culto casi sagradopor los muertos, los ausentes,los padres que les faltaron.Se los pusimos de ejemploporque siguieran sus pasosy logramos convencerlesde que eran buenos y honrados,aunque en la calle, en la escuela,les dijeran lo contario.Éramos pobres mujeresy supimos elevarnossobre el dolor, sobre el miedo,sobre el hambre y el fracasoy criamos nuestros hijosdignos de sus padres, bravos;serios, dignos, responsables.Los íbamos cultivandopilares para un futuroque aún parecía lejanoy en el que siempre creímoscon los puños apretados.Quisiera escribir un himno,grande, estupendo, fantástico,de pobres mujeres débilescon heroísmos callados,de esfuerzos y sufrimientosque eran el vivir diarioy, que a pesar de ello supieron,con un esfuerzo titánicoir manteniendo la llamade amor al padre lejano,al padre que estaba presoo al que habían fusilado.Yo quisiera a voz en gritopoder entonar un cánticoque dijera todo eso,que bastante hemos callado.las mujeres de los rojosque en España nos quedamoscreemos tener, al menos,el derecho de contarlo.
Consuelo Ruiz
simbióticas