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Los Nucleos de Aprendizaje Prioritarios en Educación Tecnológica

Educación Tecnológica

Jueves 22 de mayo de 2008, por edgardosilvi


Los Naps de Tecnología

En nuestro país, el área de Tecnología es un área de formación general para todos los alumnos, desde nivel inicial hasta el Polimodal. Los propósitos de esta nueva área escolar se orientan a que los alumnos conozcan y comprendan conceptos relacionados con los modos en que las personas intervienen de forma intencionada y organizada sobre el medio natural y social, actuando sobre los materiales, la energía o la información. Se promueve el desarrollo de capacidades vinculadas con el "saber-hacer", con la inteligencia práctica, con la resolución de problemas relacionados con el diseño, la producción y el uso de tecnologías. Mediante una mirada crítica, se pretende enmarcar el quehacer tecnológico, en relación con las finalidades económicas, sociales, políticas de cada época y lugar, atendiendo también a los impactos y efectos sobre las personas, la sociedad y el medio ambiente.

Los diferentes significados y sentidos que suelen atribuirse al término "tecnología", generan una gran variedad de expectativas, en muchos casos divergentes, a la hora de pensar el lugar de la tecnología en la escuela.

Por un lado se suele relacionar a la tecnología con el desarrollo de capacidades para la utilización de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (NTIC´s). Por otro lado, se tiende a relacionar a los contenidos escolares de tecnología con el desarrollo de capacidades relativas al mundo del trabajo y a la formación técnico-profesional. Si bien lograr que los alumnos alcancen un manejo inteligente de las NTIC´s tiene la suficiente importancia como para que la escuela se ocupe de promoverlo, no parece completar todo lo que la escuela debería hacer en relación con la tecnología. La problemática de la formación para el trabajo, si bien es crítica, tampoco agota la agenda de lo que la escuela debería enseñar, sobre todo cuando lo que se propone es abordar con los alumnos, y desde edades tempranas, temáticas vinculadas con la tecnología como actividad humana. Desde esta perspectiva, desde hace aproximadamente quince o veinte años, se ha comenzado a incluir el área de Tecnología en los programas curriculares internacionales.

El conocimiento tecnológico

El mundo que habitamos es un mundo marcado por la artificialidad, construido por las sociedades a través del tiempo. La acción intencionada de las personas sobre la materia, la energía y la información produce una serie de artefactos y artificios que constituyen nuestro entorno tecnológico. Sin embargo, los niños pequeños conciben a los productos de la acción técnica como si fueran el resultado de algo "natural", independiente de la acción y de las intenciones humanas, los conciben como algo externo a ellos que le es dado o impuesto. La educación debe encargarse de "desnaturalizar" los productos y procesos tecnológicos, de modo tal que esto permita el desarrollo de un pensamiento crítico en relación con ellos. Por esta razón es necesario para la escuela abordar contenidos relacionados con las distintas maneras en que la humanidad ha modificado tanto al medio natural como sus propias costumbres en función del mundo artificial que ha ido creando.

La función de la escuela no será la de "comunicar la novedad" de que existe lo que los alumnos seguramente ya saben que existe, sino mostrar los "precios ocultos" pagados para que lo artificial exista del modo en que se nos presenta. A tal fin se pretende que los alumnos analicen el quehacer tecnológico de una época y una cultura, preguntándose acerca de "qué se hace", "cómo se hace", "con qué se hace" y "por qué se procede así". La posibilidad de comparar los "modos de hacer las cosas" en su entorno social actual, con los de otras épocas y otras culturas, les permitirá reconocer qué cambia, qué permanece inalterado en los procedimientos, y qué podría haber sido en realidad diferente de como es, tanto en relación con los medios utilizados como con los conocimientos necesarios para realizar las tareas.

En la enseñanza de la Tecnología, desde la perspectiva de la formación general, cobra relevancia, el concepto de "sistema". Son objeto de estudio los sistemas técnicos que procesan materiales, energía o información, mediante operaciones, tales como la transformación, el transporte o el almacenamiento. El modo en que estas operaciones se crean o se modifican, la manera en que se controlan, los medios que se emplean, la organización de las mismas formando procesos o las relaciones con el contexto en que surgen y se desarrollan, configuran un cuerpo de conocimientos que busca englobar elementos aparentemente sueltos y permite mostrarlos como proyecciones de algo más general.

La tecnología tiene un "lenguaje" propio que involucra formas de representación y de comunicación, con la intención de volver más eficiente el diseño, o el de uso de un determinado artefacto, o el proceso de reproducción de algún tipo de producto. Las situaciones en las que los alumnos resuelven tareas de escritura específicas del área de Tecnología, son aquellas que combinan textos verbales y no verbales para comunicar información técnica. La producción de un instructivo para el armado de un artefacto, la representación gráfica de formas y estructuras en planos o la escritura de un manual de uso de una máquina, son ejemplos de comunicaciones que suponen un uso particular del lenguaje, por lo que merecen un tratamiento específico al interior del área.

El conocimiento tecnológico se relaciona con la posibilidad de transformar la realidad. Esta intencionalidad, característica de la acción tecnológica, brinda excelentes oportunidades de promover un tipo de desarrollo cognitivo relacionado con el pensamiento estratégico, diferente del procesamiento rutinario (más asociado con una técnica o habilidad). Se busca con esto promover en los alumnos la posibilidad de explicitación de metas, de condiciones de producción y de anticipación de logros esperados cuando se realiza una tarea.

Educación Tecnológica: algunas interpretaciones colectivas que dificultan la reconciliación entre sociedad, educación y escuela Alejandro Daniel Toso

No hay rasgo más definitoriamente humano que la capacidad del Hombre para transformar su entorno. La acción técnica, así entendida es una cualidad humana que no sólo permite aprovechar y transformar los recursos para satisfacer las más variadas necesidades, sino que además de ello, tal acción configura pautas culturales, transforma la sociedad, impacta en sus valores y en el medio ambiente.

Si consideramos porqué nos diferenciamos de los animales, o mejor dicho, por qué el camino del Hombre como animal se apartó sustancialmente del resto de las especies, es precisamente por su capacidad de construir colectivamente una cultura técnica.

La adquisición de una Lengua compleja, su expresividad para manifestar el universo interior a través de la actividad artística y su potencial de transformación intencional del entorno, es decir su capacidad técnica, definen los pilares en los que se sustenta la cultura humana.

Si los productos y procesos vinculados al desarrollo tecnológico son tan omnipresentes en la cotidianeidad de las personas; si los efectos derivados de la producción conllevan una impronta de tamaña actualidad por el uso y abuso desmedido de los recursos naturales; si la sociedad necesita y depende para su subsistencia de los productos de la innovación tecnológica; entonces ¿no es momento de consolidar una educación orientada a la comprensión de tales procesos y productos socio-técnicos?

Ahora, bien, ¿es lo mismo hablar de educación tecnológica que de educación técnica o de alfabetización en TIC?; ciertamente que no, y la falta de claridad distintiva entre ellas forma parte del imaginario social donde se entremezclan los propósitos de estos campos de conocimiento con los medios y fines educativos.

En algunos párrafos del documento de debate existen cuestiones de carácter semántico y epistemológico en las citas que se realizan acerca de la concepción y pertinencia de la tecnología en el sistema educativo, en tanto saber disciplinar que es necesario revisar. Voy a referirme específicamente a cómo se ha circunscrito la noción de tecnología a un campo de conocimiento que introduce un marcado sesgo en aquello que significa adquirir una adecuada alfabetización en ciencia y tecnología, más aún, cómo es que en este imaginario existen fronteras no del todo bien definidas y comprendidas entre los propósitos formativos de la “alfabetización digital”, la “educación técnica” y la “ educación tecnológica” antes mencionadas que van en detrimento de una apropiada alfabetización tecnológica.

Sin duda que los intentos por caracterizar la sociedad tal como se nos presenta hoy, y más aún el devenir de ésta dentro de la cual se desempeñarán los alumnos que pasan por el sistema educativo, reflejan una profunda incertidumbre. Sin embargo, es claramente cierta y sensible la creciente presencia de los productos de la tecnología (en sentido amplio) en nuestro entorno que definen nuevas formas culturales, roles sociales, modelos productivos y criterios de consumo.

A tal efecto cito el documento de debate: “Construir una sociedad más justa en un contexto de globalización y de cambios científicos y tecnológicos acelerados, donde tanto las actividades productivas como el desempeño ciudadano están cada vez más penetrados por el manejo de información y conocimientos, exige volver a definir el papel de la educación en la sociedad.”

Ahora bien, sostengo que una “buena escuela” tal como se la define, impone una concepción revisada de cultura a la luz de la cual debe reconsiderarse el rol de la escuela y el de la educación en la sociedad. Caeremos en ciertos sesgos y omisiones si esta noción de cultura no tiene en consideración una permanente referencia al componente vinculado a la acción técnica del Hombre, una historia de transformaciones que lo ha acompañado desde sus orígenes , mucho antes aún del devenir de lo que conocemos como ciencia.

Si el Sistema Educativo demanda una profunda reforma, ésta debe resolver el problema de la articulación sociedad-educación-escuela, formando jóvenes que puedan desenvolverse en una sociedad tecnificada, desarrollando competencias para resolver los múltiples problemas que tal sociedad les impondrá y en consecuencia intervenir inteligentemente para transformarla.

Entonces, ¿qué saberes de los impartidos durante la escolarización satisfacen este aspecto de corte educativo? Sin duda uno podría alegar que la Ley 26058 de Educación Técnico-Profesional recientemente sancionada parecería dar la necesaria respuesta. Sin embargo aquí existe una primera concepción errónea en vistas que estamos hablando de una formación para un profesional que desarrollará cierta idoneidad en diversos campos técnicos, y esto es bueno en un país que se vuelve a encaminar en pos de la reivindicación de un modelo de producción industrial. Sin embargo cabe destacar, bajo pecado de obviedad, que no todo el sistema educativo es de carácter técnico- profesional y que los propósitos de la educación técnica son diferentes a aquellos de la educación tecnológica, por lo tanto una formación no sustituye a la otra.

Vale entonces delimitar previamente algunos términos. El desarrollo de competencias técnico- profesionales está centrado en la formación de personas que se insertarán en el mundo laboral en campos específicos de la técnica. Es una etapa orientada a satisfacer necesidades vocacionales y profesionales centradas primordialmente en los alumnos de la educación media para un proyecto de país que lo demanda. Los egresados de estos centros de educación técnica estarán preparados para responder a un perfil profesional que les permita comprender los sistemas técnicos, llevar a cabo instalaciones, mantenimientos y reparaciones, además de constituirse como el paso previo para la educación profesional superior.

Así como, de manera desacertada, la concepción de “educación técnica” suele solaparse o intercambiarse libremente con la de “educación tecnológica”, ocurre algo similar con la noción de “alfabetización digital”. En este último caso cabe distinguir que las tecnologías de la información y comunicación, con su presencia creciente en los procesos de producción y en el uso cotidiano, también han llegado a la escuela.

Coincido con la propuesta de la nueva Ley de Educación respecto que los alumnos sean alfabetizados en el uso de las TIC ́s y además los docentes incorporen dichas tecnologías en el aula como medios de mejoramiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo el uso del término tecnología, como se lo suele difundir, también es epistemológicamente incorrecto al asociarlo de manera estricta a la tecnología informática. La funcionalidad de esta última radica en su carácter instrumental y transversal con la finalidad de integrar esta tecnología en la escuela orientándola a la adquisición de habilidades operativas (dimensión alfabetizadora) a la vez de potenciar y motivar mejores aprendizajes (dimensión pedagógica).

Las tecnologías no son sólo aquellas señaladas como vinculadas a la sociedad digital, existen numerosas tecnologías que impactan e impactarán en la cotidianeidad de los niños y adolescentes. Las innovaciones en los procesos de producción, al desarrollo de nuevos materiales, las biotecnologías, los transportes, las tecnologías de los alimentos, por mencionar sólo unas pocas, quedan fuera de esta noción restringida de tecnología limitada a las TIC ́s.

La artificialidad es el resultado del desarrollo e innovación tecnológica y se constituye como el objeto de estudio de la educación tecnológica, pero no sólo desde un punto de vista instrumental o meramente técnico sino también atendiendo a la formación de criterios analíticos y valorativos más una actitud reflexiva necesarios todos ellos para comprender cómo, en un juego dialéctico, la sociedad es configurada por los avances tecnológicos y éstos a su vez son constituidos por grupos sociales relevantes atendiendo a los aspectos éticos e históricos del desarrollo e innovación.

¿Por qué este alegato en defensa de la educación tecnológica? En primera instancia, como vengo sosteniendo, para destacar y distinguir su propio estatus epistemológico y educativo de otros muy diferentes. Por otro lado, esto tiene que ver con su finalidad donde la adquisición de saberes y habilidades impartidos en los niveles educativos inicial, primario y aún en aquel de nivel secundario de orientación no técnica, el área en cuestión define un espacio de formación de competencias orientadas al desarrollo de ese aspecto cultural, el más vasto e histórico, precisamente la cultura tecnológica.

Como bien dice el documento consultado y relacionado a los fines educativos : ”Decisiones en el campo del medio ambiente, la energía, la bioética, la genética, la aplicación de nuevas tecnologías, etc. presentan al mismo tiempo componentes éticos y científicos. Formar al ciudadano, en este contexto, exige desarrollar una fuerte conciencia ética y una sólida formación científica básica. Los valores éticos sin fundamento científico pueden transformarse en mera retórica, de la misma manera que los conocimientos sin valores constituyen la base de la conducta tecnocrática.”

Precisamente es en el espacio curricular de educación tecnológica donde se gesta la conciencia técnica y ética de una sociedad crecientemente tecnificada. Pero este espacio está dirigido a la comprensión del mundo artificial que, tal como se postuló previamente es necesario destacar que no se agota, en las tecnologías de la información y comunicación, de hecho éstas forman parte de su objeto de estudio.

En términos cognoscitivos, el espacio curricular de educación tecnológica fomenta el desarrollo de un pensamiento crítico y reflexivo, más allá de la alfabetización básica de saberes técnicos, abordando la comprensión de la realidad de manera sistémica y no fragmentada -como no sucede en otras áreas curriculares- propiciando un pensamiento global de las relaciones entre la sociedad, la ciencia y la tecnología.

En consecuencia, “alfabetización digital”, “educación técnica” y “educación tecnológica” no se excluyen entre sí, son espacios epistemológicamente diferentes, complementarios, y todos ellos de relevancia para una educación acorde a los tiempos que vivimos.

Desde el punto de vista metodológico, la enseñanza en educación tecnológica orientada a proyectos permite que los alumnos se impliquen en actividades centradas en problemáticas reales de la cotidianeidad o problemas ficticios que les lleve a resolver tales situaciones. Este proceso requiere de un trabajo cooperativo, donde los educandos se integran en pos de una meta; en este trayecto expresan ideas que materializan en un producto o proceso que resuelve la problemática, tales ideas se llevan al campo comunicativo a través de diferentes lenguajes (oral, textual, gestual y gráfico) expresados tanto de manera individual como grupal. Los proyectos se constituyen como ejes que vinculan afectivamente a los integrantes entre sí y con el contexto socio-ambiental donde se sitúa la problemática trabajada, adquiriendo conocimientos sobre técnicas, procesos, saberes integrados con ciencia y sociedad, etc.

Es un aprendizaje que demanda el trabajo con materiales y herramientas -no bajo el estigma de equipararlo al de meras actividades prácticas - sino como mediadores del intelecto desarrollando habilidades operacionales, aplicando conocimientos tecnológicos, a la vez de abordar los impactos, consecuencias y procesos históricos del desarrollo. Uno no puede más que identificar el potencial creativo, cognitivo y afectivo de este tipo de trabajo con los deseos expresados en el mismo documento de debate cuando se cita: “ Este nivel debe tener una clara intencionalidad pedagógica, brindando una formación integral que abarque los aspectos sociales, afectivo-emocionales, cognitivos, motrices y expresivos. Todas estas dimensiones de la personalidad están estrechamente vinculadas, conformando subjetividades que se manifiestan en modos personales de ser, sentir, pensar y hacer.”

Entonces, si la Educación Tecnológica es un área integradora que abarca la comprensión del mundo artificial y las consecuencias socio-ambientales del accionar tecnológico, centrada en proyectos, que fomenta el desarrollo del alumno en un amplio sentido, que estimula la expresión, que promueve a la socialización, que estimula su creatividad: ¿no es hora de consolidarla en el sistema educativo como un área relevante para una educación acorde a una sociedad con una fuerte presencia de la tecnología?

La respuesta a esta pregunta no implica una empresa imposible; en términos históricos se ha recorrido un camino importante y prolífico en la educación tecnológica en el país. Sin embargo hay que reconocer que la descentralización y fragmentación desigual del sistema educativo, que ahora con acierto se pretende revertir, más la falta de recursos en las escuelas, no ha ayudado a consolidar por completo el área. Nada más que por ello, porque las experiencias vividas por los docentes y el entusiasmo de los alumnos que experimentan las propuestas pedagógicas de tecnología hablan a favor por sí mismos.

Más de 10 años de programas de formación de formadores, capacitaciones a maestros, institutos de profesorados, ofertas de posgrados y licenciaturas afines a la educación tecnológica, valiosos aportes de profesionales reconocidos en el tema, destacadas puestas en aula de docentes de todos los niveles y variadas publicaciones dan cuenta de la importancia y valoración de esta área.

Así en definitiva, cabe destacar que la educación tecnológica en el nivel inicial, primario y secundario puede caracterizarse según sus fines como un espacio que:

- Lleva a la reflexión sobre los impactos sociales y ambientales de los desarrollos tecnológicos. - Promueve el conocimiento de los aspectos técnicos básicos de los sistemas artificiales en su totalidad -incluyendo las TIC -. - Desarrolla de manera integral los procesos de pensamiento y las destrezas técnicas. - Relaciona sistémicamente los aspectos científicos, técnicos, sociales y éticos. - Permite desenvolverse en un mundo crecientemente tecnificado superando las tensiones tecnofílicas-tecnofóbicas. - Propicia la autonomía, la creatividad y el trabajo cooperativo. - Orienta acerca de los campos de conocimiento técnico para la futura vida profesional.

Porque la educación tecnológica se constituye como una formación de corte humanista debe ser y permanecer como parte del currículum desde el nivel inicial hasta el secundario, construyendo el espacio, así podremos hablar de contribuir para la formación de niños y adolescentes dentro de buenas escuelas.

Bibliografía www.educ.ar (Portal educativo del Estado Argentino)
www.renetargentina.com.ar (Red nacional de Educación Tecnológica)
Ponencia Alejandro Toso Núcleos de aprendizaje prioritarios: ¿se pueden enseñar como un único método o necesitamos estrategias integrales? (V Congreso de Educación Tecnológica. 16 y 17/05/2008)

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