"¡Otra Europa es posible! ¡No a Constitución de las multinacionales! Los gobiernos de la Unión Europea intentan imponer a 450 millones de europeos una Constitución elaborada en secreto. El llamado "Tratado constitucional" usurpa en realidad un proceso constituyente basado en un mandato surgido de un debate público y democrático y que emane de la soberanía de los pueblos de Europa.
Esta constitución es peligrosa. Consagra la primacia absoluta de la "libertad de mercado". Prohibe legalmente todo límite a la propiedad privada y a las relaciones de mercado. Se niega a conferir el menor status legal a las conquistas sociales obtenidas en el marco de los estados miembros por un siglo de luchas obreras.
La constitución consagra las restricciones presupuestarias, ya institucionalizadas por los criterios de Maastricht, que quieren reducir de manera drástica los presupuestos sociales y bloquear las políticas económicas públicas. La privatización sistemática de los servicios públicos y de la Seguridad social serán "inevitables". Los servicios públicos se consideraran imposibles de financiar.
El Tratado constitucional confirma el carácter no democrático y semi-despótico de la Unión Europea. El poder político real sigue centralizado en manos de los gobiernos y de instancias que, como la Comisión, no son elegidas directamente. El Banco Central Europeo seguirá siendo "independiente", lo que quiere decir que su poder no emana de los ciudadanos ni de los pueblos y que no tendrá que rendir cuentas a nadie, como no sea a las multinacionales y sus accionistas.
La constitución no reconoce el derecho de las mujeres sobre su cuerpo ni su libertad de elección gracias a un acceso libre y legal al aborto. Mantiene la situación de opresión brutal de las mujeres en este tema que existe en Portugal, Irlanda y Polonia. Aunque el principio de igualdad entre hombres y mujeres aparece en la constitución como un objetivo de la Unión Europea, la propia constitución se convierte en un obstáculo a ese objetivo al imponer la "liberalización" de los servicios sociales.
El Tratado constitucional no reconoce los derechos de ciudadanía, como el derecho de voto para los ciudadanos de países terceros residentes en un estado miembro y confirma que su proyecto es construir una "Europa fortaleza" cerrada a quienes solicitan asilo.
La constitución no reconoce el carácter plurinacional de los estados miembros y, en nombre del principio de integridad territorial, niega a los pueblos oprimidos y a las "naciones sin estado" el derecho de autodeterminación. La Constitución obliga legalmente a la Unión Europea y los estados miembros a aumentar su capacidad militar bajo la férula de la OTAN. Lejos de constituir una alternativa al imperialismo de EEUU, ello significa la construcción de un militarismo europeo y refuerza el sistema imperialista.
Decimos NO a esta Europa porque luchamos por una sociedad socialista, democrática, autogestionada desde la base, sin explotación del trabajo ni opresión de las mujeres, con un auténtico "desarrollo sostenible" opuesto al "modelo de crecimiento" que amenaza a nuestro planeta. Nos comprometemos a desarrollar en cada país europeo y a nivel internacional el movimiento más amplio posible contra este Tratado constitucional y a favor de las reivindicaciones sociales y democráticas. Como partidos radicales, revolucionarios, anticapitalistas, queremos cooperar con la gran mayoría de las fuerzas de la izquierda europea que se oponen a la Constitución.
Otra Europa es posible. La primera etapa es derrotar esta Constitución neoliberal y antidemocrática.
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