Este es un texto "menor" que utilizo con mi alumnado de primer año.
Dentro de él puedes encontrar capítulos como el siguiente:
XVI. TECNICIDAD, TEXTUALIDAD Y PERCEPCION
Pensar el pensar
Para pensar la cultura actual o más radicalmente, para pensar el pensar, se hace indispensable, como punto de arranque, un marco deontológico mínimo. En su artículo, La crisis del materialismo histórico, David Harvey propone cuatro puntos dignos de tenerse en cuenta antes de emprender cualquier reflexión sobre la cultura. En primer lugar, se reclama el tratamiento de la diferencia y la “otredad” no como una categoría marxista más, como clase, sino “...como algo que debiera estar omnipresente en cualquier intento dirigido a analizar la dialéctica del cambio social...” En segundo lugar, Harvey nos advierte sobre la tendencia a hacer de ciertos paradigmas, algo fijo e inmutable, en sus palabras: “El materialismo histórico - geográfico es una modalidad abierta y dialéctica y no un cuerpo de concepciones fijo y clausurado. La meta-teoría no es una afirmación de la verdad total, sino un intento de reconciliarse con las verdades históricas y geográficas que caracterizan al capitalismo, tanto en general como en su fase actual”
Más allá de la crisis materialismo histórico, hay dos aspectos que se pueden entender como una crítica a las ciencias sociales en su momento actual, nos referimos, por una parte, al papel que se le asigna a las imágenes y a los discursos como constitutivos del orden simbólico y, por otra parte, a las nociones de espacio y tiempo como fundamentos básicos de la acción social. Respecto del primer punto, nuestro autor afirma: “ El reconocimiento de que la producción de imágenes y de discursos es una faceta importante de la actividad que tiene que ser analizada como parte de la reproducción y transformación de cualquier orden simbólico. La estética y las prácticas culturales importan, y del mismo modo las condiciones de su producción merecen la mayor atención” En relación al segundo punto Harvey es categórico al señalar: “ Un reconocimiento de que las dimensiones del espacio y el tiempo son importantes y que hay verdaderas geografías de la acción social, verdaderos y metafóricos territorios y espacios de poder que resultan vitales en tanto fuerzas organizadoras en la geopolítica del capitalismo, al mismo tiempo que son los lugares de las innumerables diferencias y de las otredades que se deben comprender por derecho propio, y dentro de la lógica mayor del desarrollo capitalista...”
Tomando como telón de fondo las advertencias de Harvey a cualquier consideración sobre la cultura contemporánea, y no sólo desde el materialismo histórico, nos proponemos abordar a grandes rasgos las características de la cultura actual desde tres criterios fundamentales, a saber: la tecnicidad, la textualidad y la percepción. Organizaremos nuestro análisis como un comentario a algunas de las tesis expuestas por Jesús Martín Barbero en su libro La educación desde la comunicación.
La tecnicidad alude, desde luego, a los medios o soportes que caracterizan la economía cultural de nuestro tiempo. En efecto, los procesos de mediatización son impensables sin una nítida mirada sociotécnica en cuanto a que las TIC’s exceden largamente lo meramente instrumental, el hecho tecnológico, para instalarse en lo que podríamos llamar ampliamente la dimensión estratégica de la cultura. La textualidad y la percepción, en cambio, se inscriben como modos de significación inéditos que redefine tanto el estatuto social como cognitivo del saber, un horizonte que hemos llamado saber virtual. Como afirma J. Martín Barbero: “ Lo que la trama comunicativa de la revolución tecnológica introduce en nuestras sociedades no es pues tanto una cantidad inusitada de nuevas máquinas sino un nuevo modo de relación entre los procesos simbólicos - que constituyen lo cultural - y las formas de producción y distribución de los bienes y servicios” Asistimos pues a la fase inaugural de un nuevo régimen de significación que reconfigura la cultura desde sus cimientos, esto es, desde sus coordenadas temporoespaciales, desplazando de este modo el universo mecánico newtoniano por un espacio de flujos.
Es en este contexto donde resulta pertinente la cuestión sobre el lugar del saber en la sociedad actual, pues como señala Martín Barbero: “...la tecnología remite hoy no a la novedad de unos aparatos sino a nuevos modos de percepción y de lenguaje” En nuestra línea de pensamiento, advertimos que las nuevas condiciones del saber remite a un desplazamiento hacia modalidades de producción- distribución del saber, así como a mutaciones en la textualidad y la percepción como fundamentos cognitivos. A este conjunto de procesos los integramos bajo la categoría, muy provisoria todavía, de saber virtual. Saber virtual
Pensar el pensar nos lleva a plantear el saber en tanto saber narrativo , un relato organizado primero desde la oralidad y luego desde la escritura. Detegámonos en esta última, impronta gutenberguiana de la modernidad. Es claro que el orden escritural esta siendo disputado por un nuevo estatuto cognitivo de la imagen. Las nuevas tecnologías hacen posible que la imagen ya no sea una mera apariencia sino que funda en sí lo inteligible y lo sensible. La imagen puede devenir así modelo in silica o videomorfización. La tecnicidad hace posible una nueva textualidad. La logósfera debe convivir con los lenguajes de la conjunción audiovisual, la videósfera, perdiendo parcialmente su protagonismo. Hemos expuesto los límites de este debate entre los pensadores apocalípticos y aquellos digitalizados en las figuras emblemáticas de N. Negroponte y G. Sartori
La irrupción de la imagen, y muy en particular la imagen numérica o digital, ha sido caracterizada como una nueva figura de la razón, en efecto, para Martín Barbero: “Estamos ante la emergencia de otra figura de la razón que exige pensar la imagen, de una parte, desde su nueva configuración sociotécnica: la computadora no es un instrumento con el que se producen objetos, sino un nuevo tipo de tecnicidad que posibilita el procesamiento de informaciones, y cuya materia prima son abstracciones y símbolos” Esta tecnicidad a la que alude nuestro autor ya no se enmarca en una pura relación instrumental sino que instala una inmediatez psíquica y perceptual que redunda en lo que hemos llamado nuevos modos de significación.
El saber virtual, a nuestro entender, se funda precisamente sobre un modo de significación tal en que lo sensible y lo inteligible se funden, la imagen se hace modelo o, como afirma Martín Barbero : “La visibilidad de la imagen deviene legibilidad, permitiéndole pasar del estatuto de “obstáculo epistemológico” al de mediación discursiva de la fluidez (flujo) de la información y del poder virtual de lo mental” Este punto nos parece crucial, pues junto a su nueva condición de modelo y, por ende, susceptible de legibilidad, la imagen digital conjuga no sólo la espacialidad sino la temporalidad, superando el orden lógico sintagmático del discurso. Si esta nueva condición se agrega la conjunción de lenguajes diversos (audiovisuales) y la posibilidad cierta de trabajar interactivamente en arborizaciones hipertextuales, se inaugura un universo en que los significantes, las superficies preceptuales, reconfiguran la intelección misma. Lo lineal, sintagmático fundado en una lógica causal y temporal cede su primacía a una lógica espacial y vincular en que lo lineal es desplazado por una nueva topología reticular. En pocas palabras: “Al trabajar interactivamente con sonidos, imágenes y textos escritos, el hipertexto híbrida la densidad simbólica con la abstracción numérica haciendo reencontrarse las dos, hasta ahora “opuestas”, partes del cerebro. De ahí que de mediador universal del saber, el número esté pasando a ser mediación técnica del hacer estético, lo que a su vez revela el paso de la primacía sensorio-motriz a la sensorio simbólica” Un modo de significación quedaría, entonces, definido como una nueva configuración pragmática, esto es, como una nueva relación que establece un usuario respecto de los signos con que significa. Dichos signos se nos ofrecen ya escindidos por el decurso de una cultura fundada en la abstracción-disyunción, separados de referencia y desemantizados, como una constelación de estímulos significantes. El saber virtual ya no reconoce límites morfo-semánticos estables capaces de sedimentar un cierto sentido. Más bien asistiríamos a campos semántico - pragmáticos, móviles, plurales e inestables, cuya instancia de legitimidad no es otra que la performatividad.
Desde nuestro punto de vista, estaría emergiendo, entonces, una nueva condición del saber. Esta mutación en curso ha sido ya detectada en las nuevas generaciones socializadas en los nuevos modos de significación, pues tal como señala Martín Barbero: Las etapas de formación de la inteligencia en el niño son hoy replanteadas desde la reflexión que tematiza y ausculta una experiencia social que pone en cuestión tanto la visión lineal de las secuencias como el “monoteísmo de la inteligencia” que se conservó incluso en la propuesta de Piaget. Pues psicólogos y pedagogos constatan hoy en el aprendizaje infantil y adolescente inferencias, “saltos en la secuencia”, que resultan a su vez de mayor significación y relieve para los investigadores de las ciencias cognitivas. Los síntomas documentados por este autor marcan, precisamente, una cierta pérdida de protagonismo del libro como eje cultural. Hoy en día, los saberes ya no circulan exclusivamente por este medio sino que se expanden en textos e hipertextos digitalizados, de tal suerte que se instituye un “descentramiento” que ponen en jaque, incluso, las fronteras disciplinarias de la modernidad. En palabras de Martín Barbero: “La revolución tecnológica que vivimos no afecta sólo por separado a cada uno de los medios sino que está produciendo transformaciones transversales que se evidencian en la emergencia de un ecosistema comunicativo conformado no sólo por nuevas máquinas o medios, sino por nuevos lenguajes, escrituras y saberes, por la hegemonía de la experiencia audiovisual sobre la tipográfica, y la reintegración de la imagen al campo de producción de conocimientos”
El saber virtual marca una fractura en nuestra cultura, pues irrumpe medio de una amplia mutación de los regímenes de significación cuyos ejes no son otros que la mediatización como forma contemporánea de la economía cultural y la virtualización como modo de significación. El saber virtual, en toda su radicalidad, reconfigura la psicósfera , redefiniendo la textualidad y la percepción desde una nueva tecnicidad. Esta nueva condición del saber se aleja de la preeminencia de la racionalidad y la orientación objetivante - interpretativa para instalar en su lugar la imaginación y la orientación subjetivante experiencial.
Si como venimos sosteniendo, asistimos a la emergencia de un nuevo modo de relacionarnos con los signos, a la desparición de fronteras disciplinarias y a la diseminación del conocimiento, habría que repetir con Barbero: “La diseminación nombra entonces el poderoso movimiento de difuminación que desdibuja muchas de las modernas demarcaciones que el racionalismo primero, la política académica después y la permanente necesidad de legitimación del aparato escolar, fueron acumulando a lo largo de más de dos siglos”
Puesto en esta perspectiva, el saber virtual es la más profunda y radical mutación antropológica que nos obliga a repensar no sólo la educación, sino, nuestra nociones básicas como espacio, tiempo y, en el límite, pensar el pensar mismo.
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Álvaro Cuadra Rojas (Santiago, 1956) Licenciado y Magíster en Letras en la Universidad Católica de Chile.
Doctor de La Sorbona en Semiología y Letras.
Profesor en las cátedras de Comunicación Social en diversas universidades.
Ha publicado numerosos artículos en revistas académicas especializadas tanto en Chile como en otros países, entre ellos Argentina y México, así como traducciones al portugués (Brasil).
Su investigación se ha orientado estos últimos años principalmente hacia las transformaciones culturales en Chile, derivadas tanto de diseños socioculturales inéditos como de la expansión tecnológica y massmediática. Su mirada se abre a la imaginación teórica para ofrecer un horizonte de comprensión hacia la América Latina que inaugura este siglo XXI.
En la actualidad el doctor Cuadra se desempeña como docente
en el Programa de Doctorado en Estudios de Sociedades Latinoamericanas de la Universidad Arcis, en convenio con IHEAL/CEPAL/Université Paris III, Dirigido por Jacques Chonchol.
Asimismo, integra el equipo de ARCIS-SELA que desarrolla
la primera experiencia e-learning con programas a distancia.
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