En los surcos de la red de redes, Internet, y en los foros que congregan a profesores, formadores y especialistas en docencia y educación, se masca una idea en negativo: los ciudadanos, y en especial los ciudadanos involucrados en procesos de aprendizaje (por regla general los niños y adolescentes, es decir, nuestros alumnos) no deben consumir acríticamente información, ni dar por supuestas las bases liberadoras y fantásticas de la civilización tecnológica. Antes bien, esta sociedad ha de ser aún historicizada y perspectivizada, sin que ello signifique en modo alguno hacer oídos sordos a sus, sin duda, ingente beneficios.
No basta con afirmar “La Tecnología o la Nada”, sino que hay que determinar qué parámetros tecnológicos han de beneficiarnos y cuáles otros representan viejos vinos en odres nuevos, y, por lo tanto, mayor dependencia de los individuos del sistema. En este texto someteremos a discusión los axiomas más importantes de la Sociedad de la Información, concebida como marco en el que se desarrollan hoy la mayoría de los procesos de socialización en el mundo occidental avanzado. Queremos, precisamente, promover la reflexión y la crítica, antes que acotar con precisión un concepto que, por su novedad –unas décadas no son nada- tiene mucho de evanescente y abstracto; ni más ni menos, como la información en sí.
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