Las crisis sirven para evidenciar lo que realmente piensan y pretenden las personas y los grupos sociales, lo que se esconde tras las bonitas palabras, los amables deseos y las manipuladas imágenes. El caso de las cooperantes italianas permite ver con una claridad meridiana la verdadera moral del capitalismo democrático occidental y su funcionamiento real, porque igual que podemos hablar de un "socialismo real" habrá que admitir que existe en occidente, y por extensión de su poder militar, mediático y económico en todo el mundo, un "capitalismo real".
Por un lado Italia envia a sus tropas a invadir otro país, ante el toque de corneta del comandante en jefe del Imperio, con la falsa excusa, asumida como una mentira más por todos, de que Irak tiene armas de destrucción masiva y que está relacionada con el terrorismo del "mundo mundial". Dos de sus compatriotas son secuestradas por un grupo de asesinos, vaya por adelantado mi alegría porque esas personas hayan conseguido salvar su vida, y tiene que tomar una decisión comprometida. Entre las posibilidades que se le plantean opta por la más "capitalistamente democrática" de todas. Podría haber mantenido su postura de que ante los terroristas no se negocia, pero su gobierno se hubiera tenido que enfrentar a la más que probable muerte de esas dos personas y ante su opinión pública y nadie (me refiero a las dos secuestradas, a los que mandan y a sus políticos) hubiera ganado nada. Podría haber aceptado retirar sus tropas, pero eso le hubiera puesto frente al Imperio y tampoco nadie habría ganado nada salvo, si se les tuviera en cuenta, los soldados italianos allí desplazados y sus familias y las dos personas secuestradas, pero eso ya está contabilizado como daños colaterales. Y ante esas dos opciones el gobierno italiano parece que ha inventado (o más bien utilizado abiertamente) una tercera opción, en el caso de ser cierto que ha pagado dinero por el rescate: se mantienen invadiendo Irak las tropas pagadas por los italianos y se les da mucho dinero a los asesinos, dinero de los propios italianos, para que puedan comprar más armas (el negocio no será para los italianos de a pie) y puedan realizar más secuestros y asesinar a más italianas o italianos, o de cualquier país, enviados por sus respectivos gobiernos o empresas.
Con la "ingeniosa" y "novedosa" solución posiblemente adoptada por el gobierno italiano se liberan a "estas" dos rehenes, la opinión pública se contenta y se tranquiliza, el Imperio se siente obedecido públicamente, los asesinos aumentan sus recursos y los vendedores de armas pueden aumentar sus beneficios con el dinero de los mismos italianos (lo nunca divulgado hasta ahora, utilizar los impuestos de un país para que los asesinos compren armas y maten a los que pagan esos impuestos) contra los que están luchando. Incluso Silvio Berlusconi podrá recibir otra medallita del congreso de los Estados Unidos o ganarse unos dinerillos y un prestigio como profesor de universidad americana. Para los que gobiernan y para los que mandan perfecto y "beatífico". Para los demás que se apañen, que nos apañemos, no somos más que un número en el balance de sus negocios y la moral capitalista valora el bien y el mal en función de los balances y los cierres de caja; tiene en cuenta los números, no los seres humanos, y su único objetivo es el de los beneficios para unos pocos, si esto último se consigue el paraiso está al alcance de la mano, pero eso sí, sólo para los que dirigen y manipulan el que llaman, en otra de sus repetidas y conocidas perversiones del lenguaje, "libre" mercado.
Y mientras tanto la izquierda oficial, los partidos de la "oposición", que ocurre con ellos. Pues que prefieren cerrar los ojos o mirar para otro lado y guardar silencio, cuando no dar tímidas palmaditas en las espaldas de los que han tomado esa decisión, no sea que analizar, reflexionar, dar su opinión y buscar o insistir en soluciones diferentes al capitalismo del Imperio cueste votos en las próximas elecciones o dinero en el reparto de las prebendas y de los beneficios. No olvidemos que no son más que la "oposición", la alternativa, la reserva más bien diría yo, a los que ahora ocupan los sillones de los gobiernos, y que el objetivo actual de los partidos y su única razón de exisitir es, prioritariamente y a cualquier precio, ocupar algún día, cuando se desgasten las "figuras" actuales, esos sillones, o sea la "democrática" alternancia en el poder. De momento tienen que mantenerse del lado de los "buenos", según la moral capitalista, si quieren tener alguna posibilidad de futuro como negocio.
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