En el primer informe encargado por la OEA como apoyo a la II Reunión Interamericana de Ministros de Cultura, sobre; “La Cultura como instrumento de cohesión social y combate contra la pobreza” se realizo una reflexión sobre las tendencias sociales presentes en nuestras sociedades y como estas afectan los procesos de cohesión social, de participación ciudadana y de motivación colectiva. Visualizamos entonces, que el individualismo, el consumo masivo, la privatización de la vida colectiva, la indiferencia generalizada y la apatía ciudadana se presentan como tendencias que amenazan seriamente las formas colectivas de convivencia social.
No obstante, han crecido las prácticas democráticas en varios países del continente americano durante las últimas décadas. La Cultura ha ido asumiendo dimensiones significativas, que le están permitiendo expandir sus Roles y Proyecciones en la “Humanización de la Globalización”. Los desafíos del desarrollo son colocados con énfasis en las agendas públicas de las políticas gubernamentales .Hoy los derechos humanos, la equidad social, la calidad de vida, la diversidad cultural, los derechos de los pueblos indígenas, el resguardo de las raíces históricas de cada colectividad y pueblo, el fortalecimiento de la memoria colectiva, la participación ciudadana , la descentralización estatal y la coordinación interministerial constituyen principios orientadores para la legitimación de la Ciudadanía Cultural.
El conocimiento tradicional (lenguas vernáculas, historia oral, conocimiento científico), las habilidades y expresiones (habilidades en artesanía, arquitectura y tecnologías tradicionales, métodos de gestión de los recursos naturales), la comunicación creativa (cuento, poesía, música, danza, teatro), y los espacios culturales significativos, son expresiones de quién es uno, de cómo uno aprende, y de cómo uno se relaciona con otros. Algunos son también, potenciales fuentes de ingreso; otros pueden contribuir al desarrollo afectivo. Las propuestas consideradas son las que exploran el uso de tales activos al nivel de la comunidad, los efectos sobre la organización grupal o comunidad, los enlaces a mercados nacionales e internacionales, el progreso potencial de tales actividades, su sustentabilidad y su relación con el bienestar de los pobres. (1)
En este contexto el informe desarrollado en este documento, ha sido estructurado en relación casi exclusiva a la intervención estatal o gubernamental de Políticas Culturales. Su objetivo es que contengan finalidades de transformación macro – culturales en los ordenes sociales donde se ejecuten y a su vez que lideren el accionar público , mediante la materialización operativa de líneas de acción, objetivos estratégicos, indicadores de desarrollo , proyectos y programas entre el Estado y la Sociedad Civil tendientes a aumentar el bienestar socio-cultural de la población que presenta mayores factores de vulnerabilidad y exclusión en cada uno de los territorios pertenecientes a la Región Interamericana.
Si se quiere que la cultura desempeñe un papel esencial en el desarrollo humano de los países pertenecientes a la Región Interamericana, el Estado ha de interesarse por el bienestar cultural como parte integrante del bienestar social y económico. El éxito de las futuras políticas culturales va a depender en gran medida de que se tome debidamente en cuenta la vinculación entre cultura y desarrollo y de la capacidad de lo responsables de las políticas de obtener resultados interviniendo en un plano multisectorial.
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