¿Dónde queda la participación?
Una de las grandes cuestiones que se debaten en torno a la cibersociedad y la sociedad de la información es dónde permanece el lugar del internauta para colaborar activamente en proyectos colectivos. Decíamos que los nuevos teóricos de la Web 2.0 auguran una mayor socialización de la red y una mayor cabida para las acciones participativas en aras de una ciudadanía global virtual (O’Reilly, 2005; Skrenta 2005), dado el auge de sitios construidos por los internautas, como Flickr, Google, Wikipedia o Youtube. Pero la reciente adquisición de Youtube por parte de Google por una cantidad de millones de dólares absolutamente desorbitada, reabre el debate de la burbuja especulativa de las punto com y lo que es más crucial, desnuda el hecho de que los internautas participan en la construcción de esos sitios, con sus vídeos, fotos, comentarios, etc., pero detrás se articulan estrategias absolutamente capitalistas. Se podría decir, que los internautas inocentemente construyen el negocio de la sociedad virtual imaginada, pero que sólo crea réditos a unos pocos. Y si no, echen un vistazo al próximo congreso de la Web 2.0 y se quedarán asombrados de observar cómo todos los ponentes son miembros de grandes compañías y empresas dedicadas al negocio virtual (http://web2con.com/). Una terrible casualidad, ¿verdad?
Por eso creo que por debajo de ese discurso tan optimista se esconde la cara amarga de esas multitudes inteligentes, porque más bien lo que cristalizan los blogs es toda una lógica capitalista y consumista. Para aquellos que afirman que la estructura arquitectónica de la blogosfera se asienta sobre la meritocracia, sólo confirman, de esta manera, los peores augurios de la lógica de la audiencia, sometiéndose, con ello, a los requisitos demagógicos que esconde todo plebiscito comercial (Bourdieu, 2003: 116). Cuando hablan de rankings de citación, de índices de seguimiento de un blog, se quitan el verdadero velo que los cubría y brilla en ellos los más altos estímulos egocéntricos y narcisistas. Un blog, en mi opinión, no creo que deba nacer predestinado a la audiencia, a esa lógica del mercado. Cuando al estudiar los blogs se introduce la variable audiencia, se está introduciendo, de esta manera, todo ese discurso mercantil, eludiendo la gran pregunta que se debería hacer todo científico social: ¿realmente los blogs ayudan a mantener un debate cívico en la sociedad real y en la sociedad virtual? El blogger preocupado de quién le lee introduce la escala de valores del sistema capitalista, se apropia de ese discurso y lo toma para sí, abandonando con ello toda actitud crítica.
No me refiero a la audiencia conformada por amigos y próximos, sino a la potencial audiencia que puede consumir un blog. Es decir, el blog aparece como objeto de consumo, descrito y dependiente de los ratings de audiencia y sumamente impregnado por los valores objetivos de la vida social, atrapado a la publicidad, al número de comentarios, etc., que de los valores subjetivos de la vida social. Cuando la persona que escribe un blog tiene presente para sí la noción de audiencia, inmediatamente se arroja a la competencia de la primicia informativa, haciendo que el blog pierda toda espontaneidad original e informal, vaciando al individuo.
Porque el espacio público virtual se puede convertir, como así está siendo con la Web 2.0, en un espacio de ganancias económicas y de consumo, en un mero servicio a las cuestiones publicitarias y a la consecución de audiencias, es decir, lograr un mayor número de usuarios o conseguir que la gente compre la última innovación en portátiles o cualquier gadchet. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso de Javier Penalva, un blogger profesional que vive de escribir en 3 blogs tecnológicos y su sueldo proviene de la audiencia y de la publicidad que reciben estos blogs: "Que el blog sea atractivo para los anunciantes requiere que tenga visitas. Para ello, se debe dar la mejor información que se pueda, de manera que los lectores acudan a informarse y conversar. Por tanto, hay que cuidar, y mucho, a los lectores" (Penalva, 2006). La estrategia televisiva de audiencia y publicidad se va introduciendo poco a poco en la subcultura blogger.
Aunque ahora la diferencia es que el propio autor del blog puede conversar directamente con el lector/cliente. Se aprecia, por consiguiente, como el fenómeno blog anuncia ya todo un negocio y como lo que inicialmente se creía subjetivo y libre está quedando más que mediado por el mercado y las formas cuidadas, porque ya lo decía Penalva, hay que cuidar a los lectores. No sorprende que la estrategia empresarial que cada vez se está utilizando con mayor énfasis sea la sustitución progresiva de los spam por la búsqueda de nichos de blogs temáticos.
Se puede decir que la cultura virtual de la Web 2.0 condena la red a los designios del mercado, porque la nueva cultura dominante es la consumista, y no tanto la participativa. La red no deja de generar nuevas ansias de comprar lo último, de "gadchetcomprar". La denuncia que podemos hacer a la Web 2.0 es que su afán de socializar la red disimula, a mi modo de ver, un lado oscuro que pretende causar la desaparición del espacio virtual y de toda crítica; pretende acabar con discursos disidentes y con "espacios subalternos" (Rocco, 1999:274). Además, se aprovecha de toda esa inteligencia colectiva para hacer negocio. En definitiva, la globalización económica hegemónica se está incorporando al ciberespacio bajo el discurso de la participación y socialización de la red. La Web 2.0 no oculta más que la lógica consumista y tecnocapitalista instalada en el ciberespacio en aras de encontrar nuevos consumidores de tecnologías y de usuarios que estén a la última, revelando que está nueva cultura objetiva tecnológica no significa debate crítico ni mejora sustancial para el ser humano, sino, principalmente, publicidad, escaparates...Lo dicho, consumo.
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Este texto sólo es una parte de un texto mucho más amplio y abierto: ¿Fomentan los blogs el debate ciudadano?
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