Estos días he estado con un amigo por un pueblecito de Teruel. Yo ya vivo en un pueblo de montaña, pero en una zona teoricamente "desarrollada" por las estaciones de esquí y la especulación. Al pueblecito de mi amigo no ha llegado ese "desarrollo" y, además, se enclava en ese Teruel "inexistente" para la administración y el cibercapital. Desde esta perspectiva cobramos conciencia de varios hechos:
1. Realmente no interesa el desarrollo rural
El desarrollo rural ya no es necesario. Para los nuevos poderosos que viven en las urbes (los modernos castillos feudales) y que toman las decisiones sin tener en cuenta a los pobladores del medio rural (sólo datos estadísticos y porcentajes), ya no es necesario mantener población en los extremos, en las extremaduras, de su territorio. Por tierra no van a venir los ataques de las otras urbes por lo que es innecesario y costoso mantener colonos que avisen y les defiendan en caso de invasión.
Esos pequeños núcleos del medio rural tampoco interesan electoralmente, salvo por los urbanitas que pasan allí sus vacaciones y sus ratos de ocio.
Por tanto, sólo se convierten en un problema económico por el coste que supone mantenerlos, y en una fuente de "inversiones" para quienes planifican su desarrollo y se dedican a la caza de subvenciones, para quienes nos quieren hacer creer, desde sus despachos y viviendas de la ciudad al lado de escuelas, hospitales y grandes centros comerciales, que les preocupa el desarrollo rural, y viven de ese discurso, sin acercarse más que unos días a disfrutar de las festividades locales o de unos días de asueto.
2. Los actuales telecentros de Aragón son para los turistas
Llevaba tiempo sin entender porque esa preocupación y ese derroche de la administración y el cibercapital por instalar en cada pequeña localidad de nuestra región un telecentro, ahora llamado "punto de acceso a internet", que no sirve para usos "laborales" ni formativos para la población residente todo el año (es muy dificultoso instalar tus propias aplicaciones, guardar tus navegaciones, enviar archivos, no se puede modificar la configuración -la resolución de los últimos equipos que han llegado es ilegible-,...) y que únicamente es un escaparate de los productos de Micro$oft (nada de soft libre, ni siquiera un Firefox como opción).
Pero estando en ese pueblecito lo he entendido por fin. Su prioridad, como dicen los altos cargos de la administración, y yo no los escuchaba, es que una persona que se desplace allí (ojo!, no los que viven allí) tenga acceso a internet y pueda consultar su correo electrónico, o sus niños y niñas chatear con sus amistades de vacaciones por el mundo. Efectivamente, a mí y a las niñas de los turistas que había nos iban de maravilla. Eso si, no había nadie del pueblo en los cinco días que he estado. Quien necesita o quiere entrar en el mundo de las Nuevas Tecnologías ha hecho lo que ha podido para meterlas en su casa, y quién no, ni se acerca.
Si lo anterior lo unimos al pelotazo económico que supone enviar ordenadores y ordenadores (en algunos telecentros, en el momento de escribir estas líneas, ya hay seis) sin evaluar su funcionamiento, o incluso, en centros que permanecen cerrados porque para abrirlos sería necesario contratar a alguien y en estos pequeños ayuntamientos es impensable, queda claro el porque de la proliferación de estos centros.
O sea, la tecnología en el medio rural se instala para garantizar servicios a los urbanitas y visitantes, y para "fomentar" el crecimiento económico de algunas empresas.
3. Un futuro ¿inevitable? para el medio rural: comunidades turísticas para urbanitas
La tercera cuestión que nos surgía al hilo de las anteriores es que el futuro del medio rural ya se vislumbra: el monocultivo del turismo, da igual que sea sostenible o insostenible, como única vía real de un supuesto desarrollo rural a apoyar desde los órganos de decisión administrativa y económica.
Por un lado grandes núcleos turísticos en zonas de playa, de estaciones de esquí, de parques temáticos,... con las leyes de la especulación como guía de transacciones y de vida.
Por otro, pequeñas comunidades turísticas formadas por los hijos e hijas del pueblo y de sus descendientes, o de "nuevos compradores de casita en el pueblo", que se acercan en fines de semana, fiestas y veranos, y que necesitan una pequeña población residente (ancianas y ancianos y cuatro locos empeñados en vivir en ese entorno) que se encarga del mantenimiento de calles, aguas, alcantarillado, telecentros,... para cuando vayan sus propietarios.
Algunas dudas finales
¿Por qué no se facilita desde sanidad o hacienda que puedan producirse y venderse fácilmente los productos que allí se han elaborado desde siempre?
¿Por qué no se introducen las tecnologías teniendo en cuenta las necesidades reales de quien vive allí y no de quien va a ir a pasar unos días o de lo que les interesa a las empresas de cacharros tecnológicos?
¿Por qué no se abren desde la administración programas de ayuda a las personas que quieren ir a vivir a ese medio y no a las empresas y sus pelotazos?
¿Por qué no se crean plazas para personas que vivan en los pequeños núcleos, pagadas desde la administración, para que sean los gestores y dinamizadores de ese desarrollo partiendo de esa realidad?
Para mí está muy claro: hablar de desarrollo rural es un negocio para muchas personas y empresas que viven y se benefician de ese subdesarrollo, y a nuestra administración no le interesa que esto cambie: si algo se ha de desarrollar en el medio rural es la infraestructura turística para cuando vayan los urbanitas.
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