Hoy día, la historia humana es el fruto de actores globales. Frente a la globalización del capital, a sus expresiones políticas imperiales y a su creciente militarización, es necesario construir un polo alternativo, capaz de afrontarla y de mostrar que "un otro mundo es posible". Innumerables resistencias y muy numerosas iniciativas locales, regionales e internacionales convergen para afirmarlo y se movilizan para su realización.
La adición de estos esfuerzos, por si solos, no podrá desembocar en hacer posible las transformaciones necesarias. La constitución de una fuerza realmente antisistémica necesitara una visión de conjunto constantemente puesta al día. Fruto de una interacción permanente entre la sesión y la reflexión, enriquecida por la experiencia social y cultural de todos los pueblos del mundo, ella tendrá necesariamente que contar con la contribución privilegiada de las victimas directas del capitalismo contemporáneo y de todas las discriminaciones que él acentúa : campesinos empobrecidos, trabajadores de la industria, mujeres, desempleados, pobres urbanos, pueblos indígenas, jóvenes sin porvenir...
Las desigualdades sociales, el hambre, la injusticia, la represión, la violencia armada, el terrorismo de Estado, bastan para deslegitimizar un sistema económico que privilegia la acumulación sobre las necesidades humanas y que hoy día tiene un poder de decisión cada vez mas concentrado. La creación de riquezas no solamente conlleva la destrucción del patrimonio ecológico y de grupos sociales enteros, sino que una vez creadas ellas son repartidas de manera inigual, en función de una relación social que beneficia a los mas fuertes, sean estos individuos, clases sociales o naciones. Es indispensable sobrepasar la simple protesta moral, para subrayar la irracionalidad económica del capitalismo. Este ultimo es, en verdad, incapaz de responder a la función primaria de la economía : asegurar las bases de la vida física y cultural de todos los seres humanos en la planeta.
La situación actual conoce una acentuación de la militarización del imperialismo y de guerras que utilizan la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo como justificación de un control mas extendido y mas estrecho de las economías locales. Las crisis económicas sucesivas de ciertos países, como Argentina, el reenfuerzo de normas ultraliberales como en el caso de la OMC, la suspension de garantías democráticas, comprueban la vulnerabilidad del sistema y su incapacidad de solver los problemas.
Para construir un polo alternativo al capitalismo globalizado, los movimientos sociales edificados desde la base, forman el núcleo esencial de la sociedad civil de abajo. Los otros componentes de una convergencia mundial, organizaciones no gubernamentales, centros de estudio, medios de comunicación, intelectuales, son auxiliares útiles y necesarios, pero no pueden tomar la supremacía sobre los movimientos en la construcción de la globalización de las resistencias y de las luchas sociales.
Para transformar hoy la situación existente, hay dos proyectos. El primero que podríamos llamar neo-keynesiana, busca someter la economía de mercado capitalista e reglas de funcionamiento que restablece las prioridades sociales. El segundo, que podríamos llamar postcapitalista, estima que otra lógica económica tiene que ser edificada para , con el tiempo, reemplazar al capitalismo. Este ultimo irreformable en tanto, por una parte autonomizó la economía de la sociedad para hacer de ella uno "en si" y por otra parte estableció el mercado como norma de funcionamiento del conjunto de las actividades colectivas de la humanidad. A pesar de ser incompatibles en sus objetivos a largo plazo, los partesanos de estos dos proyectos pueden encontrarse en una acción contra el capitalismo contemporáneo en una formulación concreta de medidas reguladoras inmediatas.
Construir una convergencia de movimientos y de fuerzas sociales y políticas a través de las cuales se expresen las victimas del capitalismo neoliberal sectorial y globalizado exige por lo tanto el respecto no solo de la diversidad geográfica o sectorial sino también del grado de radicalidad de la regulación del capitalismo por una parte y de la dimensión anti-imperialista por la otra.
El movimiento mundial no podrá construir una izquierda alternativa sino es capaz de mantener la coexistencia entre diversas componentes : aquel que solamente reivindica regulaciones limitadas (derecho al trabajo, por ejemplo) y el que reivindica un "más allá" del capitalismo, los que quieren negociar los términos de intercambio desiguales, especialmente en los periféricos y los que se sitúan en una perspectiva de desconexión en beneficio de un desarrollo nacional y popular.
Es indispensable encontrar las alternativas. Es una exigencia ética y practica. Ellas pueden expresarse en tres niveles. En primer lugar de la utopia, no como un sueño ilusorio, sino como una fuente de motivación de la acción: cual sociedad queremos, cual educación, cual salud, cual comunicación, cual trabajo, cual agricultura.... queremos? Siempre redefinida, la utopia no puede ser ino un proyecto colectivo. En segundo lugar, las propuestas de mediano plazo, porque largas a realizar o objetos de reacciones violentas de parte de los adversarios. Finalmente el coro plazo que se traduce necesariamente por diversas formas de regulación económicas, políticas, sociales, culturales, ecológicas, pensadas como objetivos en si mismo, o como etapas en la desaparición del capitalismo y su reemplazo por una forma socialista de la economía.
El Foro Social Mundial es un lugar privilegiado de la convergencia. No podrá hacer la economía de discusiones internas sobre las diversidades. Su existencia representa una etapa nueva en el fin de monopolio de la legitimidad del capitalismo neoliberal y entonces una esperanza real para los pueblos.
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