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"Que frágil es la memoria cuando necesitamos excusas para construir fronteras y barreras para el otro. Hace tan solo unas décadas nuestros familiares emigraban en busca de una tierra donde, lejos de su lugar de origen, encontrar un trabajo digno y un trozo de pan. Esa fue la otra posguerra, de la que apenas se habla porque tal vez pocos fueron (...) [ Sigue... > ]
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Compromiso y conflicto del sindicato de zapateros de Costa Rica en el contexto de la Guerra Civil española 1936-1939

Lunes 25 de diciembre de 2006, por Freddy Montero


Ya el miliciano volvió, corre a verlo, María, míralo qué guapo va cruzando marcial por la plaza.

Madre, no hay nadie en la plaza.

¡Sí que sí ! ¿No lo ves como viene barbado, el fusil con guirnaldas terciado en el pecho y las mismas botas que lustramos juntas ?

Madre, el miliciano va hacia el mar con las aguas del Ebro y no puede, ¡no puede volver todavía !

Joaquín Gutiérrez, El Miliciano.

I. Introducción En el verano de 1936, mientras las potencias mundiales se preparaban ideológica y militarmente para el gran conflicto que parecía inminente, España se estremeció con el sonido del clarín aguerrido que entonaban sus hijos. Así, aquella confrontación que en un inicio era percibida por los españoles como una gresca militar de corta duración, llegaría a prolongarse con el tiempo en una larga campaña bélica que involucraría directamente a las fuerzas mundiales en pugna. En consecuencia, la España enfrentada consigo misma constituyó el escenario a través del cual las potencias del orbe midieron su aguerrido potencial en el oscuro presagio anunciante de una nueva Guerra Mundial.

De esta forma, mientras España se desgarraba en su propio seno, el mundo volcó su atención hacia la Península Ibérica, respaldando a través de sus acciones a una u otra de las facciones en lucha. En Costa Rica, la guerra en España propició diversas acciones por parte de nacionales para apoyar a los grupos enfrentados. La Iglesia Católica local se identificó abiertamente a favor de los nacionalistas españoles, mientras que el gobierno asumió una laxa política de “neutralidad” identificada implícitamente con la causa nacionalista. Por otra parte, el Partido Comunista de Costa Rica junto a un importante grupo de intelectuales y trabajadores nacionales, dirigieron una campaña de solidaridad y apoyo a favor de la España Republicana. Dentro de este contexto, el Sindicato de Zapateros de San José asumió un compromiso de respaldo a la causa republicana.

En consecuencia con lo anterior, el presente ensayo se centra en examinar algunas de las formas bajo las cuales el Sindicato de Zapateros apoyó a la España Republicana, para así poder señalar aquellas relaciones de conflicto, tanto al interior como al exterior de la estructura sindical, que generó la adopción de tal posición solidaria.

Para la realización de tal tarea, hemos recurrido a documentos históricos preservados en el Archivo Nacional de Costa Rica, así como también a periódicos de la época conservados en la Biblioteca Nacional. Además de las fuentes anteriormente descritas, entrevistamos a cuatro zapateros adultos mayores, quienes durante su juventud experimentaron directamente la posición asumida por su sindicato ante la Guerra Civil Española.

Finalmente, deseamos agradecer a los zapateros quienes participaron en este proceso de rescate de su testimonio oral : don Juan Rafael Morales Alfaro (nacido en 1913), don Juan Molina Chacón (nacido en 1915), don Clemente Montero Zeledón (nacido en 1919) y don José Sánchez Chacón (nacido en 1923).

II. Experiencia del Sindicato de Zapateros en el período previo a la Guerra Civil Española 1934-1936.

El Sindicato de Zapateros de San José, organización creada en marzo de 1934, gozaba para el año de 1936 de un dinamismo sin precedentes. Con tan solo dos años de existencia, el Sindicato junto a la labor del Partido Comunista de Costa Rica, había logrado convertir sus luchas iniciales de mejoras salariales, en objetivos más amplios que procuraban el mayor bienestar de los trabajadores nacionales en general.

Para inicios de 1934, el recién instituido Sindicato de Zapateros a sabiendas de que los cambios institucionales que perseguía requerían de una mayor injerencia política por parte de sus dirigentes en los asuntos públicos, trabajó conjuntamente con el novísimo Partido Comunista, para así de forma mancomunada, obtener aquellas reivindicaciones sociales a favor de los sectores populares que ambos grupos perseguían. Sin lugar a dudas, esta relación táctica entre la organización de los trabajadores y la línea de lucha partidaria del Partido Comunista la hemos visto presente a través de la gestión pública de los dirigentes del Sindicato de Zapateros ; situación que además llevó a la organización a impulsar un modelo del trabajador ideal para sus afiliados aparejado a su militancia con el Partido Comunista . De esta forma, la posición de liderazgo asumida por los zapateros comunistas dentro de su organización sindical, los impulsaría a involucrarse públicamente a través del Partido Comunista en la toma de decisiones nacionales.

Así, para el año de 1934, tres dirigentes del Sindicato serían electos para representar cargos públicos, el secretario general del sindicato don Efraín Jiménez Guerrero como diputado ante el Congreso Constitucional de la República, don Rodolfo Guzmán como regidor por la ciudad de San José y don Rafael Arias por la ciudad de Heredia .

Posteriormente, durante la huelga de trabajadores del Atlántico de agosto de 1934, el Sindicato de Zapateros no solo apoyó materialmente al movimiento, sino que además aportó asesoría en su dirección a través de la gestión de don Carlos Luis Fallas y de don Rodolfo Guzmán .

Para el año siguiente, el Sindicato de Zapateros de San José logró convocar a las directivas de los diez sindicatos de zapateros nacionales (San José, Guadalupe, Cartago, Turrialba, Limón, Alajuela, Grecia, San Ramón, Puntarenas y Heredia), para así ratificar su coordinación conjunta . En consecuencia, el Sindicato de Zapateros obtuvo una cobertura importante que sobrepasaba las barreras de lo local, capaz de tomar proporciones nacionales.

Para mediados del año de 1936, el Sindicato de Zapateros logró ejercer una influencia importante en el Poder Legislativo en la defensa del oficio de la zapatería artesanal, situación que le confirió a la organización sindical una preponderancia política indiscutible. Efectivamente, en junio de 1936 el Sindicato de Zapateros junto a los patronos de los talleres, en vista de la inminente llegada de las primeras fábricas industriales de producción de calzado, desarrollaron una vigorosa campaña ante el Congreso destinada a solicitar la protección de la manufactura del calzado nacional durante un período de cinco años.

Fue así cómo el ocho de julio de 1936, el Congreso de la República decretó la ley de protección a la manufactura nacional del calzado, la cual fue aprobada siguiendo los lineamientos defendidos por el diputado zapatero Efraín Jiménez Guerrero .

Con la aprobación de la ley anteriormente descrita, la situación pareció confirmar a los dirigentes del sindicato la importancia estratégica que significaba el incluir la voz de los trabajadores en el proceso de toma de decisiones nacionales. Visto desde esta óptica, defender la participación política de los trabajadores parecía perfilarse como un anhelo indiscutible de lucha por parte del sindicato, sentimiento que asimismo bien podía rebasar las fronteras de lo nacional y vincular a la organización con el movimiento obrero internacional.

Diecisiete días después de la aprobación de la ley anteriormente mencionada, los dirigentes del sindicato tendrían la oportunidad de demostrar por los hechos su compromiso solidario con el movimiento obrero internacional, al conocerse en nuestro medio las nuevas del inicio de la guerra en España.

III. Posición y compromiso del zapatero nacional con la Guerra Civil Española.

El 17 de julio de 1936, el mundo conoció la noticia de que en el Marruecos Español se llevaba a cabo un alzamiento militar por parte del Ejército y los grupos de derecha contra la coalición oficialista de centro-izquierda que gobernaba el país. Los golpistas aseguraban que su acción se planteaba como represalia al descontento que estos sectores sentían con la gestión mantenida por el Frente Popular en relación a su programa de Reforma Agraria, la disminución del poder tanto del Ejército como de la Iglesia Católica, y la laicización de la educación . Para muchas personas de aquellos tiempos, la Guerra Civil Española constituía un campo de batalla donde se luchaba contra la propagación de la acracia y el ateísmo ; para otros, representaba un bastión de la nueva conciencia política asumida por los grupos populares que se batían en contra de las devastadoras hordas fascistas.

Para los dirigentes del Sindicato de Zapateros, la España Republicana significaba un elemento muy claro de progreso humano que se debía defender : La España del Frente Popular representaba la factibilidad de la toma del poder político por parte de los trabajadores a través del sistema electoral democrático, razón por la cual, defender su existencia representaba una lucha por mantener el acariciado sueño de obtener el control político a través de la cultura y la organización popular:

"El Sindicato de Zapateros, sin ninguna reserva, tomó la bandera de la República Española. Repudiamos a las fuerzas fascistas que se levantaron en armas en contra del pueblo español. Para nosotros los zapateros de Costa Rica, la Pasionaria , el General Miaja y los gloriosos milicianos eran los auténticos héroes" .

Con el inicio de la Guerra Civil, el Sindicato de Zapateros se involucró directamente con el centro denominado “Pro-República Española”, organizando conjuntamente actividades en respaldo del gobierno republicano español, llegando incluso a compartir sus oficinas en la ciudad de San José (Morales, 1984 : 18). Para septiembre de 1936, las actividades de estas dos organizaciones propiciaron la detención en Heredia de don Efraín Jiménez Guerrero, diputado constitucional y secretario general del Sindicato de Zapateros. En relación a lo anterior, don Víctor Trejos, gobernador de Heredia en aquel momento, se refirió a las razones que llevaron a la detención del diputado de la siguiente manera :

“Tengo que informar que ayer se verificó una reunión en esta ciudad, en pro del Gobierno Español, patrocinada por los Jefes del Comunismo de esta ciudad, que están aprovechando ese pretexto para intensificar la propaganda a sus ideas subversivas. Para esa reunión prescindieron de solicitar ningún permiso a la autoridad, pues dijeron que no lo necesitaban, no obstante que en sus publicaciones quisieron dar a entender que se les había concedido. El proyecto de dichos señores fue haber [sic] un ‘mitin’ disimulado, pues buscaron un local frente al Mercado público de esta ciudad y designaron una hora en que se encontraba el Mercado lleno de gente. Por ese motivo y para evitar cualquier desorden, dí [sic] órdenes para que no se permitiera estacionarse la gente ni en las puertas del referido local, ni en la calle frente al Mercado...El diputado Jiménez Guerrero, a quien la policía de esta ciudad no conocía, trató de desacatar las órdenes de la misma y tuvo palabras hirientes contra ella, por lo que fue detenido sin que él advirtiera su calidad de Diputado y por haber sido sorprendido in fraganti delito”

El Congreso de la República, luego de considerar las razones que condujeron al arresto del diputado Jiménez, decidió por mayoría brindar un voto de confianza al Poder Ejecutivo “por la estricta sujeción a las leyes, originado en la detención del diputado Jiménez Guerrero en la Ciudad de Heredia” . Sin duda alguna, aquel dictamen de los diputados, constituyó una desaprobación al comportamiento rebelde de don Efraín, decisión que contenía implícitamente una condena de carácter político a razón de la ideología izquierdista del imputado.

Posteriormente para el año de 1937, el Sindicato de Zapateros actuó en apoyo de la República Española tanto apelando al gobierno nacional para que se pronunciase en contra del levantamiento militar, como también enviando ayuda económica y material a las tropas oficialistas. En efecto, para mayo de 1937 cuando la guerra en España tomaba su punto más álgido , el Sindicato de Zapateros junto a otras agrupaciones de trabajadores, envió una petición al Congreso de la República en la cual se pedía un:

"CAMBIO DE ACTITUD DE NUESTRO GOBIERNO ANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. En este punto debemos decirle francamente al Gobierno que el pueblo de Costa Rica no está de acuerdo con la política que él ha venido adoptando frente a los sucesos de España; que el pueblo siente que un gobierno auténticamente democrático no puede estar con la traición militar española; ni siquiera cruzarse de brazos con el pretexto de una ficticia neutralidad ante los horrores que está produciendo esa traición; que el pueblo de Costa Rica, heredero de una democracia limpia y gloriosa quiere que el Gobierno dé su apoyo al Gobierno legítimo y reconocido de España, que es el presidido por don Manuel Azaña"

Atendiendo la petición anterior, un mes después de que los sindicatos enviasen su documento a la Cámara, el Poder Legislativo les informó la siguiente decisión:

"No puede ser de otra manera, porque conforme al texto constitucional la dirección y el manejo de las relaciones exteriores del país, competen privativamente al Poder Ejecutivo y, por tanto, el Congreso no tiene ninguna manifestación que hacer en la materia. En consecuencia, no existe para el caso ningún pronunciamiento que podamos aconsejar"

Con las posibilidades mermadas de encontrar un apoyo institucional a través del gobierno en pro de la causa republicana, el Sindicato de Zapateros unió sus esfuerzos con el Partido Comunista dirigiendo una campaña conjunta para elaborar y enviar zapatos a los milicianos españoles:

"14 zapateros de la ciudad de San José están haciendo zapatos para los milicianos españoles. Necesitamos dinero para comprar material para dar a muchos zapateros que ofrecen hacer más zapatos. Envíe hoy mismo su contribución a casa de Carmen Lyra o de Luisa González"

Para el mes siguiente, el número de zapateros comprometidos con la causa se había doblado, a la vez que se eligieron a reconocidos dirigentes del sindicato para encargarse de la compra y distribución de los materiales de trabajo :

“30 zapateros respondieron al llamamiento del grupo Lina Odena para fabricar zapatos para los leales milicianos españoles...El próximo lunes a las 8 en punto de la mañana en el Salón del Partido Comunista llegarán a trabajar los zapateros montadores que han ofrecido su trabajo como cooperación...Se ha nombrado el siguiente comité encargado de comprar material y de distribuir el trabajo : Emilio Moscoa, Federico Carvajal y Carlos Luis Naranjo”

Don Juan Molina Chacón, quien para aquel momento era un joven zapatero de 21 años de edad, recuerda su participación en aquella campaña de ayuda a la España Republicana bajo los siguientes términos:

"En ese tiempo de la guerra política de España entonces aquí el Partido se comprometió a hacer zapatos para mandarles a los camaradas, los materiales los compraba el Partido, y entonces se cortaban y se alistaban y se montaban y de eso no ganábamos ni un cinco, nosotros lo hacíamos con la idea de ayudarles a esa gente. Hicimos un montón de pares, no éramos solo nosotros los que estábamos en eso. Todos trabajábamos como extras y hacíamos uno o dos pares cada uno y eran zapatos como para ir a la montaña... Es que en ese tiempo no había el egoísmo de ahora, no, nosotros ayudábamos voluntariamente" .

Carmen Lyra y Luisa González, siendo las personas responsables por parte del Partido Comunista de organizar junto al Sindicato de Zapateros las actividades de la campaña, debieron trabajar en la organización del evento junto a los operarios interesados en colaborar, para así llevar a buen puerto las intenciones que los unían. Para fines de julio, las jóvenes activistas resumían sus experiencias junto a los operarios de zapatería de la siguiente manera:

"Ha sido algo verdaderamente conmovedor ver las manifestaciones de solidaridad que los zapateros costarricenses han dado en estos días a los combatientes de la España Leal...En efecto, el lunes 26 de julio acudieron la mayor parte de los que se habían comprometido. Algunos que no podían quedarse se llevaron el trabajo a la casa...El Salón se transformó en un taller en donde reinaba una noble actividad en la que el egoísmo estrecho no tenía cabida...el recuerdo del heroísmo llenaba de energía la conciencia de los muchachos zapateros. Se improvisaban mesas de trabajo, sonaban los martillos que machacaban la suela, cortaban las cuchillas el cuero, sonreían las caras, se evocaban hechos heroicos de los milicianos...Los martillos parecían acompañar un canto cuya presencia invisible estaba en los oídos que allí se encontraban: ’Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan!’...A las seis estaban listos veinte pares de zapatos de hombre. Habían sido hechos con todo cariño. En las punteras de algunos fueron gravados la hoz y el martillo y en los forros los compañeros habían escrito mensajes de amistad: ’Los trabajadores de Costa Rica saludan a los valientes milicianos españoles’, Viva la Democracia y abajo el Fascismo” .

Esta posición de compromiso que el Sindicato de Zapateros asumió junto al Partido Comunista, sería desalentada indirectamente por la Iglesia Católica, la cual a razón de la persecución de la institución eclesiástica en España por parte de grupos de tendencia izquierdista y anarquista asociados al gobierno republicano , esperaba influir sobre los trabajadores para que no apoyasen ningún movimiento que colaborase con el Frente Popular Español. Lo anterior lo podemos ver claramente explicitado en las declaraciones del alto clero local, cuando al inicio de la Guerra Civil afirmaba que:

"Como herederos de la Fe y de la Lengua que nuestra Madre España ha inculcado en los pueblos del Nuevo Mundo, tenemos que sentirnos ofendidos, tenemos que derramar lágrimas de verdadero dolor en estos momentos en que, por obra de ideas extremistas, adversas a nuestro credo católico, sufre esa noble Nación, el terrible, el inconmensurable dolor, de contemplar a sus hijos devorarse como fieras en su mismo seno" .

El poder de convencimiento de la Iglesia Católica, en esta época, resultaba ser bastante avasallador entre los trabajadores nacionales, principalmente si tomamos en consideración que en muchas de las casas de los zapateros sus padres profesaban con profundo respeto esta fe, además de que generalmente se rezaba en sus casas el rosario todas las noches. De esta manera, las declaraciones que en los medios se publicaban en relación a la Guerra Civil eran dignas de aterrorizar a cualquier parroquiano, tal como sucedió con Clemente y su familia:

"Los comunistas tenían en aquel tiempo un localillo de bahareque, y tenían una corneta que la sonaban para llamar a la gente y de a diario andaba mi tata todo asustado cuando oía sonar esa corneta...Decían que los comunistas no eran católicos, que mataban padres y yo qué se qué, decían que en España los comunistas hacían muchas carajadas. Decían que llegaban a los conventos y que tiraron a las monjas y a los padres a la calle, y que les cogió el ejército todo eso, y que hicieron de las monjas lo que les dio la gana" .

Sin lugar a dudas, este debate nacional que en su momento se desarrollaba sobre la lucha que la Iglesia Católica, “nuestra amada Madre” , sostenía con los grupos de izquierda en España, influyó en las relaciones que muchos zapateros mantenían con sus dirigentes sindicales. De acuerdo con el testimonio de Clemente, en algunas ocasiones los dirigentes sindicales mostraban ciertas actitudes irreverentes hacia la iglesia, lo cual era visualizado por él como un ataque a su credo religioso. Para ilustrar lo anterior, Clemente nos contó la historia de un compañero operario suyo, quien le narró el siguiente incidente relacionado con la actitud irreverente hacia la iglesia que demostraba poseer el dirigente sindical Carlos Luis Fallas:

“No fui yo puramente el que lo vio, fue un zapatero que trabajó conmigo ahí en La Costarricense, ese sí fue el que vio eso. Había un carajillo que traía una medallilla de la Virgen y Carlos Luis se la quitó y le dijo : -Deme esa medallita para ver una cosa- y llegó y la borró de un solo martillazo. El carajillo se puso a llorar y a él le dio como lástima y le dijo : -No se preocupe yo le traigo una-, y le dio una platilla y lo calló al carajillo” .

Con el fin de obtener el punto de vista de un antiguo operario del taller anteriormente mencionado donde laboró Carlos Luis Fallas, le preguntamos a don José Sánchez su parecer sobre este incidente, quien notablemente indignado con lo que él consideraba una calumnia contra su ex-compañero de taller nos expresó lo siguiente :

“No creo que sea cierto, Carlos Luis fue siempre una persona muy culta, muy preparada, eso lo hubiera hecho una persona que no respeta las creencias...Carlos Luis Fallas era un hombre culto, era un obrero pero era un intelectual, no creo que Carlos Luis se vaya a hacer una acción de un hombre inculto que no tiene el respeto por las creencias de sus semejantes y que vaya a coger una medallita y agarrarla a martillazos” .

Carlos Luis Fallas ya no está entre nosotros para decirnos su punto de vista, sin embargo, consideramos que su respuesta a esta discusión bien podría estar presente en su cuento El Taller a través de la descripción que él realiza del siguiente personaje :

“Don Poncho a quien en los últimos tiempos le diera por visitar de vez en cuando el templo evangélico recién fundado en la ciudad, y por leer la Biblia, se mostraba reacio a la organización, no tenía fe en esas cosas. Cada día se afirmaba más en sus nuevas convicciones religiosas ; no les hacía propaganda abierta por temor a las pullas de los zapateros -que en su mayoría miraban con indiferencia los asuntos religiosos, cuando no los comentaban despectivamente-, pero en forma disimulada trataba siempre de insinuarlas” .

Nótese en la cita anterior, cómo las convicciones religiosas de don Poncho son interpretadas por el autor como un reforzador del statu quo, elemento que además lo vincula directamente con la posición claramente anti-sindical del personaje.

De esta manera, podemos evidenciar cómo, efectivamente, la religión podía representar un punto de fricción entre un sector de los zapateros y algunos de sus dirigentes sindicales ; situación que profundizaba aun más ciertas diferencias que pudiesen existir entre ambos grupos de trabajadores. Así, la Guerra en España podía significar para algunos zapateros el ejemplo a seguir para concretar el ascenso de los trabajadores al poder político, mientras que para otros, bien podía representar los excesos ideológicos a los cuales los dirigentes sindicales llegaban con tal de obtener el ansiado poder político.

Posteriormente para el año de 1938, mientras las fuerzas nacionalistas avanzaban aguerridamente a través de los puestos republicanos a orillas del Ebro, el Sindicato de Zapateros tuvo que enfrentarse con el Poder Ejecutivo para evitar la prohibición de la celebración del día del trabajador. Efectivamente, para abril de 1938 el gobierno declaraba enérgicamente que :

“No se permitirá la manifestación del 1 de mayo...Lo cierto del caso es que la manifestación de los trabajadores el primero de mayo de cada año, se ha venido convirtiendo, dicen en los corrillos oficiales, en una manifestación de carácter político, que a todo trance debe evitarse, por no ser ese día término legal para hacer manifestaciones políticas”

Ante tal situación, el Sindicato de Zapateros junto a otras organizaciones laborales, decidieron apelar al Secretario de Gobernación para que se permitiera tal manifestación, resolviendo para tal efecto aceptar las condiciones que el gobierno impondría :

“Dará el gobierno permiso para manifestación del 1 de mayo. Como saben nuestros lectores, los gremios obreros fundados en esta capital por medio de sus representantes legales, solicitaron ante la gobernación de esta provincia, un permiso para llevar a cabo la acostumbrada manifestación...Nos enteramos además que se impuso ciertas condiciones para la verificación de esta manifestación y que a ellas se acogerán inmediatamente quienes concurran a ella”

Don Juan Rafael Morales, rememora aquellas condiciones impuestas por la gobernación de la provincia para la realización de la manifestación de la siguiente manera :

“En abril, el Sindicato se prepara para participar en el desfile del 1 de mayo. Se intentó arrebatarnos la insignia de nuestra bandera que consiste en el tradicional martillo de zapatero. Para estos señores todo lo que huela a hoz o martillo deber ser combatido. Lo que no sabían era que el Sindicato defendería su emblema” .

Los obreros católicos por su parte, identificándose con la posición del Poder Ejecutivo, afirmaban su deseo de marchar para el primero de mayo con la bandera nacional, ya que como ellos mismos lo especificaban :

“Como es seguro que el comunismo tratará de mistificar por su parte la manifestación de ese día y llevará su enseña roja, quizá con su hoz y martillo, lo cual ha de teñir el acto de los trabajadores con la política de propaganda de ese partido nefasto”

Debido a lo anterior, el Sindicato de Zapateros se pronunció en los medios escritos nacionales para manifestar la naturaleza apolítica de la organización, lo cual lo podemos ejemplificar con la siguiente nota periodística :

“Los Sindicatos Obreros explicarán su posición política respecto al COMUNISMO...Anoche se reunieron en el local del Sindicato de Zapateros los diferentes representantes de las organizaciones obreras de la capital...Dispusieron, entre otras cosas, redactar un manifiesto explicando al país la posición de los sindicatos organizados, respecto a la actuación política comunista. Por que hay numerosos miembros de los sindicatos que no tienen nada que ver con el comunismo ; que no tienen ningún interés político dentro de los sindicatos, sino de los naturales intereses de servirse de la fuerza de la unión para sus derechos de trabajadores”

A pesar de estas declaraciones y de las limitaciones impuestas por la gobernación para la realización de la concentración, el Sindicato de Zapateros desfiló aquel primero de mayo de 1938 respaldando abiertamente a la República Española. Ante tal situación, la policía municipal realizó varios arrestos durante la manifestación :

“El desfile del 1 de mayo se caracterizó por la lucha contra el alto costo de la vida, construcción de casas baratas, solidaridad con el heroico pueblo español en su guerra a muerte contra el fascismo y el nazismo. Desfiló con nosotros un enorme retrato de la Pasionaria, símbolo de la miliciana española. En este desfile hubo algunos detenidos entre los que se encontraban zapateros”

Posterior a estos acontecimientos, con la caída de Barcelona en manos de las fuerzas nacionalistas a inicios de 1939, el fin de la España Republicana quedó definitivamente sellado para la historia. Paulatinamente, los dirigentes del Sindicato de Zapateros se fueron amoldando a la idea de la derrota de los milicianos españoles. Subsiguientemente, el primero de abril de 1939, a razón de los acontecimientos que anunciaban el triunfo indiscutible del ejército nacionalista, el gobierno costarricense reconoció públicamente al General Francisco Franco como Jefe inobjetable del Estado español.

IV. Epílogo.

Durante la década de los años treinta, los zapateros josefinos lograron constituir un sindicato capaz de incidir en el escenario político nacional. Así, al calor de la crisis mundial, el zapatero nacional alcanzó involucrarse directamente en el proceso de toma de decisiones políticas. Dentro de este contexto, los cambios políticos que España venía implementando desde 1930 a favor de los trabajadores, bien pudo ser interpretado por los dirigentes del Sindicato de Zapateros como un símbolo importante de las nuevas transformaciones institucionales que introducían a los sectores populares a la palestra política mundial.

De esta manera, al iniciarse la Guerra Civil Española, los dirigentes del Sindicato de Zapateros acudieron en respaldo de la República Española, esperando así, apoyar con su mano solidaria a los trabajadores mundiales en su proceso de ascenso a la esfera política internacional. Sin embargo, contradictoriamente a lo esperado, para el año de 1939 las fuerzas republicanas sucumbieron ante el ejército nacionalista.

Así, si bien por un lado el apoyo brindado por el Sindicato de Zapateros logró en su momento inculcar en una parte importante de sus afiliados la conciencia de que su participación en el cambio político-económico mundial era factible, por otra parte, a nivel local, tal convicción también afectó negativamente a la organización. Con el final de la Guerra Civil Española, las actividades desplegadas por el sindicato junto al Partido Comunista a favor de la República, enfrentaron a esta organización sindical con el gobierno, la iglesia, las agrupaciones de trabajadores anticomunistas, e incluso con un sector de sus propios afiliados. De esta forma, las actividades asumidas por el sindicato parecieron confirmar para sus oponentes la ideología política izquierdista de sus dirigentes, situación que dificultó la obtención de un mayor reconocimiento público de su condición primaria como organización obrera que era.

A pesar de lo anterior, durante la década posterior a la Guerra Civil Española, el sindicato entró junto al Partido Comunista en una etapa de alto dinamismo político nacional, situación debida en parte al mismo proceso de reforma del Estado Liberal que en el país para ese momento se experimentaba. Fue así como el Sindicato de Zapateros tuvo un papel preponderante en la conformación de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (CTCR) en 1943, e incluso en 1944 logró llevar al Congreso de la República a otros dos zapateros comunistas, don Alfredo Picado y don Carlos Luis Fallas.

No obstante estos avances, con la represión sindical instaurada posterior a la Guerra Civil de 1948 en contra de las organizaciones vinculadas con el Partido Comunista, y con el advenimiento de la producción fabril del calzado durante la década de los cincuenta, la organización sindical de los zapateros manufactureros encontró limitaciones infranqueables para su posterior desarrollo político. Bajo estas circunstancias, el zapatero-artesano nacional presenció el nacimiento de un nuevo prototipo de trabajador ajeno a su propia experiencia: el operario-fabril de la industria del calzado.

NOTAS :

1 Este modelo ideal del trabajador sindicalizado lo vemos claramente expresado en el cuento El Taller de Carlos Luis Fallas a través del personaje principal de Cachamba. En este cuento, el autor se refiere a la paulatina toma de consciencia política que le sucede en el contexto del taller a Cachamba, quien inicialmente se comportaba abstraído y desinteresado en participar en la organización sindical, para posteriormente convertirse en un valeroso activista del Sindicato, quien no solo encabezaría la marcha obrera que nos narra Fallas en su cuento, sino que además portaría en sus manos para tal ocasión “la bandera roja de su Sindicato” (Fallas, Carlos Luis El taller San José : Editorial Costa Rica. 1973 : 113).

2 Trabajo, 17 de febrero de 1934, pág. 1.

3 Morales, Juan Rafael Resumen histórico : 50 años de luchas del Sindicato Nacional de Trabajadores del Calzado, Cueros y Similares. Material Inédito 1984 :9. Disponible en : ANCR, Fondo Documental del Sindicato Nacional de Trabajadores del Calzado, Cueros y Similares. Signatura No. 6.

4 Morales, J.R. Op. Cit., 1984 :12.

5 ANCR, Serie Congreso doc. n. 17598, f. 23 y 31, 30 de junio de 1936.

6 Ríos, A.M. Costa Rica y la Guerra Civil Española. San José : Editorial Porvenir. 1997 : 20.

7 Dolores Ibarruri, diputada comunista española, conocida como “La Pasionaria” por su candente participación pública a favor de su partido político (Johnson, P. Tiempos Modernos. La historia del siglo XX desde 1917 hasta la década de los 80. Buenos Aires : Javier Vergara Editor. 1988 :331).

8 Morales, J.R. Op. Cit., 1984 : 16-17.

9 ANCR Serie Congreso, doc. n. 17666, f. 3-4, 16 de septiembre de 1936.

10 ANCR, Serie Congreso, doc. n. 17666, f. 11, 16 de septiembre de 1936.

11 A mediados del año de 1937 se iniciaron los primeros bombardeos aéreos masivos a poblaciones civiles del norte de España, por parte de la división italiana y la Legión Cóndor aérea alemana ; por otro lado, el asedio a Madrid por las tropas nacionalistas, se convertía también para este año en el principal objetivo militar de los golpistas en contra de la resistencia republicana (Ríos, A.M. Op. Cit., 1997 : 32).

12 ANCR Serie Congreso doc. n. 18355, f. 4, 7 de mayo de 1937.

13 ANCR Serie Congreso doc. n. 18355, f. 8, 7 de mayo de 1937.

14 Trabajo, 19 de junio de 1937, pág. 4.

15 Trabajo, 24 de julio de 1937, pág. 4.

16 Entrevista a Juan Molina Chacón. Fecha : 18 de marzo de 1999. Lugar : Casa de habitación en San Pedro de Montes de Oca.

17 Trabajo, 31 de julio de 1937, págs. 1-5-6.

18 Señala el historiador Angel María Ríos Espariz, que durante los primeros años del gobierno del Frente Popular (1931-1936) se asesinaron alrededor de 7.000 representantes de la Iglesia Católica, entre los que figuraban obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas (Ríos, A.M. Op. Cit., 1997 : 91).

19 La Época, 20 de agosto de 1936, pág. 1.

20 Entrevista a Clemente Montero Zeledón. Fecha : 25 de noviembre de 1998. Lugar : Casa de habitación en Guadalupe de Goicoechea.

21 La Época, 20 de agosto de 1936, pág. 1.

22 Entrevista a Montero, C. Op. Cit. 25 de noviembre de 1998.

23 Entrevista a José Sánchez Chacón. Fecha : 18 de septiembre de 1988. Lugar : Casa de habitación en Guadalupe de Goicoechea.

24 Fallas, C.L. Op. Cit., 1973 : 96.

25 La Hora, 13 de abril de 1938, págs. 6-7.

26 La Hora, 20 de abril de 1938, pág. 4-5.

27 Morales, J.R. Op. Cit., 1984 : 17.

28 La Hora, 22 de abril de 1938, pág. 5.

29 La Hora, 23 de abril de 1938, pág. 4-5.

30 Morales, J.R. Op. Cit., 1984 : 18.

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