Vivimos tiempos de incertidumbre, de grandes dificultades para reconocer hacia dónde va la humanidad y, por tanto, de desasosiego, inquietud, angustia. Los fenómenos se suceden a tal velocidad y en un contexto de tal complejidad que nos resulta difícil retener los procesos y controlarlos. Nuestro modelo civilizatorio se encuentra desbocado y sabemos que es jnsostenible ambientalmente, injusto culturalmente y social y económicamente desigual. Es hora de " reflexionar” pausadamente y buscar formas de anclarse al territorio, al pensamiento, a la política. El camino que proponemos desde aquí es el de la ciudadanía.
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