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Cibercultura y cultura clásica

Josep Antoni Clua Serena

Domingo 14 de noviembre de 2004, por ediciones simbioticas


Uno de los pensadores más lúcidos y polémicos del panorama filosófico italiano, Emanuele Severino, ha afirmado (1)que vivimos en un tiempo de interpretación ingenua de la técnica y que andamos hacia una "civilización de la técnica", que subordinará todas las otras formas de civilización occidental. Olvidar la filosofía es hacer como los navegantes que pretenden abandonar la tierra y olvidan dónde está la tierra. Estos navegantes corren el riesgo de naufragar ante los escollos. La tierra, según Severino, es el pasado y los navegantes que no quieren ir hacia alta mar, la técnica. Pero el paraíso de la técnica es el infierno de Occidente. Y ésta es la situación en la que emerge la única cosa que podrá faltar en el paraíso de la técnica: la verdad. Pierre Lévy, por su parte, en un trabajo muy sugerente titulado Cyberculture (2),tras argumentar sobre las mutaciones de la enseñanza, el aprendizaje cooperativo, el nuevo papel de los enseñantes, así como el aprovechamiento de los árboles de conocimientos (que él mismo ejemplifica mediante el proyecto NECTAR, bajo el patrocinio de la Unión Europea, dirigido por departamentos de "business administration"), se plantea si la denominada Cibercultura va a romper con los valores fundadores de la modernidad europea: "En contraste con la idea postmoderna del declive de las ideas de las luces, tengo la pretensión de que la cibercultura puede ser considerada un heredero legítimo (aunque lejano) del proyecto progresista de los filósofos del siglo XVIII" (3). De las afirmaciones anteriores cabe inferir que si la configuración actual de la sociedad posmoderna, superindustrial, electrónica o de la información, no se entiende sin los poderosos sistemas que conforman las tecnologías de la información (4),quienes nos dedicamos a difundir las humanidades clásicas debemos seguir colaborando estrechamente con ingenieros, informáticos y administradores para que la navegación por Internet o la aparición profusa de CD-Rom, así como los congresos on line nos ayuden a dicha difusión en el mundo actual. B.Gates (5),conocido postulador y acérrimo apologeta de Internet como una de las claves del futuro inmediato, ha propuesto en su trabajo The Road Ahead que para que la tecnología coadyuve definitivamente a la educación se requieren diseños de programas, la creación de infraestructuras o redes interactivas, la selección coherente y exitosa de la información, la delimitación de la lengua vehicular en la que se dará dicha información (¿homogeneización cultural o diferenciación cultural?), etc. Aunque mucho más discutible todavía puede resultar, sin duda, lo afirmado recientemente en la revista New Scientist, en el sentido de que los estudiantes a través de Internet pueden hacerlo igual o mejor que los alumnos en una clase convencional. Pese al trecho que todavía nos queda por recorrer, podemos congratularnos de que vaya siendo una realidad lo que hace unos decenios podía haber parecido una quimera. Y es que se puede constatar en la actualidad cómo siguen atrayendo la atención de los estudiosos de la filología clásica la reciente edición de cualquier clásico, la última cronología de las tragedias euripídeas, la redatación del Imperio Hitita, la "poética de alusión" de la Odisea, la interpretación concreta de un pasaje de los diálogos platónicos, o el arquetipo de un grupo de manuscritos, pero, asimismo, nos interesa conocer si los discos versátiles pueden convertir (a corto o a largo plazo) en reliquias al CD, al láser disc y al vídeo VHS, o si comienzan a aparecer en el mercado los proyectores Multimedia (mediante programas como el Adobe Acrobat Player, sistema de proyección sin necesidad de ordenador personal), o si algún grupo internacional de Internet ha anunciado que va a proponer nuevos "dominios de alto nivel", a saber, los últimos bloques de letras al final de cada dirección, etc. El objeto, pues, de este trabajo es presentar, a modo de esbozo, elementos de reflexión sobre la incorporación masiva de las tecnologías punta de la información y comunicación en la enseñanza de las Humanidades clásicas.

Más que una herramienta

Las nuevas tecnologías son muchísimo más que una mera herramienta (6).De hecho, podemos afirmar con toda rotundidad que la tecnología y la educación de las Humanidades deben continuar entablando, "sensu lato", "sensu stricto" y "sensu strictissimo", un diálogo necesario. Y esto puede quedar evidenciado con un dato revelador, que debe hacernos reflexionar: los principales portadores de los nuevos postulados revolucionarios relativos a las necesidades educativas ya no son líderes políticos, sino personas muy familiarizadas con las tecnologías punta y/o que pertenecen a las parcelas económicas más avanzadas. Y hemos de reconocer, por dura que pueda parecer la afirmación, que el aprendizaje y la educación ya es parte esencial de la economía actual, no exclusiva, por supuesto. Por lo demás, las aplicaciones actuales de los sistemas informáticos en el ámbito de la enseñanza distan mucho de los interfaces "poco amables" de los años 50, fecha de implantación de los proyectos PLATO y TICCIT en círculos universitarios (7).Y cabe añadir, curiosamente, que en programas de enseñanza asistida por ordenador, siempre desde una perspectiva conductista de la enseñanza, se creyó en las posibilidades del pensamiento lógico de la programación, posibilidades que, desde siempre, detentaron (y hemos de luchar porque así lo sigan haciendo) el latín, el griego o las matemáticas. Pues bien, pasados unos decenios, vislumbramos y constatamos de facto que documentos multimedia y herramientas de autor fáciles de utilizar permitirán al profesorado que continue siendo necesario para guiar y encauzar esfuerzos- individualizar el currículum y ayudar a utilizar las autopistas de la información, que van a proporcionarnos acceso a una información ilimitada a todos en cualquier momento y lugar que queramos utilizarla. Pero, además, dichas autopistas nos facilitarán la utilización de distintos métodos y la medición de su efectividad. Una necesidad perentoria en nuestro campo humanístico debería ser el poner al alcance del estudiante de una forma sencilla y completa los secretos de Internet, ayudar a explorar direcciones de Humanidades, a realizar laboratorios virtuales sobre diversos temas. Y es que no deberíamos olvidar que la principal traba para la popularización definitiva de Internet en España, ha sido y sigue siendo la falta de herramientas que enseñen, de modo propedéutico, dichos secretos. Por otra parte, ordenadores de los miembros de la comunidad educativa conectados a la red (mediante una intranet) comienzan ya a hacer plausible al docente el control, guía y evaluación de las actuaciones del alumno. La posibilidad de entregar los trabajos en ficheros adjuntos a través de un "campus virtual" ha comenzado a hacer dudar sobre la utilidad del soporte disquete. En cambio, va cobrando importancia en educación el correo electrónico, con la imparable hegemonía de la educación personalizada y sin distancias. Y es que, sin caer en los excesos del pensamiento neoliberal, habrá que expandir programas de educación en Humanidades, en los que los alumnos compartan poderosas redes y cerebros artificiales en un proceso de aprendizaje cada vez más claramente "transhumano". Además, dicha actividad de aprendizaje se enmarcará en unos mecanismos más amplios de índole social, como el trabajo, el ocio, la vida doméstica, etc., por lo que dejará de ser una actividad confinada en un departamento estanco. Me vengo refiriendo a la denominada "vecindad universal", según la predicción efectuada durante los años 60 por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan, acompañada por fenómenos como la realidad virtual. La informática no puede estar marginada de la educación, si tenemos en cuenta que la sociedad del futuro estará muy informatizada. Y es que la informática es una herramienta auxiliar de otras materias; pensemos, e.g., en las posibilidades que tiene la simulación en ciencias puras y en nuestras mismas ciencias humanas y sociales. Las futuras "bibliotecas virtuales", ya presentes en algunas universidades no presenciales, permiten a los estudiantes el acceso desde su domicilio, con préstamos incluídos, a documentos en soporte electrónico, recursos multimedia o en papel, por medio de una "interfaz (o interfície) web", y con un funcionamiento mediante el sistema just-in-time, que consiste en hacer posible que los usuarios puedan localizar y solicitar cualquier documento publicado, del soporte o ubicación que sea, para su consulta (libros, revistas, módulos didácticos, disquetes, CD-Rom, vídeos, documentos electrónicos propios o disponibles en Internet, bases de datos como el Computer Database (8),etc.). Y por supuesto, los catálogos permiten visualizar los sumarios o las páginas de contenidos de las revistas disponibles (9). Ya en abril de 1996 estaban conectadas a las autopistas de la información la mayoría de las universidades españolas y las bibliotecas universitarias han aumentado su presencia en Internet y han mejorado su información, y hoy es posible consultar, dentro de una biblioteca electrónica, por ejemplo el apartado "Greek Mythology", y conocer exhaustivamente todos los denominados "Events in Theseus life", sin necesidad de adquirir los últimos libros sobre los "mitemas" de los héroes griegos. Y si nos referimos a bancos de datos en nuestras disciplinas, reseñarse merece en el campo de la literatura griega antigua el conocido Thesaurus Linguae Graecae de la Universidad Irvine de California, que abarca todos los textos desde Homero hasta el s. VI d.C. y más de 70 millones de palabras. También, el CD-Rom Perseus o el proyecto TITUS, que confecciona un thesaurus de textos indoeuropeos antiguos. Por lo demás, sobre el problema de la normalización de las tablas de caracteres griegos y sobre el "status quaestionis" de la cadena de transmisión, es muy recomendable el artículo de F.J. Martínez García (10). Desde 1996 se ha duplicado la presencia en Internet de los centros investigadores de carácter público del Estado, según un informe presentado en Mundo Internet 97. Este trabajo sostiene que las universidades son el ámbito de investigación y desarrollo del sector público que acaparan el número mayor de ordenadores conectados. El mundo universitario (y las facultades y departamentos de Filología griega, latina o indoeuropea no deben ser menos, a mi entender) está representado en la red en un 89 por ciento, mientras que los organismos públicos de investigación (OPI) ocupan el 4 por ciento, y el C.S.I.C., el 7 por ciento. Las humanidades no son las que más presencia tienen en los servidores de estas instituciones. Y todo avanza con novedades diarias. Los europeos a veces no estamos todo lo presentes que deberíamos en la elaboración de nuevas ideas y proyectos en el web. Con todo, acaba de salir a la luz un buscador construido en Finlandia, que permite buscar en distintos motores de búsqueda a la vez, informándote del tiempo previsible de realización de la búsqueda. Me estoy refiriendo a Digisearch (11).O podríamos también mencionar el Campus Virtual de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), con su proyecto telemático premiado en Europa (12). Si en condiciones óptimas de comunicación, la Enciclopedia Británica completa se puede transmitir a gran distancia en un segundo, mediante satélites de telecomunicaciones que envían las señales digitales entre continentes, la formación a distancia en Humanidades (teleenseñanza) o incluso el teletrabajo en dicha disciplina o afines (son más de seis millones ya los involucrados en los EEUU en todas las modalidades de trabajo a distancia), seguramente cobrarán importancia en el futuro próximo y conviene prepararnos. Ya en 1993, el Libro Blanco de Delors nos anunciaba que la abertura de un mundo multimedia constituía una mutación comparable a la primera revolución industrial. Efectivamente, ya estamos en el mañana y es no sólo un reto crucial para la supervivencia o el declive de Europa, sino también para la plena restitución de las Humanidades al lugar preeminente que le corresponde como vehículo cultural de unión y de progreso. Pero, atención, ¿habremos de empezar a hablar de unas "Humanidades digitales"?

Notas

1) Cf. F.Morató, "Vivim en el domini de la tècnica", El Temps, oct.1996, págs. 74-76, que cita un libro traducido de E. Severino, Més enllà del llenguatge, Edit.3 i 4, Valencia 1996. 2) Publicado por Éditions Odile Jacob/ Éditions du Conseil de l’Europe. Existe traducción catalana , a cargo de M.Llopis i Freixas (La cibercultura, el segon diluvi?, Edicions de la Universitat Oberta de Catalunya & Edicions Proa, SA, Barcelona 1997. 3) Cf. P.Lévy, La cibercultura, el segon diluvi, págs. 199 y ss. (la traducción al castellano es mía) . 4) Sobre el diálogo entre tecnología y educación, son interesantes obras como las siguientes: A.R. Bartolomé, Nuevas tecnologías y Enseñanza, Barcelona 1989; A.Bautista, Las nuevas tecnologías en la capacidad docente, Madrid 1994; A. Bork, El ordenador en la enseñanza, Barcelona 1994; B. Gros, Aprender mediante el ordenador, Barcelona 1987; A. San Martín, La escuela de las tecnologías, Valencia 1995; J.Mª Sancho (coord,), Para una tecnología educativa, Barcelona 1994; L.A. García Ramos, y F. Ruiz, Informática y educación, Barcelona 1985; R.P. Taylor, The computer in the school; tutor, tool, tutee, N.York 1980; M. Guitert (coord.), Multimèdia i comunicació a la Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona 1996; L.Harasim, Learning networks, Cambridge 1995; A. Jones, Personal computers for distance education, N.York 1993. 5) Cf. B. Gates (y otros), The Road Ahead. Viking, Versión castellana, Camino al futuro, Londres 1995. 6) Cf. J.Mª Sancho, "Educación en la era de la información", Cuadernos de Pedagogía, dic.96, págs. 42-48. 7) Cf. M. Guitert & M. Barajas, "Les tecnologies de la informació i la comunicació", UOC, Barcelona 1996, p.18. De gran interés puede resultar, asimismo, la lectura de las monografías siguientes: J.A. Martínez Soler; F.Ros; I. Santillana, Las autopistas de la información, Madrid 1996 y J.B. Terceiro, Sociedad Digital. Del homo sapiens al homo digitalis, Madrid 1996. Por lo demás, habrá que tener muy en cuenta el reciente trabajo de V. Kumar, Mbone: Interactive multimedia on the Internet, Indianápolis 1996, para aplicar con éxito la tecnología multimedia en diversos campos (incluso en los negocios). 8) El Computer Database es una base de datos que permite acceder al texto completo, citas y resúmenes de más de 350.000 artículos publicados en las principales revistas especializadas del mundo de la informática, las nuevas tecnologías y las telecomunicaciones. 9) El modelo de esta biblioteca virtual de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) se está aplicando a otras iniciativas en que participa la misma universidad, a saber, los programas europeos "Biblink" (establecimiento de criterios de identificación y descripción de documentos electrónicos para que se puedan depositar en las bibliotecas nacionales de cada país) y "Listed" (creación de una base de datos que recoja los recursos de enseñanza a distancia para adultos para que puedan ser accesibles en línea desde la biblioteca pública más próxima al estudiante). 10) Cf. Fco.J.Martínez García, "Nuevos caminos para viejos textos. La transmisión del legado clásico a través de Internet", 14 (1996), págs. 96-105. 11) Digisearch 12) Cabe reseñar que en fecha 23 de enero de 1997, el Campus Virtual de la UOC ha obtenido el premio Bangemann Challenge que la Unión Europea concede a los mejores proyectos telemáticos europeos.

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