Me llama la atención cuando comparo diferentes espacios de internet con los modelos sociales vigentes que encuentro, a pesar de la operación de maquillaje lingüístico que encubre los blogs con lo de la "red social", curiosos parecidos entre los modelos neoliberales, jerarquizados, y de sumisión y veneración, en el reciente fenómeno de los blogs, y comprendo su éxito y su fomento para perpetuar esos modelos, unos modelos con los que más fácil y cómodamente nos identificamos todavía.
Si nos fijamos detenidamente en las opciones y herramientas habituales en la red nos encontramos con foros, wikis, webs sociales (me refiero a las de colaboración y participación abierta, no a las enlazadas a través de fríos y abstractos tags), webs de "autor(a)",... y blogs.
Si nos fijamos en sus características vemos que una diferencia básica entre los blogs y el resto de herramientas sociales para la red es la jerarquización que establecen obligatoriamente en las decisiones sobre sus contenidos y la priorización de la autoría por encima de esos contenidos, de las ideas o de la información.
En los blogs "estándar" suele ser una persona la que da el nombre al blog y la que tiene el poder de utilizar todas sus opciones, o en algunos un pequeño grupo de personas, y el resto de visitantes sólo pueden comentar lo que allí les ofrecen. Es un modelo social tradicional basado en el culto al individuo. El fundador/a del blog toma todas las decisiones del sitio, cuelga los contenidos y recibe los aplausos de forma individual y el resto de visitantes se encuentra en otro nivel de la jerarquía, el de comentar lo que allí sucede.
En el mismo caso podrían estar las webs de "autor/a" que buscan la expresión personal a nivel literario, artístico, ideológico,... pero a diferencia de los blogs no falsifican su función, no tratan de transmitir una idea progre y moderna de “red social” como hacen los blogs, sino se limitan a decir algo tan respetable como: esta es mi obra y/o esto es lo que pienso o quiero contar y punto, y la construyo con cualquier herramienta, no sólo con las opciones limitadas de los blogs.
En el resto de espacios sociales, aunque las decisiones formales las puede seguir tomando una persona o un grupo responsable del sitio (no obligatoriamente el creador o creadora), las personas que participan en él pueden tener acceso a todas sus posibilidades de una forma horizontal lo que los puede convertir por ellos mismos, sin necesidad de denominarlos "red social" por una mera relación estética y de descontextualizadas etiquetas con otros, en auténticos espacios sociales de participación y colaboración colectiva donde las personas son importantes por ellas mismas y como colectivo y además tienen su espacio compartido y su cuota de poder a la hora de tomar decisiones sobre el sitio y el proyecto colectivo.
Se aduce la facilidad de uso como uno de los elementos destacables de los blogs, desde luego fundamental en su canibalismo digital, y se oculta, por desconocimiento o por interés, que tienen la misma facilidad de uso que cualquier web dinámica gestionada por un CMS (algunos de esos blogs incluso se construyen con CMSs lights, con menos posibilidades), una wiki o espacios todavía más fáciles de utilizar como los foros.
También se callan sus limitaciones a la hora de trabajar colectivamente, de contener archivos, de personalización, que en el caso de los blogs albergados en espacios de internet dedicados a ello es muy limitada, su dependencia de una empresa de internet dedicada a albergar blogs,...
O se olvida el metadiscurso sobre la realidad que distancia la información y las opiniones de la realidad y de la posibilidad de incidir en ella ya que la importancia se desplaza de los hechos a la nube de enlaces y púlpitos, perdón blogs, que contamina la red actualmente, en una loca carrera por ser el blog más visitado, más premiado, y por salir en las portadas de todas las webs de moda en cada momento.
Porque lo que al final interesa a algunos sectores es trasladar y perpetuar los modelos sociales vigentes a la red, creando redes sociales desde una perspectiva radicalmente neoliberal, personalista, evitando que se convierta en un espacio asambleario y rizomático, donde los espacios digitales sólo cumplan funciones de ocio, negocio, entretenimiento y cauce para el desahogo individual y no para los movimientos colectivos y el cambio social.
En este contexto resulta cuando menos curioso y significativo el esfuerzo por parte de personas con conciencia social de crear blogosferas y más blogosferas para tratar de paliar el individualismo inherente a los blogs, tratando de enlazar artificialmente espacios de personas afines a un nivel muchas veces limitado a simples enlaces, cuando utilizando otras herramientas hubieran podido ser por si mismos, desde el principio, espacios de participación colectiva en reflexiones y acciones conjuntas y en manos de sus protagonistas y no del espacio que los alberga.
Pero el neoliberalismo es así y no puede dejar resquicios para la rebeldía transformadora y por eso ha encontrado en los blogs una de sus mejores armas para desactivar los movimientos colectivos y participativos en la red y perpetuar los modelos sociales vigentes sin recurrir a la violencia "visible”: que las personas se entretengan e inviertan sus energías en crear y visitar infinitos espacios individuales esparcidos por una laberíntica internet, una gran nube de contaminación verbal alejada de la realidad, sin otro nexo de unión que sus abstractas etiquetas y enlaces y perfectamente jerarquizados. ¿O no?
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