Redacción / @Contactar
ediciones simbióticas

"El pensar sobre el desarrollo y sobre procesos históricos de mediana y larga duración siempre ha implicado una dosis de utopía histórica (voluntarismo incluido). Opino que no podemos ni debemos renunciar a ella. Recordémonos de lo que dijo alguna vez Carlos Fuentes: «La historia sin la utopía es solamente madera podrida.»" Heinz R. (...) [ Sigue... > ]
Portada del sitio > COLABORACIONES > Bienvenido Benedicto XVI

Bienvenido Benedicto XVI

Viernes 22 de abril de 2005, por José Luis Murillo


El Espíritu Santo repartió sus dones en la Capilla Sixtina y manifestó su deseo de que Joseph Ratzinger fuera el nuevo representante de Cristo en la Tierra.

No entiendo las voces que muestran su descontento con tan iluminada decisión, ni desde dentro de la "Madre Iglesia" (se supone que si se quiere formar parte de ella se acepta la obediencia a sus preceptos porque forma parte de las condiciones de pertenencia) ni desde fuera salvo como divertimento intelectual. Y es que la Iglesia católica es una asociación a la que se pertenece, o se debería pertenecer, por una decisión totalmente voluntaria y en la que nadie está, o debería estar, obligad@. Es una organización que tiene unos principios (infalibilidad y obediencia al Papa y a su jerarquía "masculina" entre ellos), una doctrina, unas normas, unas tradiciones,... y las personas que están de acuerdo con todo ello pueden pertenecer libremente a ella, y las que no, pueden formar parte de otras confesiones religiosas, de ninguna o instaurar la suya propia.

Como ciudadanas y ciudadanos lo único que debería importarnos es que esa organización cumpla con nuestra legislación vigente y con nuestro estado de derecho. Si eso es así, allá ellos y ellas con su doctrina y normativas. Si no las cumple (difunde la discriminación hacia la mujer incluso en las aulas, atenta contra la libertad de conciencia de los y las menores de edad al bautizarlos en esa minoría de edad, va contra las recomendaciones de la Organización mundial de la salud contribuyendo a la extensión del SIDA,...) habrá que denunciarlo públicamente, se sea o no católic@ y tratar de que modifique esos comportamientos y estatutos para que se adapte a nuestra legislación, o habrá que ilegalizarla. Todo lo demás es fortalecer su continuidad ideológica y alimentar su influencia al entrar en un pervertido debate sobre sus planteamientos internos, sobre si el nuevo Pontífice sigue las enseñanzas de Jesús o la tradición católica, sobre sus aciertos, errores, o sobre su posible papel en el futuro de la Iglesia y el mundo actual; pervertido debate puesto que desde ese punto de partida se la tiene en cuenta como la organización única que representa los designios divinos en occidente y asumir que fuera de ella no puede existir la espiritualidad, la búsqueda de respuestas a los grandes interrogantes de la humanidad o la búsqueda de Dios; pervertido debate porque es asignarle un papel que no debería corresponder a ninguna asociación religiosa, el de organizar la sociedad con su ideología. Quizás no esté de más recordar en este punto que ser católico o católica no es seguir la doctrina de Cristo y sus Evangelios sino sólo la de la Iglesia católica y su jerarquía.

Por tanto, me sorprenden las declaraciones de las personas que están o quieren estar dentro de una organización que se fundamenta en las verdades absolutas emanadas de su jerarquía e intentan adaptarla a su forma de pensar sin tener en cuenta para nada donde se han metido. Me parece una inversión de energías tan inútil y tan estéril como lo sería que alguien entrará en un partido que no coincide con su ideología y su funcionamiento y tratará de transformarlo a sus planteamientos y convertirlo en el partido que no es ni que la mayoría de sus miembros quieren que sea. Si no estamos de acuerdo con ese partido, con esa organización religiosa, por salud mental y por salud social no deberíamos estar dentro de ella sino plantear nuestras propuestas desde nuestra individualidad o desde nuestra pertenencia a asociaciones con las que si coincidimos ideológicamente, enriqueciendo así el diálogo social y la aparición de alternativas para otro mundo posible.

Por tanto, y desde este encuadre, bienvenido Benedicto XVI, que el Espíritu Santo te ilumine para que la Iglesia católica sea lo más católica posible y quien esté de acuerdo con ella, adelante, que forme parte de ella y cumpla sus normativas, y quien no esté de acuerdo no tiene ninguna obligación de pertenecer a ella, y mucho más si quiere realmente seguir el Evangelio de Jesús ya que no es precisamente en dicha organización donde se predica y desde donde se da testimonio de Él. Alabado sea el Señor.

Comentar este artículo


moderado a priori

Este foro está moderado a priori: tu contribución no aparecerá hasta haber sido validada por la administración del sitio.

¿Quién eres? (opcional)
  • [Conectarse]
Texto
  • (Para crear párrafos, deja líneas vacías.)


Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Mapa del sitio | Espacio privado | SPIP | esqueleto | Esqueleto Adaptado de: Rouge sang