Todo amerita espacio, el mundo lo es. Espacio en el tiempo, nuestra presencia es ya un manifiesto expuesto al mundo de lo que la expresión creadora es capaz. Expresión de la Expresión Divina, voz y cuerpo, y nuestra propia expresión expresándose, eso somos.
La imágen y la palabra, el cuerpo y el alma son de la expresión. Y el silencio... fuente fundamental de todo fundamento. Desde él nacemos a decir lo que decimos y mostrar como mostramos lo que somos. Virginal, incoloro e innato, el silencio nos publica al mundo, originales, únicos, irrepetibles. Ser, significa darle al ser el verbo. Expresarse, abrir las puertas del misterio personal y aventar lo que somos y lo que es al ser de todos, nuestra presencia en este espacio compartido que es la vida.
La pintura, la escritura, el gesto, la quietud misma y la dinámica de lo que está viniendo y lo que ya se fue, vibran en el alma como el viento mueve de los árboles las copas para hacerse oir. Y nuestro oído se hace ojo y nuestros ojos corazón y nuestros latidos vida estremecida por la voluntad oída de expresarnos para ser lo que realmente somos. Sin influencias, sin condiciones, sin la libertad de evadirnos y plenamente libres en nuestro genuino paso en este tiempo que es espacio por ahora.
PRELUDIO 2 (del poemario Preludios)
Hay un espacio un sencillo rincón a veces olvidado una habitación adonde accedo en exclusivo cuya puerta solo yo puedo entreabrir
donde el futuro deja su huella su resabio
como el viento que al árbol seduce y su forma modifica y modifica
del tiempo venidero va el presente desnudando lo que anticipado el tiempo construye para que yo llegue donde el me espera
Cada momento merece una poesía, cada tiempo estalla sideral entre respiración y ensueño. Entre la concreción y la continuidad de esto pasajero que es la vida temporal. Atravezando un Puente y otro más y en las escalinatas de otro salto, hallar las huellas del rayo aquel que a la roca, hasta su núcleo endió mientras el rojo se destaca pasional en el verde rostro de la santa rita y el día tan de invierno ya, en que las nubes todo lo tomaron y el silencio habla nuevamente sin estrépitos ni ausencias, de lo que mi alma habla, de lo que escuché y del Nuevo cielo que derrama la existencia tan de luz y de sombra destinada.
La vida es una industria indetenible donde los silencios vamos como el mar trayendo olas a la costa desde donde no sabemos cuanto desde donde no sabemos dónde
Hasta aquí nuestro pesebre nuestra escena simple nuestra realidad más trascendente (del poemario Momentos)
simbióticas