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Apuntes sobre web 2.0 y blogs: control social y económico en la era digital

Domingo 21 de octubre de 2007, por José Luis Murillo


Jamás hubo semejante posibilidad de conocimiento y semejante probabilidad de oscurantismo” Boris Ryback.

En los años 70 hubo un momento en el que se abrieron grietas en el sistema establecido, y se cuestionó el sistema social, económico y político, y florecieron alternativas tanto en lo teórico como en lo práctico: mayo del 68, berkeley, provos holandeses, hippies, comunas, guerrillas frente a las dictaduras,...

Pero el poder puede aceptar cualquier critica y cualquier cuestionamiento siempre que no afecte al reparto de los recursos y del poder tal y como está instaurado, y esas nuevas ideas atacaban directamente ese reparto. Su reacción fue fomentar una determinada democracia partitocrática y una determinada cultura “light”, la de la "sociedad del bienestar", como elementos para configurar imaginarios colectivos que reencauzaran todas esas energías y experiencias, para permitirlas sin que eso atentase contra el sistema establecido, para no tener que utilizar la fuerza física contra ellas en un momento social en el que las personas podían enfrentarse contra violencias "visibles", hasta el punto de que la hoja de marihuana o el póster del che se convirtieron en productos de puro consumo.

A finales de los 90 y comienzos de este siglo surge internet y comienza a repetirse el proceso: se abren canales de comunicación alternativos y muy potentes, se exploran otras opciones económicas y sociales, el activismo frente a las injusticias heredadas cobra fuerza y la red se va convirtiendo en una de sus más potentes herramientas: crece el movimiento antiglobalización, el imaginario colectivo comienza a hablar de conocimiento libre, de otro mundo posibe, de contrainformación, se frenan lapidaciones, se cuestiona la guerra de Irak,...

Ante todas esas novedades el sistema necesita, por una parte, volver a hacer negocio con los nuevos medios, por otra, dirigir los imaginarios colectivos hacia sus intereses y frenar lo que está surgiendo si no quieren perder el control social.

Así descubre los primeros blogs y nuevos pensadores que hablan de web 2.0, web social, sociedad del conocimiento,... y financia congresos, publicaciones, redes,... en los que se hable de ello, y expande a los cuatro vientos la idea de que esas herramientas van a resolver todos los problemas y las injusticias, convirtiéndolas en etiquetas, "tags" ;-), de una potente campaña de marketing viral que desactiva los movimientos y las propuestas que estaban surgiendo.

Con esas nuevas herramientas que “facilitan enormemente la información y la comunicación”, según nos dicen, se satura la red reduciendo la capacidad de atracción de los sitios alternativos y colectivos que podían poner en marcha iniciativas comunes, se crean infinitas nubes de palabrería que algunas personas confunden con información y comunicación, y convierte todo ello en uno de sus mayores negocios: millones de blogueros y blogueras que trabajan de forma gratuita y feliz para el nuevo empresariado de la red surgido tras la crisis de las empresas “punto.com” engordando sus cuentas corrientes y, a la vez, participando activamente en esa campaña de marketing viral que les facilita el control social y destruye imaginarios colectivos alternativos al atomizarlos y reducirlos a planteamientos individuales o de pequeños grupos visionarios sin fuerza real para poner en marcha esas propuestas.

Como dice Gemma Galdón Clavell en “Tal como éramos: una reflexión sobre las contracumbres, los rituales, las nuevas tecnologías y las redes” escribiendo sobre “Movimiento 2.0”:

“Es interesante, en este proceso, ver cómo la cronología del desarrollo e implantación de las nuevas tecnologías en los últimos años arroja más luz sobre la evolución de las dinámicas internas de los movimientos sociales que cualquier lista de eventos o manifestaciones, ya que en una cronología tecnológica podemos apreciar los cambios en las formas de interactuar y relacionarse, aparece una arquitectura social subyacente. De esta forma, la explosión de los blogs y la aparición de Web 2.0 parecen aportar más información sobre cómo evolucionamos como individuos y como sociedad (y, en consecuencia, como actores políticos) que cualquier movilización contra el G8.

¿No merece la pena reflexionar sobre cómo nos estamos alejando de las herramientas de colaboración para adoptar interficies que nos permiten presentarnos al mundo como individuos, compartir "nuestras" opiniones sin tener que pasar por consensos previos con el colectivo? Al enfrentarse a conflictos para los que no existían herramientas (ya que, como redes y estructuras abiertas, jamás a nadie se le ocurrió que fueran necesarias estrategias para lidiar con la diferencia, y parecía tener más sentido despreciar por "burocráticas" a las organizaciones que sí tenían mecanismos formales de resolución de conflictos), muchos optaron por la retirada, por volver a sus opiniones y análisis en formato puro, inalterado, no-consensuado.

El ejemplo -o metáfora- de Indymedia es revelador en este contexto. Muchas de las páginas web de Indymedia constan de 3 columnas: una columna izquierda que es fija y está preestablecida, una columna en el medio cuyo contenido es resultado de un proceso colaborativo en el que participan todos y todas las que forman parte del proyecto, y una columna derecha destinada a la auto-publicación de los internautas y activistas. Cuando aparece el conflicto, la columna que se congela es la de en medio. Cuando los activistas se cansan o se aburren, la columna de la derecha es la única que sobrevive -ésa, y la de la izquierda, por supuesto, basada en consensos mínimos anteriores. Actualmente, el que fuera movimiento antiglobalización parece reproducir esta estructura: incapaz de lidiar con el conflicto y encontrar nuevos espacio de construcción de consenso, parece congelado en su propia imagen. La actividad, por eso, no se para, la disidencia sigue existiendo y la columna de la derecha sigue activa. ¿Ha ganado el narcisismo? ¿Implica esto que el consenso -o su posibilidad- ha muerto?”

O como apunta Juan Jesús Morales Martín en “¿Fomentan los blogs el debate ciudadano?”:

“La denuncia que podemos hacer a la Web 2.0 es que su afán de socializar la red disimula, a mi modo de ver, un lado oscuro que pretende causar la desaparición del espacio virtual y de toda crítica; pretende acabar con discursos disidentes y con "espacios subalternos" (Rocco, 1999:274). Además, se aprovecha de toda esa inteligencia colectiva para hacer negocio. En definitiva, la globalización económica hegemónica se está incorporando al ciberespacio bajo el discurso de la participación y socialización de la red. La Web 2.0 no oculta más que la lógica consumista y tecnocapitalista instalada en el ciberespacio en aras de encontrar nuevos consumidores de tecnologías y de usuarios que estén a la última, revelando que está nueva cultura objetiva tecnológica no significa debate crítico ni mejora sustancial para el ser humano, sino, principalmente, publicidad, escaparates...Lo dicho, consumo.”

Y control social, añadiría yo.

En la misma línea incide Pedro García-Alonso Montoya en “¿Final de la Blogosfera?”:

“El fenómeno de los Weblogs o blogs, bitácoras o diarios íntimos digitales, invade la Red. Ha creado el nuevo fenómeno del periodismo ciudadano. Su crecimiento imparable ha llevado a cuestionar si es posible que mantenga la misma evolución, o si estamos ya ante un mercado maduro. Podemos observar en este producto informativo algún aspecto propio del ciclo de vida final de los productos, como son la segmentación y la diversificación, así como el nacimiento de productos sustitutivos o pseudoblogs. Políticos, periodistas de los medios tradicionales off line y publicistas no se han quedado parados. El blog está siendo fagocitado como formato por los poderes públicos, por los periodistas y los medios. ¿Ha llegado el final de la blogosfera?”

Él responde claramente que no porque estamos en una fase de diversificación de producto y de segmentación de mercado. En sus palabras:

“Es posible que el mundo de los bloggers esté llegando a su punto de madurez y consolidación. En los blogs, como en cualquier otro producto o servicio del mercado, el marketing nos muestra que existe un proceso de vida (Cfr. Bowman, Cliff, 1990): se crean (nacen), se lanzan al mercado (crecen de modo espectacular, especialmente al comienzo), se posicionan (maduran, moderan su aumento y se estabilizan), pasando a diversificarse y segmentarse (se reproducen) o a desaparecer del mercado (mueren, desaparecen).”

Y mientras se fomentan y expanden intencionadamente unos usos de la Red y de las TICs que favorecen los grandes negocios y el control social, van quedando silenciados planteamientos, como los del Colectivo Hipatia en “Carta Abierta de Hipatia a los Gobiernos, Movimientos Sociales y Ciudadanos del Mundo”, que apuntan en otras direcciones más solidarias y alternativas frente al sistema socioeconómico actual y sobre el papel de la Red y de las TICs en otro mundo posible:

"Somos conscientes de la necesidad y urgencia de un compromiso efectivo por parte de los gobiernos del mundo en la lucha contra la desigualdad y la pobreza.

Nos consta también, la preocupación internacional por la profundización de las diferencias generadas por las Nuevas Tecnologías de la Información (TICs).

Advertimos, sin embargo, que la solución no es informatizar a las personas pobres, sino erradicar la pobreza, utilizando para ello todos los recursos disponibles de la cultura y permitiendo a cada grupo humano decidir libremente cómo, cuándo y dónde invertir estos recursos tecnológicos y en qué proporción hacerlo.

En tal sentido, vemos con preocupación que la peligrosa fantasía de conectar "hasta la última aldea" se instala sin más discusión en los gabinetes de los gobiernos del planeta, impulsada por las corporaciones y organismos internacionales en el marco de la llamada Cumbre de la Sociedad de la Información.

Hay muchos intereses creados y las distintas administraciones gestionan y ejecutan presupuestos de enormes recursos, sin tener en cuenta la evaluación de alternativas y el seguimiento de resultados que puedan servir mejor a metodologías educativas y a praxis sociales más justas..."

Y es que, como plantea Beatriz Busaniche en su “Bestiario de la Sociedad de la información“:

“La lucha por la libertad y la democratización del conocimiento es una macro-lucha a escala global que debemos librar y debemos hacerlo con redes (sociales y técnicas), tecnología y conocimiento. Pero esta lucha sólo se puede luchar deshaciéndonos de los clichés instalados acríticamente en el sentido común y de los temores que se nos presentan a la hora de aprender un idioma que nos desafía a comprender algo nuevo y muchas veces complejo.

Esta es una puja real hoy, en frentes distribuidos de todo el planeta: en cada computadora controlada por uno u otro sector de la lucha, en cada sistema operativo que se instala, en cada niño que aprende simplemente a usar una computadora o aprende a leer y dominar la técnica en profundidad. En cada opción que cada ciudadano o ciudadana de la red haga, decide el futuro de la red y con él, el de nuestras sociedades futuras. Puede parecer una lucha mesiánica o incomprensible para muchas personas, sobre todo para aquellas que dia a dia luchan por el sustento, la salud y los derechos básicos. Pero es la lucha en marcha, la lucha por el control del conocimiento que nos hará libres o esclavos: una sociedad de la información o sociedades del conocimiento libre.”

Y para quien tenga dudas sobre la implicación del poder en estos fenómenos sociales podemos leer lo que también nos cuenta Beatriz Busaniche en el mismo texto:

“La historia del proyecto de ’Sociedad de la Información’, como bien dice Armand Mattelart [2], tiene varios capítulos desde que en 1975 la OCDE adoptó el concepto. Pasó por varias ideas como las ’autopistas de la información’, pasando por el proyecto de National Information Infraestructure de los EEUU, y luego por las iniciativas de la Unión Europea en el mismo sentido. En 1995, en Bruselas, los miembros del Grupo de los 7 ratificaron el concepto de ’global society of information’ que se vería impulsado definitivamente a partir de la cumbre de Okinawa del 2000.

Es particularmente importante detenerse en los documentos de Okinawa. La cumbre del G8 realizada en Japón emitió la ’Carta de Okinawa sobre la Sociedad Global de la Información’[3]. Esa carta estableció la ’agenda’ de la ’sociedad de la información’, e incluyó la creación de la Digital Oportunities Task Force, una fuerza de trabajo integrada por gobiernos, corporaciones y algunas organizaciones no gubernamentales invitadas para establecer un plan de acción basado en la carta de Okinawa.”

El trabajo de Beatriz no pretende analizar esos documentos sin embargo, como ella dice “recordar su existencia y lineamientos es imprescindible para entender por qué se han impuesto en el discurso de la ’sociedad civil’, y luego, incluso y a fuerza de reproducción constante en los medios masivos de comunicación en el sentido común, algunos de los clichés que conforman el "imaginario sobre la sociedad de la información’ ”.

Me da la sensación de que, por la fuerza que ya tienen en ese imaginario las etiquetas fomentadas por el poder (web 2.0, web social, sociedad del conocimiento, e-learning,...), y por las personas y grupos de relevancia en la red que están seducidas por estas nuevas herramientas obviando cualquier reflexión seria y crítica frente a los intereses del mercado sobre este fenómeno en nuestra sociedad, y participando feliz y voluntariamente en sus campañas de marketing, el poder está ganando la batalla una vez más y cerrando la grieta que se había abierto dejándonos entrever otro modelo social y político.

Incluso Google, a pesar de toda su fuerza, no ha tenido más remedio que reetiquetar su viejo proyecto de sistema operativo en la red, Google OS, o GooOS, con cosas como "sistema operativo social", "sistema operativo 2.0", cuando ha descubierto que ha bajado el interés por él, para que todos aquellos gurús de la Web 2.0 puedan causar reacciones tipo “ooohhh, aaahhh” en su audiencia, y vuelvan a aumentar sus acciones.

Quizás ya sea tarde para modificar esos usos de la Red y de las TICs, esos imaginarios, y crear otros nuevos que prioricen la importancia de la participación en la elaboración de los contenidos como elementos de reflexión común, de los espacios colectivos y abiertos y no sólo “sociales”, del compartir libremente, de que lo que importan siguen siendo las personas y no las herramientas y las máquinas,... ¿o no?

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1 mensaje

  • Debemos continuar...

    13 de septiembre de 2009 18:45, por Luisa Fernanda Mesa Alemán

    Me parece excelente encontrar este tipo de análisis críticos frente a lo que se nos está vendiendo como Sociedad de la Información y como la única posibilidad de libertad e igualdad. Apoyo muchas de las posiciones presentadas acá y seguiré leyendo sus publiciones.

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