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Susan Sontag

Ante el dolor de los demás

Editorial Alfaguara

Jueves 14 de abril de 2005, por ediciones simbioticas


Unas palabras del gran escritor H. James afirmaban que “la guerra ha agotado las palabras”. Este es el punto de partida para el libro de la estadounidense Susan Sontag acerca de la relación de la fotografía y la guerra, un ensayo que recoge sus pensamientos y reflexiones acerca del tema de la guerra (que ella conoce perfectamente), y que viene a ahondar en la importancia de la fotografía como medio y como testigo de todos los horrores cometidos en los acontecimientos bélicos. Eso sí, el libro no hace mención a las graves imágenes difundidas sobre la guerra iraquí, con las torturas sufridas por los presos de aquel país.

La historia de la representación fotográfica de la guerra ha tenido grandes referentes y antecedentes, aunque no fueran en ese mismo medio. Se trata de tres grandes artistas que toman el método del grabado como forma de denuncia y de difusión de las guerras que iconográficamente abordan. El primero de ellos fue Jacques Callot, que en 1633 denuncia la invasión francesa de su región natal, Lorena, con los 18 grabados llamados “Miserias y desgracias de la guerra”. Más tarde, en la llamada guerra de los 30 años, el grabado también se muestra el medio idóneo para la denuncia, por su popularidad y expansión, con los 25 grabados de Hans Ulrico Franck realizados en 1656. Y , por fin en el siglo XIX, aparecerá el antecedente más influyente iconográfica y políticamente, se trata del español Francisco de Goya y sus series de grabados, concretamente los llamados “Desastres de la guerra”, que realizó entre 1810-1820, como repulsa de la otra invasión francesa, en este caso al territorio español. Se trata de un número de grabados todavía mayor que los precedentes, en total una serie de 83 grabados, algunos de ellos con texto en la parte inferior, de forma similar a como los periódicos harán más tarde con las imágenes fotográficas con el pie de foto.

Si la autora del libro ya había publicado un excelente ensayo “Sobre la fotografía” en el año 1977, son sin duda, las ideas del longevo filósofo alemán Ernst Junger las que han formado el basamento del libro que comentamos, más teniendo en cuenta el axioma de Junger de que “no hay guerra sin fotografía”. Así, la autora americana se adentra con una claridad y con un nivel intelectual fuera de lo común en el pensar la mirada sobre las imágenes fotográficas y la guerra.

Si veíamos tres antecedentes en la iconografía de la guerra en el grabado, será con la fotografía donde la iconografía guerrera se desarrolle de forma extraordinaria, especialmente en el siglo XX. Se dan también tres momentos destacados en el desarrollo fotográfico de la guerra. El inicio trata de las dos guerras que se fotografían por primera vez, las de Crimea y la de Secesión. En ambas, el combate queda fuera del alcance de la cámara, y las restricciones iconográficas son importantes, viendo paisajes de combates y el fuego alejado del espectador. El segundo momento, es para la autora Susan Sontag el gran acontecimiento en la fotografía de la guerra. Se trata del registro de la guerra civil española, que tiene al fotógrafo R. Capa como el mejor fotoperiodista de los acontecimientos y la vida que conlleva una situación bélica. Dentro de la guerra civil española se “cubre” la acción de forma inmediata, de cerca, para el fotógrafo y espectador, y por primera vez el fotógrafo está en primera línea de acción. Tanto el soldado como el fotógrafo “disparan” sus máquinas a la vez y al lado el uno del otro. La metástasis de la mirada del fotoperiodista y espectador se completa ante el horror. El fotógrafo está en primera línea de acción. La imagen del miliciano cayendo tras ser disparado es para Susan Sontag, la mejor obra de las fotografías de guerra. Publicada en la revista Vu el 23 de septiembre de 1936, la foto se tomó el día 5 de septiembre de ese mismo año.

El tercer punto importante es la creación de la agencia Mágnum en París, en el año 1947, que no es sino el eje donde se centraliza la gran cantidad de fotografías que van a “testimoniar” las matanzas y barbaridades de la segunda guerra mundial, y muy especialmente van a dar testimonio de la muerte en los campos de concentración nazis. Ese testimonio sin ningún tipo de mácula de arte es lo que nos va a impactar de estas imágenes, que ilustran y corroboran lo real.

Sin embargo, no todo es pura instantánea. En la fotografía hay censura, muy especialmente en las imágenes de guerra, caso conocido es la guerra de las Malvinas, donde el gobierno de Margaret Thatcher sólo dio acceso a dos fotoperiodistas en 1982 para cubrir la guerra, que además no tuvo difusión de imágenes por televisión.

La otra tergiversación en las imágenes fotográficas, son las construcciones escenográficas de imágenes como el famoso levantamiento de la bandera roja sobre el Reichtag alemán, en Berlín en 1945, imagen tomada por Y. Khaldey, o el también alzamiento de la bandera americana en Iwo Jima en 1945, imagen de Joe Rosental. El buen estudio de la escritora americana se enturbia cuando se refiere a las imágenes televisivas y no analiza más que la guerra de Vietnam, como la primera guerra en las que las cámaras de televisión atestiguan de la muerte en la guerra. No analiza las siguientes guerras de Iraq, ni el seguimiento de las imágenes fotográficas a partir de la guerra de Vietnam. Incluso así, el libro es de una altura conceptual y de reflexión fuera de lo común.

Joaquín Gallego Martínez en Ubicarte

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1 mensaje

  • Ante el dolor de los demás

    16 de abril de 2007 22:12, por barbiejou

    Este artìculo fuè de mucha ayuda para mi, ya que en estos momentos me dispongo a leer el ensayo de la americana Susang Sontang, asi pude entender en que se basò principalmente Ella para realizar este libro,y asi poder saber que estoy leyendo

    Fuente : ante el dolor de los demas

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