Son millones las mujeres que intervienen cada día a favor de la paz. Se cuidan de los supervivientes, realizan labores de reconstrucción y crean una nueva cultura de la paz. En representación suya, queremos que 1000 mujeres reciban el Premio Nobel de la Paz del 2005. Ese premio político debe demostrar que su labor es valiosa y ejemplar.
Ya que su labor de paz es considerada natural, aunque pocas veces sea espectacular, ni se reconoce ni se honra: desde que, en 1901, se otorgó por primera vez el Premio Nobel de la Paz, lo han recibido sobre todo hombres - y 12 mujeres. Incluso en conversaciones de paz, negocian y toman decisiones respeto a nuevas estructuras políticas, reconstrucción y seguridad muchos más jefes militares que mujeres de paz. Sin embargo, demuestran día tras día que saben, a raiz de sus experiencias y de sus competencias, cómo desarrollar programas de paz y convertirlos en algo duradero.
En el centro se encuentran mujeres del mundo entero y de todas las clases sociales - campesinas, maestras, artistas o mujeres políticas - que se comprometen por un futuro libre de violencia. Cada una tiene su propia historia y orígen que le ofrece grandes oportunidades, o pocas posibilidades. Para que, al fín, se pongan de manifiesto estas historias y este trabajo, queremos que 1000 retratos de estas mujeres den la vuelta al mundo. Sus mil estrategias para la superación constructiva de conflictos también aportan importantes impulsos hacía la investigación de conflictos y la política de la paz, razón por la cual el proyecto está asesorado científicamente. Y por último, se crean nuevas redes de paz y se fortalecen las ya existentes.
Más información sobre la campaña en 1000 Mujeres para el Premio Nobel de la Paz en 2005
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